Hoy es un curioso día. Acabo de dejar de hablar con el último de los de acá, de la pensión, con los que estaba compartiendo una charla interesante. Sucede que hoy me desperté tarde, muy tarde (las 2 de la tarde) teniendo en cuenta que me había acostado a las 12 de la noche, pero mucho más tarde teniendo en cuenta que el día anterior me había dormido a las 3 de la tarde, y recién me desperté de 9:30 a 12 para ver a Natasha. Pero dejémosnos de horas.
La cuestión es que desperté muy mal: me sentía mal, había faltado al trabajo y no había comido en dos días. Me sentía mal. Me sentía falto de comida, de bebida, ¡de espíritu! Llamé a mi maravilla por teléfono,y nos acordamos encontrarnos unas horas después en la estación de servicio. Fue maravilloso estar allí con ella, abrazado a ella... como si fuera mi madre, toda mi esperanza, toda mi paz... y lo es. Me sentí mejor, mucho mejor, porque al menos mi alma abrigaba otra esperanza, abrigaba... esperanza. Más pura que la esperanza vital y esencial que la de meramente despertarme y no haber continuado directamente a un sueño eterno... ¡pues ninguna vida eterna puede esperar al que no quiere más que dormir!
Caminé hasta la estación de servicio bajo el sol de la media tarde, destrozado, derrotado, inclinado, agotado. Hoy, es decir, ahora, dejando de lado los restos de una banana antes de ponerme a escribir, puedo decir que este día es la esperanza hecha momentos. No me siento más mal. Me siento, sí, bastante mal en un fondo de mi, un fondo que cada vez más sale a la luz, pero que me hace pensar, curiosamente, que si algún ser vivo, en algún lugar del mundo, padece alguna vez este dolor... ese ser merece y es mi deseo mayor darle toda la paz y la felicidad que pueda encontrar yo en el mundo. Decía Nietzsche que de nada valía la compasión. Pero él llamaba otra cosa bajo ese nombre. Error craso es para mi el de aquél que piensa que el mundo es algo distinto de él mismo. Mi ser toma y da la forma al mundo, soy sólo un flujo en un océano vastisimo.
Vastedad que en tiempos pasados llamaría "cómo la bóveda de los cielos", "cómo los abismos del mar", "como las simas de los más profundos valles", "cómo los salones del Cielo". Sin embargo, aún podemos nosotros, ver más, mayores abismos, y que no son imaginados, ni jamás soñados, ni confundidos con la mente. No, aún más grande que la más grande de la imaginación, de vértigo absoluto y fascinante, así y mayores son los abismos que podemos ver: y sin embargo, tienen límites. Dejemne mostrárselos:
¿Han visto alguna vez uno de esos videos sobre la forma del Universo? No nos dicen mucho unos millones más o menos de años luz. Pero miremos el sistema solar, y de allí la enorme galaxia. ¿Se acaba ahí? No, crece: galaxia próximas, y sin embargo, tan distantes que en relación con su tamaño, las galaxias están quizás más lejos entre sí que los planetas que nos circundan. Inmensos espacios, gigantescos espacios de Nada, la Nada más absoluta. ¡Y sin embargo están llenos! ¿Pueden creerlo? Sí, están llenos: bah... los científicos dicen que están llenos porque tienen un poco de polvo, es decir, quizás algunas moléculas por metro cuadrado. El polvo intergaláctico, en comparación con el cual el polvo interestelar puede ser tan espeso como el agua comparada con el aire.
Y esas galaxias, tan lejanas, están sin embargo tan próximas que el siguiente grupo está lejanísimo de ellas. Quizás esté tan distante de ellas como 100 veces lo que el grupo mide en total. No recuerdo los números. Tal vez era más. Y así, a su vez, esos grupos de galaxias, unidos como si pudieran de alguna manera ser un "grupo" pese a sus distancias, están "acumulados"... porque están a su vez lejanísimos de cúmulos próximos. Y así, donde toda medida se ha perdido, donde la vastedad es tan grande que un punto en el espacio sería más distancia de la que se pueda soñar - pues tardaríamos tanto en soñarla que moriríamos antes - esos magnocúmulos, ese polvo de estrella minúsculo flotando en la nada, se enhebra en un Universo que parece una tela de araña en tres dimensiones, y las hebras, finísimas y largas y retorcidas, son líneas de puntos brillantes donde cada uno es un cúmulo de grupos de galaxias... y entre las hebras, extendido enorme, dominante, final e inabarcable... el Vacío.
