martes, febrero 28, 2006

Novedad

Las cosas son nuevas en el mismo momento de manifestarse. Así, cada vez que alguien siente amor, su amor es tan nuevo, universal y absoluto como el primer amor en el sentido temporal, ya que la esencia del amor se manifiesta entera en ese sentimiento. También cada vez que es evocada una palabra, o a través de ella una cosa o una emoción, es nueva esa palabra. En ese caso la emoción llamada no parece necesariamente ser nueva, porque aunque la palabra pretenda evocarla, no es más que una flecha, que si no evoca nada, si es un nombre vacío de una amada nunca conocida, no existe, y por lo tanto, no tiene novedad. Si una emoción dejara completamente de existir en el mundo, cosa que creo imposible, se comprendería decir que es vieja, con lo que más bien se pretende decir "inexistente". Porque lo único existente y absoluto es lo real ahora, sea en recuerdo, en presencia o en potencia. El amor eterno es ya. Porque si no hay amor ya, tampoco hay amor en la eternidad.

Esa es la maravilla de las verdaderas emociones. Cuando decir "te amo" evoca un sentimiento que no existe, es un amor viejo. La vejez es una construcción mental. Viejo es lo muerto, no lo pasado: porque si ese pasado es presente, es nuevo, esta vivo, y late, fluye, crea, construye, ama, vive.
Esa es la maravilla en verdad del mundo, porque basta abrir los ojos para descubrir que es nuevo, porque nuevamente sigue ahí. No hay vejez sino para lo muerto. Solo eso es la marca de la decadencia.
No sé como impedir que nosotros muramos. Siento que la muerte es un daño terrible, pues solo perder el amor me haría desearla. Pero sé que podemos hacer vivir lo que reside en nosotros y nuestro alrededor, mientras el tiempo que tengamos vida.

Lo nuevo es siempre asombroso: el mundo es siempre una maravilla. Me gusta contemplarlo todo el tiempo con ojos de recién nacido, abiertos y fijos, perdidos en todo y en nada, fascinados. Muchas cosas en el me desagradan, tan incomprensiblemente como cuando era pequeño, y por eso lloro, también como cuando era pequeño: y realmente no siento diferencia entre ese entonces y ahora, excepto que ahora sé lo que necesito saber para sobrevivir a esta edad y con las necesidades que le corresponden al aumento en mi poder. Sé que mis sentimientos cambiaron levemente, y de emocionarme hasta la desesperación al pensar en mis padres paso a sorprenderme en lágrimas al mirar niños pequeños, o al recordar a mi amada y desvariar con futuros posibles. Esas cosas cambiaron: pero nada más. Sigo siendo un niño asombrado, sigo llorando cuando no comprendo algo, y sigo amando con toda el alma lo que inexplicablemente me hace amar, y me llama a vivir.

lunes, febrero 27, 2006

El Requiem de Mozart es otra interesante fuente de frases en latín.

Este tipo de música me entristece en serio, particularmente cuando leo también las letras, porque no entiendo, y creo vislumbrar lo que dice, que es extraordinariamente triste y terrible.

La otra terrible, la otra triste, es Carmina Burana. Esa es peor, porque es realmente tétrica...

No estoy maravillosamente bien en mi ánimo.

domingo, febrero 26, 2006

Actualicé varias veces el Nimeovük. Bien, me encantaría que comenten, aunque sé que es más difícil porque si no los convenció no se animan a decirlo y no les gusta poner nada más "me gustó" sin aclarar nada en particular. Está bien. Pero me encantaría que comenten, así que si pueden, muchas gracias. No que digan que les encantó, que comenten tanto si les gustó como si no les gustó: todo es mejor que que permanezcan sin pena ni gloria.

Saludos

sábado, febrero 25, 2006

¡Ven, athelas!

Tal vez lo que iba a decir fue un poco resumido en el comentario que acabo de hacer en el post anterior, pero no.

Estoy un poco mejor. Decir que estoy mejor, decir que estoy bien, sería pretencioso y tonto: tan mal estoy en regla general que decir que estoy bien me hace perder tiempo precioso para mejorar. Pero en un sentido estoy un poco mejor.
Y este es el sentido: comprendí, a los golpes, una parte de mi comprendió profundamente que soy amado. Es como si un pequeño corazón latiera, y pudiera llamarlo en cualquier momento. Es como si mi corazón estuviera resucitando. Está allí, y lo siento real, siento que en cualquier momento puede acercarse y aunque sea empañar mis ojos sin que haya mediado mi voluntad, solo porque siente amor.

Se va y viene, y es difícil saber si está o no, es difícil retenerlo. Sigo llorando en medio de enfermas convulsiones, tratando de recordar como era yo antes de que me despreciaran y me hirieran, tratando de recobrar mi forma perdida. Pero algo en mi tomó forma de vuelta, una parte de mi alma, cuidada atentamente, se reconstruye, y la siento vivir. Es como una semilla de lo absoluto, un germen perfecto de esperanza, porque la semilla sana en tierra buena y cuidada es la certeza del bosque en el futuro. Y ¿son acaso los jirones de mi una mala tierra? ¡No! Y por lluvia tengo amor puro de quienes amo, algo tan inesperado que es a mi corazón un auténtico milagro. Podía creer que un hechizero levantara vacas agitando la vara, podía creer que el sida desapareciera con cambiar un gen, o que una oración hiciera arrancar una computadora: pero no entraba en mi paradigma ser amado. Eso sí que no entraba.

