sábado, octubre 14, 2006

Llanto

No es posible llevar adelante los sueños por obra de otros. Es contrario a la naturaleza de los sueños...



¿Qué sería de nuestros senderos recorridos por otros pasos, quién desearía que otros ojos bebieran el viento de sus puestas del Sol? Y nadie reconocería un sueño mágico presentado por obra de aquello en lo que no creé. No es una cuestión de esfuerzo ni de sufrimiento - no se trata de que debamos sacrificarnos por nuestros sueños. Se trata de que son nuestros - porque sólo nosotros podemos hacerlos reales.



Tantos sueños muertos, tantos caminos intransitados, tantos manantiales ocultos cuya agua llora en vano mi sed que nunca se detuvo por allí. ¡Tantas flores cerradas y muertas de puro dolor! Tanto llanto, tantos mares llenos de los troncos deshechos de los bosques que esperaban por mi. Y yo, llorando más que todos ellos, prisionero de un alma vacía que me estrechaba en sus helados brazos de miedo: yo, en la cima de la más alta montaña, haciendo con mis ojos rojos el cauce del río más poderoso, cuyos aludes vaciaban los valles de mi fantasía...



¡Ay! ¿Sólo la dulzura del llanto será mi consuelo?

No hay comentarios.: