viernes, octubre 20, 2006

Perturbar

Hasta hace muy poco tiempo, un montón de cosas me perturbaban. Es imposible describir el efecto que tenían en mi, pero era terrible: de dolor en la mente, en el alma e incluso dolor real en el cuerpo, arcadas, vacío existencial, desesperación, angustia, angustia, dolor, miedo. Frío y calor intensísimos pero sin sosiego, absoluta desesperanza... sueño de decenas de horas. Todo eso me enfrentaba cuando lentamente en mi espíritu se deslizaba un ánimo mortífero, como un cuchillo abriéndose camino o, más realmente, un rayo de luz cegadora y despiadada que coreada por el más poderoso canto de los ángeles bajaba a torturarme hasta que ni una gota de mi sangre recorriera mi cuerpo y todo mi ser se convirtiera en una llaga, mientras mi alma se diluía en el canto hasta formar una nada blanca arrastrada por el último grito de terror antes de morir la mayor de las muertes.


Eso... esa sensación, sigue existiendo, y por cierto no lograré librarme de ella con tanta facilidad. Pero hablaba ahora de aquellos momentos en los que ya no siento eso, que son por ejemplo frente a un insecto "repugnante", frente a la soledad de mi creación, frente a mis horas de desvelo iluminado por el afán de lograr algo, frente a mis ideas lascivas o deseos de poder mágico. Y los nombro porque el motivo por el que ya no siento ese desasosiego es de los más extraordinarios:


Unos pocos días atrás estaba hablando con Natasha de cosas dolorosas. No era una charla, es mucho más que eso: es un diálogo de hechos, miradas, comentarios a lo largo de días... a decir verdad, nuestro diálogo sobre el dolor, que comenzó un día en lo alto de una montaña donde vino a rescatarme de mi soledad angustiada, no ha terminado sino que sólo progresa, y hemos dicho bastante y sin embargo no hemos llegado aún ni a, tal vez, una pequeña parte de lo que hay por decir. Porque, en realidad, hablar del dolor es hablar de la felicidad, pues la tristeza y el dolor nos hacen pensar en ella, desearla con atroz intensidad, y es ella el objeto y a veces la razón misma del dolor. ¡Hay dolores, y especialmente llantos, que son la expresión más pura de la felicidad! Concibo la felicidad perfecta, pero frente a ella nadie me quitará las lágrimas de los ojos. Con lágrimas de los ojos alcanzaré el trono del Altísimo, con lágrimas en los ojos contemplaré el anciano ocaso del mundo y en medio del mar de mi llanto lo veré renacer. Cantando con voz quebrada me acercaré a los pies de la Belleza, y son los sollozos mis compañeros más constantes en el camino hacia la Sabiduría. ¡Dolor por el Amor perdido, llanto por la dicha de volver a encontrarlo! ¿Qué sería la vida sin llanto?


Natasha me ha enseñado otro llanto, increíble y puro, el de la sangre. No es posible llorar lágrimas de sangre pura sin destrozarse los lágrimales, pero si es posible verla y hacerla brotar. Aún no he visto más que el albor de ese llanto.



Sucedió entonces que en medio del diálogo me quedé meditando sobre la palabra "perturbar". Llena de significado, sin embargo no me produce el desasosiego que siento en verdad al estar perturbado. Comprendo lo que es, pero en cuanto la palabra posee a su objeto, ¡zap! el objeto desaparece. Absorvido por la palabra, poseído por ella.


Hace unos momentos sentía el desasosiego venir con una fuerza inusitada. No podía controlarlo, como nunca pude. Entonces me dije, recordando a Natasha, comparando con todas las ocasiones de desasosiego y temor: "me siento perturbado"; y la sensación se esfumó, restableciendome la paz. ¿Es prodigio de Natasha? Es muy posible, pues en verdad al recordar esa palabra la recuerdo a ella, y es un recuerdo que me fortalece. Sé que en parte es así. Pero también es por la naturaleza propia de las palabras, por su naturaleza espiritual: nombrar algo tiene en sí un poder que cambia completamente el sentido de la cosa nombrada.