La esperanza de saber que algo mejoro, de que el corazón late, es grande y puede confundir: la verdad es que no avancé mucho. Aún estoy como muy enfermo, lleno de pústulas y llagas. Pero algo es algo, y ese algo lo agradezco y lo debo por toda la eternidad. Sé que no quieren que agradezca, y está bien en parte, porque no es un servicio prestado sino amor, pero también tengo lágrimas de asombro porque no lo entiendo. Casi siento que va a terminar la sesión y el psicólogo me va a pasar la factura. ¡Tan vacío y solo estaba!

En fin, no sé que más decir. Aquí tengo mi corazón, aquí lo siento, aquí crece nuevamente. ¿Hay amaneceres para mi?

"When the black breath blows
and death's shadow grows
and all lights pass,
come athelas! come athelas!
Life to the dying
In the king's hand lying!"
The Return of the King - The Lord of the Rings
- J. R. R. Tolkien

viernes, febrero 24, 2006

Momentos de cristal

Me acabo de despertar siendo las 3:20 de la tarde. Estoy bastante mal, preocupado por un montón de cosas.

  1. No logro ponerme a trabajar. Estoy bloqueado, porque han logrado convencer a mi inconciente de que no valgo y no sirvo, y por lo tanto cualquier cosa que emprenda por mis medios y de la manera que me gusta va a naturalmente fracasar. Como tengo que trabajar de una manera poco ortodoxa y todo lo que es "anormal" en mi ha sido siempre vituperado, ya tiemblo y me bloqueo, fracasando como me habían vaticinado. Es un asco.

  2. No soporto más a mi mamá. Se hace sufrir cada vez peor, y llega a decir estupideces. Empezó a contar cosas y de golpe se entusiasmó diciendo: "¡y me olvido de todo, de todo! ¿Cómo puede ser que me olvide de todo? ¡Pero cosas insignificantes que acaban de pasar y ya me las olvidé!" y yo callado... pero ya no aguanté más. Bajito y en tono conciliador le dije "Mamá, pero vos estás intentando olvidarte de todo, tapar todo... es natural que te olvides también de cosas que no querés olvidarte". Lo dije en referencia a que se quiere olvidar que la familia está mal, que ella está mal, que yo me voy, que mi hermano sufre, que la casa es un desastre, que no alcanza la plata, etc. Tardé un rato en mirarla a los ojos, pero ya había asumido su cara de pelea. Me sentí cansado cuando empezó a gritar.
    Basta ya, no merezco esto.

  3. Se me han venido encima otros malos recuerdos, otros miedos. Gente que me ha dicho que yo no valía. Ahora que puedo amar en paz, ahora que soy amado y no tengo nada que temer me encuentro bloqueado y seco, y me pregunto por qué. Y comprendo que es porque me han dicho que mi amor no valía, que yo no estaba enamorado sino obsesionado, que lo único que tenía era afán de poseer. Y notablemente, todo lo que siente mi corazón es mi verdad primera, así que al insultarlo insultaron mi misma esencia. No puedo desligarme de eso, y tratar de no sentir es matarme. Y yo que mi amor no era ni es ni será egoísta, ni obsesivo, ni con ansias de poder... sólo que ellas dijeron eso para defenderse, porque un amor verdadero reclama, pone a prueba a quien lo ve. Y su salida era la más cobarde: negar toda posibilidad de amor. La culpa era mía por sentirlo.
    Así también Carlota se casó con su tonto Alberto, total era culpa de Werther si estaba enamorado de ella.

  4. No hice un montón de cosas que debía hacer, como ir al colegio a ver profesores, o llamar para preguntar como van las cosas con las fechas, o llamar a Amanda. No sé porque no las hice. Seguramente por la depresión que, evidentemente, me está dando.


Como contracara, ayer tuve un éxito muy grande en una cosa para trabajo, y además mi nocturna dama no me quita su apoyo para superar esas voces, sino que me ayuda y me hace saber que las cosas que me dijeron eran mentiras. Gracias :).

Ama siempre, que eso es lo más importante que podés hacer...

jueves, febrero 23, 2006

Honor, valor...

Una vez mi tío me dijo: "El único honor que puede traerte tu apellido es lo que vos hagas para honrarlo".

Yo había comentado de mis antepasados, cuyas glorias, a pesar de no ser tan sonoras como las que evocan los románticos (que yo sepa ninguno de mis antepasados fue un viking, ni un señor de la nobleza, ni nada de ello) son muy dignas. Y en realidad, tampoco puedo alardear de cosas así, porque de hecho tengo entre mis antepasados historias tristes o poco publicitables. Las comento por curiosidad, me gusta recordarlas:
Mi tatarabuelo por parte de abuela materna era amigo y colaborador del educador Pablo Pizurno. Una escuela lleva su nombre: Emilio Olivé.
Mi tataratatarabuelo por parte de abuelo materno era marino, contramaestre de una nave mercante española (una fragata), y, en tiempos de guerra de independencia, las crónicas que mi abuelo conserva registran el ataque poco hornoso que la nave hizo contra una débil población portuaria de Chile.
Mi bisabuelo por parte de abuelo paterno era masón, grado 26. No sé de él más que mi abuelo no pudo vivir siempre en su casa porque no lo quizo su madrastra, pero antes de ella estuvo casado con una india toba que es mi bisabuela :) .
Mi abuelo paterno participó como uno de los principales durante el proyecto del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (IdeVI) del Río Negro. Esto es necesario explicarlo para que se entienda un poco: la cuenca del Río Negro es un poco seca, sin embargo desde hace años se la cultiva a partir de sistemas de riego sacando agua del río. El Alto Valle, donde está Neuquén y todas las villas de alrededor (Cipolletti por ejemplo) fue irrigado hace mucho tiempo, y por eso es una importante zona de cultivo, pero el Valle Inferior, donde están Viedma y Patagones, no lo era hasta hace poco, de la década de los 70 en adelante (por lo que recuerdo). Sería mucho más conveniente que mi papá escribiera todo esto, pero bueno, es mi blog :P.

