viernes, octubre 20, 2006

La vida no tiene sentido

La vida no tiene sentido... sino más bien, motivos para seguir viviendo. Puede o no existir un motivo trascendental, intangible, superior... pero no vivo por él ahora, ya, en este momento. No puedo verlo ni siquiera en mi alma, que busca algo más sencillo, más próximo, más inmediato en todos los sentidos. No soy parte de un proyecto cósmico solamente: y la existencia de tal proyecto cómo único porqué de la existencia no es otra que narcisismo cósmico, egocentrismo del Absoluto, del Avatar Supremo - llámeselo Dios, Allah, Brahma o cómo sea - que no hace otra cosa que mirar su Yo sin importarle la criatura.


No, la criatura precisa, ha de tener sentido de por sí. Esto no implica ni niega que exista un sentido total: de hecho, puede existir un sentido total que en su naturaleza coincida con el sentido de la criatura, aunque difiera en grado. Y también pueden coexistir, existir paralelamente. El mundo es suficientemente rico y maravilloso como para eso, como para que sea así y la existencia sea más profunda y misteriosa. Pero no ha de haber solamente un sentido cósmico porque en última instancia su desprecio por la criatura la mata.


Porque la criatura no vive sin amor y ese es el motivo de que prolonge su existencia. El Amor. A otros, o recibido, o a sí mismo, o al mundo, o al Universo. O a todo. O Amor en sí, que no encuentra algo en qué fijarse.


El amor sí, él me da motivos para seguir viviendo. Puedo ver con claridad la imagen de mi bonita ante mi y mis ojos se humedecen, además de que me invade una paz enorme, y un deseo de obrar bien, de ser bueno, dulce, cariñoso... de ser feliz, y de hacer a todo el mundo ser feliz. Cada imagen bella me devuelve la idea de que esto vale la pena, porque el todo quizás no lo valga, pero hay partes que sí, hay cosas - como ella - que sí, realmente sí. Realmente sí valen la pena. No se lo intenten negar, pensamientos negros, pues no pueden contra su recuerdo, ni siquiera en las noches de amarga soledad. No pueden vencerla, porque es como si su imagen fuera dura, no frágil y maleable como el mundo torpe, sino permanente, pura, bella... eterna.


Los fantasmas no pueden nada contra la Realidad. Ellos pueden contra los sueños, pero eso ya es un poder enorme. En realidad, es quizás un poder mucho mayor que otro que pudieran tener. Pero no me engañan cuando amo. No, no, no cuando amo. Porque amar me da fuerzas para dar un paso más. Amar es mi misma fuerza, que muchas veces vive como un recuerdo o una sombra de sí mismo, pero late, y no desfallece, porque aún puede - aún quiere - amar.


¿Qué es el amor? En vano explicarlo. Quién no lo conoce no puede entenderlo. Pero es vida.


Hace poco un amigo dijo que la Felicidad se podía definir como Fuente de Energía para seguir viviendo. Estoy de acuerdo, y en la misma línea podría definir el Amor como Fuente de Vida, ya que están tan próximos que es difícil distinguir uno de otro.


El Cosmos tiene sentido, si es que lo tiene, porque es propio del Cosmos tener sentido. Eso implica dirección, orientación, ser parte. La criatura, yo, no tengo sentido, porque sea cual sea mi rol, también es verdad que soy un completo, finito, que termino en mí mismo. Cómo tal, no puedo tener sentido sino motivo. Es propio de la criatura tener motivo, porque el motivo es hacia uno mismo, es reflexivo. No sé si el Cosmos tiene conciencia suficiente como para poder decirse que tiene motivo.


A los no habituados con el lenguaje filosófico les puede parecer que es un simple juego de palabras. Ja, es que en la filosofía las palabras son cruciales, y es fascinante la discusión enorme y acalorada en las consecuencias de palabras tan similares en apariencia como ser y existir, sustancia y esencia... etc. Pero hete aquí el inmenso error por llamar mal las cosas: nos pasamos la vida buscándole un sentido cuando no es un sentido lo que tenemos que buscarle, sino un motivo, mucho más humano, mucho más real. Todos tenemos alguna forma de fé en algo trascendente más allá de nosotros pero, ¿y? ¿Realmente nos justifica y nos da fuerzas cuando lo único que queremos es desaparecer en un pozo negro, o sangrar toda nuestra sangre en una bañadera?


El sentido del Universo... late en nosotros, no es necesario explicarlo ni tampoco pecaríamos de soberbios diciendo que lo conocemos. También hasta cierto punto late en nosotros el motivo de nuestra propia existencia, no como un todo, sino el motivo del porqué el siguiente paso, sin importarnos, al darlo, al levantar la cabeza, que paso tras paso queda un camino. Sin dejar el motivo diluirse en un infinito anónimo. Sólo el siguiente paso, y el triunfo de darlo y los ojos brillantes y la cabeza erguida de saber porqué. Y el amor, el amor triunfante brillando como un Sol repentino a medianoche.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchos de mis pensamientos se ven reflejados acá en lo que acabás de decir...

Gracias por nombrar mi post :P

En cuanto al uso de las palabras, sentido también tiene otro... "Oh, ha recuperado el sentido" anuncia el médico al ver que el paciente despierta.
Cuando uno está inconsciente, ¿carece de sentido?. =P

Saludos, muy buen post.

Argüe dijo...

Este post me recuerda al diálogo Autor-personaje que hace Unamuno en su obra Niebla.
¿Nunca probaste jugar al Sims? Ése juego te pone la cuestión de encontrarle sentido a la vida de manera terminal.
Cualquier cosa que hagamos es para evitar el aburrimiento, porque en verdad, cabalmente y a secas, nada tiene sentido.
Nadie te puede ofrecer el sentido de la vida. Nunca llega solo tampoco. La cuestión es buscarlo o inventarlo uno mismo.
Como el protagonista de Memento, que se engaña a sí mismo en su eterna cruzada de encontrar a John G.
Es cuestión de creatividad.
¿Yo? No sé, aún soy demasiado joven.
Abrazo.