¿Por qué hablaba yo de distancias? Estaba hablando de sueños, ¿no?, no, estaba hablando de - ahora me fijo - del océano vastísimo del cual soy un flujo.
¿Cómo no querer, cómo no soñar que el mundo sea dulce y perfecto? ¿Cómo no emplear mis fuerzas en hacer que sea así? Sí, voy a emplear mis fuerzas en hacerlo. Sí, lo voy a hacer... porque sueño con eso.
¿Qué es el egoísmo, me pregunto? ¿Seguir los propios deseos? Todo el mundo hace eso. No crean que lo que hacemos no es, en el fondo, nuestro deseo. Todo se puede ver como nacido en uno mismo. Así como todo se puede - y más comunmente se hace - ver como "culpa" o "gracias" a lo exterior. Si se puede ver de ambas maneras: ¿no es porque es de ambas maneras? Es una pregunta, no una respuesta. A las preguntas responden nuevas preguntas, más afiladas y certeras si se quiere, más generales tal vez. Mejores. Pero preguntas. ¿Existe una respuesta al Cosmos? Bien, es una pregunta.
No quiero respuestas: dudar es la vida, saber es morir (es de Dolina la frase). Yo pensaba que eso era pesimista y amargante, pero no es así: creo que dar respuestas es una actitud tétrica. ¿Quién se pregunta a sí mismo sobre lo esencial dando al mismo tiempo la respuesta? ¿Quién espera una contestación cuando pregunta sobre lo esencial? O, mucho mejor aún: ¿Quién siente paz con la respuesta? Muchas veces la respuesta da paz aparente: como decir que el sentido es el Amor, o que el sentido es la Iluminación. Porque entonces, la Pregunta dice sosegadamente "¿Qué es el amor, espíritu inquieto? ¿Qué es en realidad la Iluminación?". Y eso, ¿sabrá responderlo el que nos dijo "el sentido es el Amor"? ¿No se han escrito libros sobre eso que afirman ser todo y sin embargo se amplían?
No pretendo demostrar nada. Demostrar es propio del análisis. Es como definir. Acaba, termina, limita. Es maravilloso, pero no es lo único. ¿Qué sucede con el ínfinito? Él no puede ser delimitado. Pierde su misma Naturaleza. Lo mismo sucede con todo lo abstracto y, por lo tanto, no cuantitable. Pierde su Naturaleza al ser definido, delimitado. ¿Alguien insinúa que debamos renunciar por tanto a todo lo no cuantitable? Algunos no sólo lo han insinuado: lo han proclamado. Yo creo que no. Puedo, analíticamente, demostrar porque no podemos siquiera renunciar a lo no cuantitable. Y entonces surge la pasión, el sentir, el deseo, la lujuria de saber. El hambre bestial que en el Hombre nace con tanta fuerza como cualquier otra pasión, y con frecuencia mata por el hambre de sentido. A decir verdad, creo que el Hombre mata más por sus ideas que por cualquier otra cosa. A menudo llama realidades a las cosa por las que mata - porque es necesario que lo sean para matar, porque matar es real - pero se miente: no son más que ideas. Desde luego: tampoco son menos que Ideas, y esto es, cosas tremendamente poderosas. La materia del Poder. Y en tanto que nuestra mente es real, también ellas son reales. Pero... en otro sentido del que creen los que matan por ellas. Pues existen formas de matar en el mundo de las ideas, pero distan mucho de las ametralladoras. La mayoría de la gente no conoce esas armas, como tampoco los escudos para protegerse, y mientras continúa contruyendo muros más altos y armas más potentes desconoce que sus Ideas han sido hace tiempo asesinadas. Y esto es, para mucha gente, más triste que perder el cuerpo. Se dice y se piensa que las Ideas... están próximas al Alma.
Pero sí pretendo aprehender la Naturaleza de las cosas. Absorverla, hacerla mía. Esto es posible a través de conocerlas de verdad. Pero no quiero saber que las conozco: quiero saber, ante todo, qué es conocerlas de verdad. No quiero engañarme en esto: entonces mi trabajo completo habría sido en vano. ¿De que sirve un conocimiento universal de algo falso? Y no digo falso a los mundos creados: podría pasar mi vida estudiando la Tierra Media sin pensar que es un conocimiento inútil. Me refiero a algo más profundo, a la misma esencia del Saber. ¿Qué es saber? Parece que no hubiera final a todo esto.