Estoy especialmente orgulloso de lo de mi abuelo paterno, a quién no conocí demasiado. Dicen que me parezco a él, y cada vez que veo algo que decidió observo con bastante asombro que son cosas que yo hubiera pensado o tenido especialmente en cuenta. Mi tío dice que era medio nazi como yo ^^...
Bueno, todo esto a qué venía...

Venía a que mi tío que me dijo lo del apellido tiene razón, desde luego; pero se apresuró si pensó que yo comentaba de mi familia para dormirme luego en los laureles. No significa nada que quienes me precedieron hayan sido grandes hombres o no... pero al mismo tiempo sí significa. ¿Por qué? Yo lo veo más o menos así:
  • "Contamos historias de héroes para recordarnos que nosotros también podemos ser grandes"

  • Si mis antepasados hicieron grandes cosas, yo las asumo a modo de legado. La naturaleza de un legado es tal que engrandece al que lo hace fructificar y envilece a quien lo deja podrir. Si se tiene un legado, se tiene algo que cuidar y cultivar, sin que eso signifique, como se pretendía, que solo los hijos de reyes son dignos.


Nada condiciona al hombre. No se pretende que tenga que cuidar un honor moral, ni pertenecer a una casta, ni nada de eso. Se pretende solo que asuma su condición digna, que se asuma a si mismo. Es la única responsabilidad.

Y fue reflexionando sobre estas cosas que entendí la verdadera naturaleza del honor y de la valentía. Yo pensaba antes que ser valiente era ser idiota y plantarse con una espada y un escudo frente a un dragón, y que ser honroso era no dormir con cualquiera.
Error craso.
El honor es una virtud de fidelidad. Es la fidelidad hacia sí mismo. Quién no se es fiel, puede ser santo por vivir en un monasterio, pero será dictador entre fascistas y barril sin fondo entre borrachos. Se puede ser santo por elección, como también por elección se puede ser dictador o borracho, pero todo hace pensar que ningún camino que pueda simplificarse en una palabra es correcto: porque cada hombre tiene su camino, y ese es el que si sigue con fidelidad es verdadera prueba de su honor. Para definir las virtudes de una persona auténtica, no habría otra opción que darles su nombre, pues sus peculiaridades no tienen otra identidad que la suya. ¿No es el honor fidelidad, usualmente a la religión o a la realeza, pero fidelidad al fin? La única posesión del hombre, decían algunos románticos. Pues bien, siendo que debemos ser fieles a nuestra naturaleza, es verdad que es nuestra única posesión, pues si nos somos infieles, ¿qué nos queda? ¿qué somos?

Ahora bien, hay un solo obtáculo hacia el honor, una gran dificultad que nos inclina a traicionarnos y a alienar nuestras decisiones y formas de ser: el miedo. Por ello el honor y el valor están relacionados. El valor es el instrumento necesario para alcanzarlo: y no se manifiesta en la imprudencia o el ímpetu, sino en la decisión de enfrentar y matar los miedos, los famosos dragones internos de la poesía psicológica. No hay nada más terrorífico que ese miedo, ningún dragón. Y es verdaderamente necesario mucho valor para enfrentarlo, aunque sea lentamente, pero con la firmeza de enfrentarlo bajo cualquier forma, en cualquier lugar que se encuentre.

Un hombre honroso adquirirá por esa fidelidad un montón de virtudes. En mi caso, si me soy fiel, si soy fiel a lo que siento de mi, sé cuales virtudes podría alcanzar con facilidad: la sinceridad, porque no tengo miedo de decir nada y amo la verdad con desesperación; la confianza, casi por el mismo motivo; la esperanza, porque creo que la verdad está regida por el mismo principio que el amor, o mejor dicho, que toda verdad es amor y todo amor verdad; la pureza, porque no me agrada la malicia ni la confusión; la paciencia, porque no me molesta dejar que las cosas sucedan, creo que al final va a llegar lo bueno; la serenidad, porque la ira me parece vulgar y contraproducente; el amor por la belleza, que es mi amor más profundo, porque identifico la belleza y la verdad. No siento como virtudes naturales mías a las que me incline la templanza, ni la alegría, ni la fortaleza: al contrario, soy pasional y sensible. Todo se puede alcanzar, porque aspiro a la perfección (quiero decir, a acercarme lo poco que pueda). Pero me traiciono mucho, mucho...

Finalmente, y aunque no es esencial del tema, ¿qué sostiene al valor? ¿Por qué enfrentar los miedos? Al verles el espantoso rostro, al soñar en pesadillas con sus cavernas crueles y la destrucción de lo que amamos, con los espectros fatales de nuestros seres queridos y el fin de todas las cosas: ¿qué nos da el deseo de disipar las brumas, en vez de tendernos a llorar como niños abandonados?
El amor...

Quien tiene amor, tiene valor. El amor todo lo puede, todo lo perdona, tiene paciencia infinita. Eso decía creo algún evangelio, pero no lo puedo recordar bien.

