El mundo es una proyección.
Es difícil verlo a veces cuando se ve negro, pero lo que está negro - es sólo la lente. Todo aquello que nos parece hermoso nos lo parece por su simbología, por su significado, y no por su contenido. El mundo es un juego de significantes y significados. Herramienta vital para el que quiere cambiarlo.
Porque: ¿Cuál es la diferencia práctica entre los significados y la materia, entre lo ideal y lo real? La convicción práctica de que lo ideal, lo significado, es maleable.
Eso hace posible que el amor triunfe. Que aunque vengan todos los cuervos a invitarme a la depresión, a prometerme y hasta a desearme mal, tristeza y soledad, nada de eso hace sus augurios más que profecías vanas. Yo puedo más que todos ellos - por mi camino aún no recorrido. Sí, quiero improvisarlo, y tengo la venia de quienes me aman. De quienes aman.
Natasha, seguí amando como amás. Es increíble todo lo que sucede en el mundo, y que vos estés aquí conmigo, en el mismo mundo; porque somos como distorsiones, sentidos quebrados y nuevos.
La profundidad, ominosidad de la vida que nosotros vemos donde para otros el mar es sólo diversión o, incluso, terror. El miedo al monstruo de múltiples cabezas que brota de la mar. Para muchos, para nosotros, el mar es pasión y furia palpitante. Poder, potencia y fascinación. Sentido oceánico del viaje y del fluir.
Somos como ríos que no quieren diques, o incluso los rompen. Que cuando su curso corta el de otro que desea detenernos, lo doblegamos para que cada uno pueda seguir su propio y deseado curso.
Y acá estoy entregado a la guerra en mi interior, luchándola como reflejo de la gris realidad que veo en el exterior. Mis decisiones me han hecho libre de ella. Me han permitido ser yo y amar en paz.
Ahora tomo el riesgo al miedo o a la soledad casi como una diversión, porque tengo asco del miedo en sí, y al mismo tiempo, nada mejor me puede pasar que enfrentármelo para otra vez vencerlo.
Yo soy yo. Yo soy alma. Yo amo.