Voy a ser filosófico antes de ser puramente místico: nombrar algo da entidad a lo nombrado, y lo carga con toda la historia, juicios, conclusiones y recuerdos relacionados que tiene la palabra, sus similares, y el hecho de llevar palabra en sí. El mero hecho de tener Nombre. Dice Tolkien al referirse a las cosas terribles "Aquél que no tiene Nombre", o "En las profundidades se arrastran criaturas sin nombre royendo las raíces de la Tierra". Las frases son pavorosas. No cito a Úrsula Le Guin, en cuyo mundo - robando ideas a los místicos de la Kabbalah - el nombre es la esencia misma de la cosa nombrada; no la cito porque siendo tan explícita la referencia a la importancia del nombre desaparece parte de su misterio y no tiene relación con lo que nosotros sentimos en nuestro gris mundo. Colocar algo entre las cosas nombrables le da historia, forma, habilita a la gente a discutir sobre ello: su arcano se esconde y también el terror a lo incontrolable, el terror más visceral. Hasta tal punto es así que cosas al parecer inexistentes como los dragones - o que, al menos, nunca hemos visto ni sabido de su existencia - son motivo de largas discusiones por el sólo hecho de tener nombre, y bajo el mismo nombre se engloban cosas que poco y nada tienen que ver.


Pero además, las palabras tienen su vida propia. Desde el momento en que Natya la pronunció por primera vez, "perturbar" - que es por cierto una palabra que no he oído demasiado - tiene otro significado para mí y es un espíritu que he tomado de ella. Hay también otras palabras que sólo ella pronuncia, y otras que ella pronuncia con más frecuencia que otros, pero tantos espíritus acuden al llamado de ese vocablo que es sólo tras largo tiempo y fuerte convicción que desaparece su sentido convencional y es reemplazado por la nueva vida. Hoy para mí, por fuerza de la visión de Natasha, la Condesa es ella, un alma que vive con hálito singular, y que dista mucho de los condados donde campesinos tristes doblan sus espaldas a la lluvia y al sol. Fantasmas que toman nueva forma y echan la antigua al viento, para que sólo la pueda recuperar quien caze horas o semanas - o vidas - atrás de ella como cazando mariposas.


Cada vez creo más en que todo vive, todo respira. Es difícil de explicar, porque no se trata de adscribir a una filosofía, sino de algo que el alma necesita y la mente con sus razones lo único que hace es responder a su demanda. En verdad, nuestras mentes son juguetes de nuestros corazones, y por más que sean muy afilados y sirvan de arma y escudo, de fortaleza y bandera, son sólo una herramienta, y no siempre la central. Entonces aquí es exactamente como en Mago (cuando el mago le muestra la magia al despertado):


"Ahora la has visto, porque creiste. Luego de un par de veces de que la veas, creerás. Y una vez que creas, la verás siempre."


El poder de la fé es mucho más que la capacidad de arrastrar multitudes a hacer boludeces - perdón la expresión - alrededor de un fogón porque se emocionaron con una estampita... Fé es el Nombre de algo grande, muy grande, y muy próximo a la esencia humana. La misma suposición de la existencia de la Fé la convierte en poderosa. Tal vez sea cierto que la Fé le da forma al mundo al punto de alterar su sentido físico...



Por cierto, aquello que me perturbaba... ya no me perturba.



¿Será tan fácil, podré aplicar el método a cientos de cosas?



Ay, si hay un método que quiero aplicar es aprender alternativas al pensamiento meramente racional cuando analizo una situación... porque lo peor de él es que condiciona mi forma de expresarlo, dejándolo en los términos en que fue pensado. Nuevamente, las palabras son más fuertes, pero tal vez es sólo que erré de palabras - evoqué espíritus equivocados.



"I tried to kill the pain
but only brought more
so much more"
Evanescence



PD: La frase no tiene nada que ver con nada, es sólo que me pareció maravillosa.

La vida no tiene sentido

La vida no tiene sentido... sino más bien, motivos para seguir viviendo. Puede o no existir un motivo trascendental, intangible, superior... pero no vivo por él ahora, ya, en este momento. No puedo verlo ni siquiera en mi alma, que busca algo más sencillo, más próximo, más inmediato en todos los sentidos. No soy parte de un proyecto cósmico solamente: y la existencia de tal proyecto cómo único porqué de la existencia no es otra que narcisismo cósmico, egocentrismo del Absoluto, del Avatar Supremo - llámeselo Dios, Allah, Brahma o cómo sea - que no hace otra cosa que mirar su Yo sin importarle la criatura.