Ahora que amo me siento valiente. Tal vez lo sea... Ruego serlo. Me ha dolido tanto la incertidumbre. Nunca sé si lo que hago está bien o me aleja de quienes amo: pero sospecho, cada vez más, que quién realmente me ama quiere que yo crezca en lo que soy, y me ama más cuanto más siente que me soy fiel. Entonces mi responsabilidad es una sola, y de una sola cosa me tengo que encargar, y es de esa fidelidad.
Los caballeros cuyo honor sufría mella no se atrevían a aparecer antes de haberlo reparado. Entre los orientales, paganos, el deshonor solo se reparaba en ocasiones con la muerte. Pues bien, si hasta ahora no me atreví a presentarme porque me sabía impuro, débil y poco valiente, es tiempo de arreglarlo, y estando cierto de mi dignidad, hacer frente a lo que temo. Quizás entonces reconozcan en mi rostro eso, o quizás me agredan. Pero no voy a tener miedo de ninguna de las dos cosas.

Vida

Debo anunciar que, aunque yo continuaré aquí como hasta ahora, como si fuera completamente esotérico, este blog en rigor dejó de serlo. Están autorizados a entrar (y de hecho lo hacen con regularidad) algunos familiares míos, y todos mis amigos.

Se lo cuento básicamente a mis cuatro comentaristas, digo porque el resto no comentan jamás, mala costumbre en mi opinión... ¬¬




Unas gotas caen. Las gotas caen en el medio del vacío sobre una ladera inclinada, y corren por ella dejando allí parte de su humedad, y precipitando el resto con suciedad hacia un fondo perdido.

En la helada de la anchurosa soledad, en el frío sin límites de la noche de la Nada, una gota se congela antes de recorrer la fatal pendiente. Sobre ella, otra gota retrasa su camino un segundo, y se congela también. Juntas son como cera de vela endurecida a medio camino: otras gotas llegan y se acumulan en torre sobre ellas. La torre se abre, se quiebra, y lentamente va formando contra la pendiente un cóncavo recipiente de hielo donde vibra agua líquida y verdadera, la primera en no perderse en los abismos.

Las gotas siguen cayendo, dentro y alrededor del amoroso receptáculo, que crece poco a poco, y se llena más rápidamente aún. En cierta parte, el peso del agua sobre el frágil hielo está alcanzando el límite, y el agua se desborda, y quiebra el dique, y estalla el hielo, y el oro transparente se derrama. Son diamantes perdidos en la nada. Cristales rotos y humedades fuera del oasis. Pero entonces las gotas forman nuevos hielos en la libre superficie, y el receptáculo crece, y más agua habrá en la nueva marea.

Mientras más agua cae, siempre el caliz frágil de la vida y el calor, de la humedad y los destellos, se llena y se vuelve a quebrar en un ciclo inestable, creciente. Lentamente verdaderos castillos de hielo se alzan fríos pero puros contra la pendiente del tiempo. Castillos que son la fortaleza frágil que mantiene el calor de lo inestable, que lucha en vano contra el equilibrio de la gravedad, contra la fatalidad del infinito.

¡Rompan, dagas de hielo, los viles intentos de los elementos! ¡Sean quienes detengan el caos, disminuyan la entropía! El universo helado tiene dentro de sí algo que le es ajeno...

... tal es para mi la Vida.

Podría haber sido sangre en vez de agua, aunque agua es más elementalmente la idea de vida que la sangre: la sangre implica un tipo especial de vida... Aún así no lo sé, es una imagen poco pulida recogida al ver de hecho unas gotas caer perennemente e imaginar que sucedería si se las contuviera en un recipiente.
Nuestra noble princesa está bien. Llamé hace unas horas y uno de sus hermanos me dijo que estaba bien, y que pronto iba a recibir el alta.

Fue operada de unas células rebeldes enquistadas, que andaban molestando. Estoy muy contento de saber que todo salió bien, espero que pronto cuente ella :).

martes, febrero 21, 2006

Sangue mea manabat ex vulnera.

Jugando con el puñal a atravesar un papelito, me clavé la punta violentamente en el dedo índice. No sentí el dolor, pero vi el tajo y supe que en seguida iba a salir sangre, y que era relativamente profundo. Corrí a agarrar la mochila, la abrí, saqué la pluma y la carta de Natasha que pasé a letra gótica con tinta roja. Apreté la herida y brotó sangre. Mojé la pluma allí. Dibujé la N gótica, mojándola de vuelta para cada trazo. La sangre se secó y volví a apretar la herida. Brotó más, hasta que se hizo una pequeña pelota donde la pluma pudo tomar líquido, y tracé el resto de los caracteres.

Allí está firmado ahora, con mi sangre, aunque debería ser con la tuya. Al menos estoy aprendiendo. La sangre es menos fluída que la tinta, pero el color es muy similar, solo que el de la sangre es más obscuro y seco, porque en el papel ya no está fresca. Mientras escribo va cambiando de color, y en este momento no hace falta ser un genio para observar que esa tinta espesa y poco pareja no puede ser un auténtico producto de imprenta.
Con una jeringa de sangre alcanzaría para escribir un pequeño libro, pero no me atrevo a sacar tanta con cortes. O sí me atrevo, pero no imagino ningún cuento que lo justifique. No aún.

sábado, febrero 18, 2006

Sine cera

Como estoy tan en desacuerdo con la frase que parafraseo, perteneciente a la hipocresía victoriana, la expongo. Si me pareciera verdad parcial no me molestaría en criticarla, pero sucede que opino exactamente al revés. Esto es lo que opino:

"Se es esclavo de lo que se calla y amo de lo que se dice."

Y si se la piensa dos segundos, es mucho mejor que su antagonista.

