jueves, octubre 19, 2006

Palabras... las palabras llevan a perder el miedo. Perder el miedo al pensamiento claro. El pensamiento claro a la acción.


Por eso es tan fácil actuar, sea hacia la santidad o hacia la más negra oscuridad, si tenemos las compañía adecuadas: porque podemos hablar con ellos y sentirnos bien con aquella parte de nosotros mismos, hasta que al final acabamos por actuar. "Cuidado con las malas compañías": pero si somos nosotros los que hacemos las cosas, ¿qué importan las compañías? Es verdad, las compañías no tienen la culpa de nuestra oscuridad. Tampoco nosotros tenemos la "culpa", sino que la oscuridad hay que admitirla.



¿Entonces? Es que nosotros somos algo muy grande para sólo explotar una parte del todo. Todos tenemos algo que amamos más, sea porque identificamos con ello nuestra alma, sea porque nos es más familiar: así se forman las "tribus" urbanas, los gustos de música, los gustos literarios, cada tipo de poesía en concreto... Pero allí no acaba nuestro ser. Nuestro ser es análogo: es una Aleph, un punto de confluencia, una concordancia donde concurre todo el Universo. Sería raro un espejo que sólo reflejara una parte de la Realidad. Nadie tiene un espejo amarillo en su casa, ni tampoco rojo, ni tampoco verde: porque la realidad trasciende a un sólo color. Y un último detalle: intentando ver el mundo en un sólo color, acaba por desaparecer ese color también y el mundo se convierte en escala de grises. Porque tal es la naturaleza del color: vivr en la variedad.



No, no voy a hacer una bandera de arcoiris :P

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