Sólo parece. Yo creo que cada respuesta, cada una de las respuestas, es Verdadera, pero no toda la Verdad. Es parte de ella. La Verdad más profunda, por su Naturaleza, es sintética y analítica al mismo tiempo. El análisis es el camino de desmenuzar: en el Bosque, tratar de entender el árbol, y de él la hoja, y de ella la clorofila, y el átomo. La síntesis... es mirar el Bosque, y contemplar los árboles, el viento en las hojas, mirarlo de día, de Noche, de atardecer, en Invierno, en Verano... y luego correr al desierto, y luego al mar, y luego a la montaña, y al polo, y otra vez al pantano, y al Bosque... y siempre pensar, al ver el grano de arena o la ruidosa ola, al ver el hielo, el cristal, la nube... "esto es como mi bosque, el bosque que vine a buscar. Pero es distinto, y sin embargo es igual. He aprendido algo más sobre mi bosque: he visto la belleza que falta en este paisaje y que el bosque desborda; he visto la riqueza que brilla aquí y en el bosque mengua; he visto que en todas partes se agita el mismo alma bajo el mismo cielo, soñando el mismo sol.
¿Quién recorrerá mi camino largo? ¿Quién se cansará de mirar la Verdad que baila desnuda ante sus ojos, iluminando todos sus encantos con la luz más pura, alada y deliciosa? La Vida, el Alma, el Sueño, la Noche, el Sol... ¿cuantas luces sirven de camino a mi búsqueda? Oh, innumerables. Gracias al cielo que existen los sueños, gracias al cielo que existe lo bello, y las mujeres, y los animales, y los robots... gracias al cielo que pude ver la computación, que leí sobre la Magia... gracias al cielo que lloré en el altar. Gracias... cómo querría saber a quien debo agradecer. Y sin embargo creo que se a quien: a todos y a todo.
Y esto es otra cosa: vivo con la sospecha de conocer Ya la Verdad, y la necesidad de encontrarla de todas maneras. Tal vez necesite conocer que la Verdad es tal como la sospecho. Tal vez necesite aprenderla de vuelta. ¡¡Tantas cosas pueden ser!! Hasta puede ser que esté perdiendo soberanamente el tiempo. Pero, como dijo una vez Lady Gabi, en mi lápida podrán escribir (a la Sócrates): "No sabía nada, pero la pasó fantástico". La gracia es que la pasó fantástico dedicándose a saber ^.^ ...
Lápida... ¿algún día moriré? ¿Ustedes creen? Por algún motivo sé que no moriremos realmente. No creo en la Muerte. Nunca creí en ella. Es inexplicable, claro: toda la evidencia está en contra mío. Pero: ¿es la evidencia prueba de algo? No, la evidencia son indicios: la Verdad última la trasciende. A veces la comprueba. A veces la desmiente sagazmente. A veces la desmiente rotundamente. Qué se yo. Eso he visto yo, Niégal de la Cruz Radiante. Otros dirán otras cosas.
Es increíble, escribo casi sin darme cuenta lo que hago. ¿Tengo control sobre mi? No, creo que no ^.^.
De qué hablaba... cual es mi hilo conductor... estaba hablando del viento entre las hojas. Sí. Así de ve aquí a menudo, las hojas agitadas por el viento de la patagonia. Y polvo, mucho polvo. Y ahora, cada día más... Sol. Estos días hace calor.
Iba yo a la estación de servicio, cansado, destrozado. Allí hallé el Oasis de mi Dulzura, abrazada a mi. Cansados ambos del sufrimiento en vano, ansiosos de vivir. Fuimos rumbo general a su casa, la que ahora visito más seguido. Así nos encontramos con su dulce mamá ^.^ Llegamos a la casa en taxi, llevando azulejos para la pared del comedor que están reparando. Es muy bonita la casa. Me gusta mucho.
¡Allí me dieron de comer! ^.^ Y recuperé mucho las fuerzas. Riquísimas lentejas, huevos fritos y pan, mate, jugo y un budín de limón. Riquísimo. Imaginarán cómo lo disfruté. Escuchamos música, ah Dios, que hermoso. Extrañaba terriblemente esa música. Escuchamos la Novena Sinfonía de Beethoven (la Coral, con la Oda a la Alegría), parte de la Traviata, partes de Carmina Burana, y partes de muchas otras óperas. Que bien que andan esos parlantes por Dios. Hermoso.