Hay una muy popular que dice que "el sabio no dice lo que piensa pero piensa lo que dice.". Hay una contradicción, ya que evidentemente si pensó algo para decirlo está diciendo lo que piensa, y después de todo, es imposible decir algo sin pensarlo, pero esto es un detalle que elude el juego de palabras. El asunto real es que no creo que el sabio se calle lo que piensa. Se me antoja un poco cobarde el tal sabio. Si se dijera "busca la ocasión correcta para decirlo" está bien, pero no, se dice "se calla". En apariencia es buena estrategia de supervivencia, pero la sabiduría no consiste solamente en sobrevivir.

Secos hipócritas...

(hoy fui al Tigre con mi familia...)

viernes, febrero 17, 2006

Cuéntamelo otra vez

Cuéntamelo otra vez: es tan hermoso

que no me canso nunca de escucharlo.

Repíteme otra vez que la pareja del cuento

fue feliz hasta la muerte,que ella no le fue infiel,

que a él ni siquierase le ocurrió engañarla.

Y no te olvides de que, a pesar del tiempo y los problemas,

se seguían besando cada noche.

Cuéntamelo mil veces, por favor.

Es la historia más bella que conozco.

Amalia Bautista


Este texto es afanado del blog A veces soy feliz, el primer blog que leí y que solía ser muy bueno antes de que por motivos inexplicables su autora lo censurara violentamente. Lo pongo porque al momento de leerlo me hallaba tan desesperanzado y soñador como su autora y, evidentemente, la dueña del blog, entonces es casi como un deber pendiente. También tengo algo de miedo de que desaparezca víctima de futuras censuras.
Es quizás un poco cursi en apariencia... pero simplemente miren a sus padres unos momentos, miren tantas películas, piensen en la felicidad que puede perderse, y desaparece toda cursilería, para dejar paso a una realidad a veces cruel. Lástima que no rima bien, sino me parecería completamente hermosa también la poesía...

Viento (Lux et Umbra)

Esta es la invocación del viento de Lux et Umbra, solo que sin arreglar la métrica ni la rima. Sospecho que le voy a agregar estrofas conforme se me vayan ocurriendo.

Necesito más dioses. Es verdad que falta hacer crecer la imagen de Natiuska y que necesito pulir las poesías sobre ella, pero además de eso necesito más dioses.


Viento

De los frentes negros y distantes
vacías mesetas o anchos mares
brota lento o arremolinado
el viento,
la fuerza del cielo desatado

Brisas estivales,
vendavales en septiembre
huracanes de otoño
heladas invernales

Saltan del suelo arrancados los árboles
la montaña es polvo, y baja al valle
el frío aumenta y a los huesos llega
estruja y oprime las nubes de tormenta

¡Sacude siempre el manto del viajero!
y que sepa así que tiene un compañero
que no va a ningún lado, y siempre está yendo
por ningún camino, ¡viajero perfecto!

Las copas de los pinos,
los robles, los sauces,
mecen sus ramas, sus hojas,
sus agujas
y suenan con himnos lánguidos
murmullos suaves y apagados

Lleva en su seno gritos desesperados
o espíritus un día extraviados
aves y hojas, semillas y cantos
que vuelan, y vuelan,
esperando un descanso

El viento varía su rumbo y su fuerza
nadie a realmente conocerlo llega
su capricho que se hace
visible en la veleta
es entre los hombres
de la duda la enseña.

¿Qué traeran los vientos?
¿Qué naves de los mares?
¿Qué noticias oiremos?
¿Que tormentas sentiremos?
¿Qué sequías nuestros campos
harán que hayan sido
muy en vano arados?
¿Qué huracán se llevará
a nuestros hijos a las nubes?
¿Qué golpe del destino
quebrará nuestra esperanza?

¡Viento, sé noble,
sé tormenta para el sediento
sé cielo claro en invierno
y sabe que por el Bien
deben también velar
aún los crueles Elementos!
¡¡¡Basta!!!
¿Qué te detiene?

Impío, atroz, alevoso.

Resuenan los pasos entre los matorrales, matas de flores, arbustos, un camino arbolado. Un hombre armado con su espada avanza por un sendero de lajas de granito entre hierba verde como la esmeralda, y plagado de musgo.
Las sombras de los árboles son arabescos sobre el suelo.

Aparece frente a él una sombra, un espectro. Dentro de la luz de la mañana, una figura de negro se mueve envuelta en niebla que se arremolina como un manto, y la tela negra no tiene destellos a la luz, como si fuera de noche. La sombra se cruza adelante suyo, saliendo de la floresta para volver a internarse en ella.
El día del caballero fue trocado, y la luz del sol no le parece más real, si una sombra fue capaz de eludirla. Ahora es como si la córnea de sus ojos hubiera sido espejada, y viera todo desde detrás del cristal. La luz del día es opaca, y lo que se transparenta en verdad es una sombra que aparece de desaparece.

Pero: ¿cambió su naturaleza la luz? ¿Qué debería hacer el caballero?

Se supone, al menos todo caballero cree, que su historia tiene un propósito y una moraleja, que el caos se ordena en armonía y que el azar es solo una apariencia. Se supone que las cosas no suceden solo para desestabilizar nuestro mundo.

¿Pueden explicar la historia del caballero?
Yo la escribí y no puedo.

Siento que Dios hubiera hecho cosas muy similares con mi vida. Eso se llama desasosiego.

Y el sentido de escribir es bien distinto de lo que terminé escribiendo: yo quería decir que me cansé de no soñar. Amo pensar que esto que estoy haciendo da vida a espíritus, y que ellos son el único propósito de la existencia. Lo amo con desesperación, es decir, con miedo. Pero tengo miedo. Tengo mucho miedo. Por eso mi afán de soñar se pierde en incoherencias, y mi historia se convierte en una secuencia de imágenes incomprensible.