Comimos, escuchamos música. Nos besamos, hablamos. Y así transcurrió lo que quedaba de la tarde. Luego volví. Aquí en la pensión sucedieron muchas cosas, muy lindas la mayoría. Para empezar, encontré mi cuarto ordenado, muy amablemente por Fanny (la dueña de la pensión) y una de las chicas, Vanessa, que hoy volvió por unos días a Bariloche. Soy el único de Buenos Aires, pero hay un chico de Chubut, a una distancia comparable en kilómetros. Ahora estoy escribiendo sobre la mesa de la computadora ordenada. También les mostré mi caligrafía a unos que no la habían visto, y escribí un pequeño cartel por pedido de una de las chicas. Mientras tanto miraron muchos dibujos, y la charla dio pie pues mis dibujos paganos, entre los que había un pentagrama muy elegante, recibieron el comentario de "satánicos" por parte de uno de los chicos, evangelista. Desde luego, lo dijo con respeto. No tan así Fanny... que comentó algo parecido. Ella es bautista. Por supuesto, "la Magia es Satánica".
Empezamos a hablar de eso, y les expliqué porque la esvástica es un símbolo del Bien. Lo mismo que la runa Hagal (el símbolo contrario a la esvástica en significado, el símbolo del Hielo). Y hablamos de las estrellas, de la Cruz, de las religiones. Salió a lucir mi capa. No quiero imaginar lo que habrá maquinado Fanny, viendo toda la simbología que tengo, los dibujos de mujeres desnudas o eróticos. Pero al parecer lo que más le molesta es que ame la Noche. Eso no lo tolera. Recién me pasó una cita de la Biblia donde el superficial de San Pablo (que llegó a escribir que era lamentable que un varón tuviera el pelo largo) hablaba del día y la noche: pero la cita ni siquiera se aplica, porque es simbólica. De todas maneras no le gusta mi capa, ni mis opiniones liberales. ¡Qué me importa! Me dijeron los demás que era fantástico que se volviera a usar capa, me animaron a hacerlas, y además, me dijeron que estaban completamente de acuerdo. Lamento haber necesitado eso para no sentir el influjo de lo maligno, del dolor producto de la incomprensión, de la condena. ¡Somos todos satánicos! ¡Estamos todos malditos! ¡Este mundo ha sido condenado y recibirá mañana la destrucción!
¿Ese es el discurso de quien tiene esperanza? ¿Carece de tal manera de esperanza quien tiene fé? ¿Tanto le falta la fé a quien ama? Ni una, ni otra, ni otra. Si amo, no me falta la fé ni la esperanza. Porque ambas son emanaciones inmediatas de mi amor. Tal es mi "auto" doctrina...
Claro, es una doctrina malvada, por ser doctrina mía. ¡Corran, soy un egoísta, mi doctrina es mía! ¿Y de quien era la doctrina de San Pablo, de San Pedro, del Profeta, de Abraham, de Prometeo, de Eros, de Odín (que era un hombre sólo que Mayor), de Horus, de Buda, y la lista sigue? De ellos mismos. ¡Oh sorpresa, me creo Odín! ¿Pues, por qué no? ¿Por humildad? ¿Y si resulta ser que... lo soy? ¿Sería bueno decir que no lo soy? No, porque no sólo no sería humilde sino que sería mentiroso. ja. Pero no soy Odín. Soy yo, y con eso basta y sobra.
¿Quién soy...? ¿Para qué pregunto? ¿Existe algo más que ser Yo? No dejaría de serlo, ni aunque fuera el Profeta. Sería yo, el profeta. Pero yo. Y seguiría siendo yo. Permanecería Yo. Y basta del yo.
Amo el mundo, sí, yo lo amo. ¡Oh, felicidad de aquello que me hace desear vivir en él y luchar contra mi mismo para permanecer y amarlo plenamente! Pues para eso, soy mi único obstáculo. De eso no me cabe ninguna duda.
Quiero crear un nuevo lenguaje con palabras perfectas. Palabras que se acomoden a lo que ahora pienso. Pues faltan voces en mi canto para los sonidos de mi alma. Faltan colores para las gotas de mi sangre.