Hoy dormí mucho, y voy a dormir mucho más. El miedo va a pasar, y solo quedará paz. ¡Por favor, ayudenme! No quiero tener más miedo...

miércoles, febrero 15, 2006

Anuncio

Bueno, hagan click en el título para ver lo que anuncio :) .
Me alegro mucho y os deseo suerte, mein Fürstin.

Ustedes, vagos, comenten. Ah, y sigan su ejemplo y comenten en el blog de Lau. Y de paso en el antro de Nightshade, y en el sanctasanctorum literario de Argüe. Sé que no somos un equipo precisamente parejo, pero pasa que los blogs están buenos, y andan injustamente escasos de comentarios.

Fue agregada al equipo (mirar a la derecha).

Saludos

Werewolf

Se levanta con un jirón de ropa andrajosa. ¿Cómo se ve, al menos en las películas, un hombre de las cavernas? Esperamos, la gente sensata, que no hayan vestido así nuestros antepasados, simplemente porque para cubrir el cuerpo de esa manera no hay que ser atrasado, sino tonto, o, lo que es más o menos lo mismo, terriblemente atacado por la vida.
¿Alguna vez hombre alguno prefirió que la piel del animal que había cazado anduviera colgando unida por raíces carcomidas por el tiempo a ir desnudo o cazar otro, sino fue porque lo obligó la desesperación? En Siberia hasta el cartón sería seda para no morir helados. Pero afortunadamente la visitamos con abrigos de piel arrebatada a animales cuya existencia consideramos (no sin relativo acierto) menos importante que la nuestra.
Los huecos de tela desgarrada sobre la piel desnuda son asombrosos: nunca creí ver en persona la efigie de Tarzán. La piel oscura por el sol, pero resistente, músculos fuertes y ojos alegres en el contraste, en la desgracia que presupongo que estaría sufriendo. Pelo y barba crecidos, por supuesto, salvajes, como toda la forma de andar y vestir.
No sé que más decir, habría que verlo. Levantándose como de una siesta en la jungla - aunque tal vez lo sea - en una pequeña parcela de césped, en el parque, allí en la avenida, en Buenos Aires. Y mis ojos lo vieron. Nos distrajo un segundo de la charla, pero no podíamos hacer más que asombrarnos y, en cierta forma, admirarlo. No ha de ser fácil. No puedo ponerle los ojos encima como a una bestia del zoológico: pero al menos puedo escribir en tributo a su valor y a su desgracia. O, quién sabe, a su locura. Sea como sea es casi inexplicable, al menos en el sentido burgués de la palabra.
Se levantó de su siesta porque el sol se había puesto insoportable, y cuando, después de pasar, voltée la cabeza, vi que se estaba acomodando bajo un árbol con sus cosas.

¿Algo que decir al respecto? Pienso que hay mucho que saber. Valdría la pena encontrarlo, si no me hubiera embarcado en otras cosas arriesgadas que ocupen mi tiempo.
La historia es por supuesto de verdad, un hombre así nos cruzamos Argüe y yo caminando por Libertador a las 11 de la mañana.

sábado, febrero 11, 2006

¡Caigan, murallas! ¡Sean arrollados, diques y fronteras, límites y fortalezas!
¿No oyen acaso las trompetas de Jericó? ¿No ven los arietes y las trabuquetas prontos a demoler para dejar paso a un mar de guerreros? ¿No sienten las alas de los ángeles como rumor de tempestad, que se precipitan a arrancar las rocas sin argamasa y demoler las torres con cantos de luz?

¡Ay! Temo que mis guerreros, en su afán de valer, hayan rellenado los huecos del muro con sus cuerpos, y sus cadáveres sean hoy la barrera que veo frente a mi donde antes la brecha se internaba hasta el corazón.

Temo que mi sangre mal sangrada se haya coagulado en espantosas alturas que separan mi corazón de los demás.

Solo hallo una salida al temor: sangrar sin límites, y esperar que los cimientos de los coágulos se derritan como nieve en el próximo deshielo.

Mi corazón no estará jamás solo otra vez, porque ahora sabe que la soledad se la impone él. Pero nunca dejará mi paraíso de ser aquél lugar donde mis lágrimas sean infinitas, o tan abundantes como he creído que es es mi dolor.

¡No llores corazón mientras las brechas están abiertas, sino que vela toda la noche y espera paciente los amaneceres que siempre suceden! No sea que con tu sangre se vele tu visión y las brechas se cierren. No sea que las tapones con tu mismo dolor.
¡No llores corazón mientras brilla la estrella Esperanza sobre el horizonte! ¡No llores mientras ella brilla! Tendrás tiempo para llorar cuando su luz se haya puesto, mucho después de que se haya ido el mismo sol. Tendrás tiempo para llorar en la tumba.
Sabés que tu corazón llorará por siempre, pero es otro el motivo, entonces: ¡No permitas que las lágrimas nublen tu visión y las estocadas fallen el blanco, o las flechas se pierdan en el viento! Ni dejes que el llanto quiebre tu voz al cantar.

Y tú, corazón que te hayas tras los muros, te espero, y ruego que sientas el calor de mi compañía en la fría noche en que te hayas inmerso...

miércoles, febrero 08, 2006

"Hay una cosa de la que no se arrepiente nadie en la tierra
esa cosa es haber sido valiente"

Borges

Aporte de Milo-san (Argüe)

Descubrí que las plazas son, después de todo, bastante incómodas para escribir, especialmente por los problemas de iluminación. Con respecto a los bares, son fantásticos, pero implican tener plata. En fin...

Ayer dormí en la calle porque no me atrevía a volver al camping. Fue muy extraño, y a pesar de que no tuve realmente miedo, sentí una profunda desolación en la soledad de esa situación, mucho más proyectando como sería si realmente tuviera que dormir en la calle. Es terrible. Es muy muy doloroso. No para una noche, no por el tiempo ni por la incomodidad. No por los músculos ni los huesos, no se trata de una cama caliente, ni de un techito. Se trata de la desolación, de la desesperanza que inspira, el desamor.

"Llegó la noche, y no encontré un asilo
y tuve sed: mis lágrimas bebí
¡Y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos,
cerré para morir!

¿Estaba en un desierto? Aunque a mi oído
llegaba de la turba el ronco hervir
yo estaba huérfano y solo... ¡El mundo estaba
desierto para mi!"

Gustavo Adolfo Bécquer

Por suerte no es esa mi realidad ni mi vida. Por suerte, y si tuviera que dormir en la calle, sobrevivirlo lo sobreviviría. Pero es muy extraño sentir algunas cosas.

En medio de esa soledad, la luz del amor se proyecta poderosísima, y todos los temores se evaporan cuando la encuentro a ella que me ama, a quien amo... solo me queda el temor de que tal vez ella alguna vez no esté. Pero no, no debo temer, no deo tener miedo, porque el miedo es solo miedo, solo dolor, solo vacío, y me mueve a la nada.
La Realidad es una cosa muy extraña, tanto más cuanto la recorremos mirándola realmente y viendo lo que en ella hay para ver...
Nuestros sueños no son menos extraños, pero en ellos no hay dolor de miedo, no hay esa sombría soledad. Y cuando en medio de una Realidad particularmente extraña y solitaria mis sueños me sirven de filtro, entiendo aún menos. Lo sé, sé que tal vez no hay nada que entender, pero mi corazón no acepta eso tan fácilmente.

La Realidad es realmente una cosa muy extraña, que produce vértigo, mudable, constantemente en movimiento, asombrosa...

lunes, febrero 06, 2006

Inmerso en un drama digno de Shakespeare, lleno de peligros, obstáculos y desencuentros, cada momento que paso a su lado es un momento que no olvido y repercute en las fibras que vibran en lo más íntimo, produciendo todo mi ser como una melodía de sus armónicas. Y cada momento que paso lejos de ella, con atroces dudas sobre cuando voy a volver a verla, y a sabiendas del escaso tiempo que en verdad tengo, me abre el corazón como la espina de una rosa, pasando lento, lento, dejando un zurco sangriento que cae cálida, y yo la siento viva y temblorosa en el suelo lleno de hojas otoñales de este jardín.

Hay momentos lejos de ella en que simplemente quiero que el tiempo muera hasta cuando pueda volver a verla, y otros en que me siento agotado, tal vez por lo mucho que caminé, y el sueño me invade, o deseos de llorar solo para sentir otra vez vibrar esas fibras tan profundas, tan ciertas y absolutas. Ahora es uno de esos momentos, y uno de esos en que no sé nada de lo que van a ser las siguientes horas, como ayer cuando levanté el tubo del teléfono con solo una esperanza, y de esa esperanza brotó una tarde hermosa, apenas creíble...

Me gustaría liberar mi corazón de todas las pequeñas barreras que aún lo detienen, ser limpio, perfecto, llenar mi oscuridad solo con esa clase de vibraciones, con océanos ondulantes, suaves y perfectos, de densas y azules profundidades.

¿Liberaré mi alma de todo esto que la llena de nada? ¿Liberaré mi corazón de barreras? Quiero que mi grito suene como si fuera entre las estrellas, un grito angustiado entre vacíos inconmensurables. Lástima que la iglesia esté cerrada, porque iría allí a liberar mi espíritu en la inmaculada soledad.
O junto a ella, cuando la vea.

Alto valle, chacras, caminos... Condesa

Bueno, aquí estoy en Cipolletti. Comento poquito, básicamente que estoy muy feliz, muy feliz, y que Natasha es maravillosa y un montón de cosas que le digo solo a ella (chusmas ¬¬).

Estoy en un camping a 8km de la ciudad, circunstancia un poco inconveniente, así que hoy por segunda vez vine caminando. La otra vez no hubo problema, pero hoy el sol me hirió mucho así que estoy medio hecho puré. Estoy acá escribiendo porque no la encontré a Natasha en el teléfono, así que hago algo de tiempo.

Cipolletti es una ciudad muy linda, con muy muy pocos edificios, y rodeada completamente por la zona de chacras, así que está inmersa en el verde y no en el desierto como la Comarca (Viedma-Patagones).

Bueno, me marcho a ver que hago mientras la espero. Adios

jueves, febrero 02, 2006

Helb Engel

Empiezo a caminar... o eso siento. Siento que es todo camino, un sendero luminoso en medio de un bosque sombrío, y lo veo claro, y pienso dar el primer paso. Su fulgor es tan sorprendente, tan inesperado en la noche amarga de mi tan larga soledad, que tiemblo, y mi corazón, acostumbrado a la pesadumbre, se contorsiona como si tuviera que dar a luz la felicidad que había gestado paciente, pero casi desesperanzado. Como una especie de animales que mantienen a la cría en el vientre hasta que vienen tiempos mejores, pero a veces la cría muere en la espera, y así temí que hubiera sucedido con mi esperanza.

Ahora sé que tengo motivos para esperar, para soñar, y no solo eso, sino que tengo el deber de soñar. No en sentido moral, "social", sino que sé que no puedo hacer otra cosa, que no existiría blasfemia más grande contra el amor que negar mi propio amor y las cosas que amo. En mi fondo vive una criatura limpia como un ángel, que no puede soportar el sufrimiento, y que ama con pureza infinita, que aumenta su amor, y entrega apasionadamente, pues solo sabe hacer eso, y nada quiere más que amar.

Y amo ahora... sí, corazón incrédulo, cerrado tanto tiempo, y aún obstruído. A tí, que a pesar de todo, sigues teniendo obstrucciones, que te niegas a creer, que tiemblas aterrorizado, te lo afirmo: tus sueños son posibles. Ama. Ama en paz. No te detengas nunca de amar. Ama más y más. No dejes un solo rayo de luz sin amar, una sola tiniebla sin conocer, ningún átomo de existencia sin admirar.

Si existe un Dios, sólo "amor" puede ser su nombre. Mi ángel me lo grita así. No, no grita, porque su voz es dulce, y susceptible de ser apagada: cuando es callado, llora y pierde vida. Pero no lo voy a callar. Quiero que me siga suplicando, que le siga pidiendo a mi corazón que ame. ¡Hazlo, ángel mío!



Y tú, amada, tú que has despertado a mi ángel, tú que te has atrevido a entrar en mi noche y volver a llenarla con luz, destrabar las lágrimas de mis ojos y dulcificar mis miedos en abrazos suaves... tú, valiente valkiria de mis sueños vencidos en batalla, que me vuelves a llamar a la lucha y al gozo... tú estás atando mi destino al tuyo, estás tendiendo entre nosotros los más dulces lazos que puedo concebir, y aunque la predestinación no exista, si existe la voluntad, y mi voluntad es unir mi destino, es apretar los nudos para no soltarlos, y vivir tendiendo nuevos lazos, corriendo el glorioso riesgo de aumentar las ligaduras.
Te amo.

miércoles, febrero 01, 2006

Ahora que estoy acá de vuelta voy a hacer mis habituales repasos on-line mientras escucho Dimmu Borgir y My Dying Bride (o sea, las cosas que extrañaba de estar afuera).

Cosas que faltan preparar:

  • Vajilla de aluminio.
    Ya averigüé sobre esto: cacerola de tamaño razonable: $19. Sartén acabo de comprar para conseguir cambio. Está muy bien, llego muy bien, dentro de un rato compro la cacerola y la hervidora.

  • No, la navaja cortaplumas ya la tengo. Me prestaron.

  • Tengo que encontrar la brújula. No sé si será necesaria, pero me sugirieron la posibilidad de perderme, y bueno :P .

  • Linterna y pilas.

  • Reorganizar la mochila de acuerdo con lo que realmente voy a llevar (me refiero a la mochila caparazón, la mochila negra de adolescente donde van los cuadernos, dibujos, etc...)

  • Sí, sí, preparar el bolso, pero eso es fácil, y mi mamá me va a gritar que lo haga, es más importante aquello que seguro que ella no me va a gritar.

  • ¡¡¡Cuerda y piolín!!! ¿¿Cómo podía estar olvidándome??

  • Encontré lupa, así que eso ya está.

  • Tengo que cambiar la malla del reloj pulsera, porque a pesar de que soy bueno deduciendo la hora con la posición del sol (modestia aparte :P) es mejor tener algo más preciso.


  • Estoy absolutamente seguro de estar olvidándome de algo, porque ahora la lista me parece muy escueta, y antes era interminable, así que por favor ayúdenme a completarla ^.^



Se ata un palito a cada extremo de la cuerda, con el largo del radio del círculo. Con un palito clavado en el suelo, giramos y formamos el círculo. Entonces doblamos en ocho la cuerda, y la estiramos apenas más de un octavo. Usamos el nuevo radio para, desde un punto cualquiera del círculo trazado, hallar cuatro puntos más, equidistantes, sobre el perímetro. Unimos con líneas esos puntos... y servido el pentagrama.

Aprendí todo eso por si se me hacía necesario trazar un buen pentagrama como parte del ceremonial :P. Sería una buena idea encender fogatas en las intersecciones, y pequeños fueguitos para unirlas a lo largo de las líneas. El problema es que tengo la impresión de que va a haber demasiado viento, en la playa de San Clemente no se podía...

Mi tío y primo le armaron a mi mamá una lista de cosas que podía necesitar yo O_o. Bueno, la transcribo:

  • Papel higiénico.

  • Aguja e hilo

  • Vela de iglesia
    tengo de la última pascua :P

  • Fósforos

  • Protector contra el sol?????? WTF???? Se ve que creen que voy a andar en malla...

  • Repelente de insectos ¬¬

  • Caladril

  • Sertal compuesto (muy prudente todo esto, pero ya empiezo a sentirme un bicho de ciudad...)

  • Curitas ¬¬

  • ¿¿Bolsillo portadinero??

  • Linterna (sí, sí, naturalmente...)

  • Condimentos y sal

  • Aislante (ni soñando, ocupa un montón de lugar, es muy molesto, y para lugares húmedos, que no es precisamente húmedo donde voy)

  • ¿Pedazo de nylon?

  • Toalla

  • Jabón

  • ¿Agua potable? O sea, está claro que eso no me lo tengo que llevar de acá...

  • Jabón en polvo 8-)

  • Esponjita

  • Desodorante (sí, sí, pero la lista de cosas de higiene es una aparte, o sea, eso me lo llevaría aunque fuera a un hotel, o lo que sea...tengo

  • Jabón (ídem...)tengo, normal y medicinal para los granos

  • Alcohol...

  • Lupa tengo

  • Cepillo de dientes tengo

  • Cortaplumas tengo

  • Tijera tengo

  • Navaja hay en el cortaplumas

  • Polar

  • Rompevientos

  • Pullover