No, la criatura precisa, ha de tener sentido de por sí. Esto no implica ni niega que exista un sentido total: de hecho, puede existir un sentido total que en su naturaleza coincida con el sentido de la criatura, aunque difiera en grado. Y también pueden coexistir, existir paralelamente. El mundo es suficientemente rico y maravilloso como para eso, como para que sea así y la existencia sea más profunda y misteriosa. Pero no ha de haber solamente un sentido cósmico porque en última instancia su desprecio por la criatura la mata.


Porque la criatura no vive sin amor y ese es el motivo de que prolonge su existencia. El Amor. A otros, o recibido, o a sí mismo, o al mundo, o al Universo. O a todo. O Amor en sí, que no encuentra algo en qué fijarse.


El amor sí, él me da motivos para seguir viviendo. Puedo ver con claridad la imagen de mi bonita ante mi y mis ojos se humedecen, además de que me invade una paz enorme, y un deseo de obrar bien, de ser bueno, dulce, cariñoso... de ser feliz, y de hacer a todo el mundo ser feliz. Cada imagen bella me devuelve la idea de que esto vale la pena, porque el todo quizás no lo valga, pero hay partes que sí, hay cosas - como ella - que sí, realmente sí. Realmente sí valen la pena. No se lo intenten negar, pensamientos negros, pues no pueden contra su recuerdo, ni siquiera en las noches de amarga soledad. No pueden vencerla, porque es como si su imagen fuera dura, no frágil y maleable como el mundo torpe, sino permanente, pura, bella... eterna.


Los fantasmas no pueden nada contra la Realidad. Ellos pueden contra los sueños, pero eso ya es un poder enorme. En realidad, es quizás un poder mucho mayor que otro que pudieran tener. Pero no me engañan cuando amo. No, no, no cuando amo. Porque amar me da fuerzas para dar un paso más. Amar es mi misma fuerza, que muchas veces vive como un recuerdo o una sombra de sí mismo, pero late, y no desfallece, porque aún puede - aún quiere - amar.


¿Qué es el amor? En vano explicarlo. Quién no lo conoce no puede entenderlo. Pero es vida.


Hace poco un amigo dijo que la Felicidad se podía definir como Fuente de Energía para seguir viviendo. Estoy de acuerdo, y en la misma línea podría definir el Amor como Fuente de Vida, ya que están tan próximos que es difícil distinguir uno de otro.


El Cosmos tiene sentido, si es que lo tiene, porque es propio del Cosmos tener sentido. Eso implica dirección, orientación, ser parte. La criatura, yo, no tengo sentido, porque sea cual sea mi rol, también es verdad que soy un completo, finito, que termino en mí mismo. Cómo tal, no puedo tener sentido sino motivo. Es propio de la criatura tener motivo, porque el motivo es hacia uno mismo, es reflexivo. No sé si el Cosmos tiene conciencia suficiente como para poder decirse que tiene motivo.


A los no habituados con el lenguaje filosófico les puede parecer que es un simple juego de palabras. Ja, es que en la filosofía las palabras son cruciales, y es fascinante la discusión enorme y acalorada en las consecuencias de palabras tan similares en apariencia como ser y existir, sustancia y esencia... etc. Pero hete aquí el inmenso error por llamar mal las cosas: nos pasamos la vida buscándole un sentido cuando no es un sentido lo que tenemos que buscarle, sino un motivo, mucho más humano, mucho más real. Todos tenemos alguna forma de fé en algo trascendente más allá de nosotros pero, ¿y? ¿Realmente nos justifica y nos da fuerzas cuando lo único que queremos es desaparecer en un pozo negro, o sangrar toda nuestra sangre en una bañadera?


El sentido del Universo... late en nosotros, no es necesario explicarlo ni tampoco pecaríamos de soberbios diciendo que lo conocemos. También hasta cierto punto late en nosotros el motivo de nuestra propia existencia, no como un todo, sino el motivo del porqué el siguiente paso, sin importarnos, al darlo, al levantar la cabeza, que paso tras paso queda un camino. Sin dejar el motivo diluirse en un infinito anónimo. Sólo el siguiente paso, y el triunfo de darlo y los ojos brillantes y la cabeza erguida de saber porqué. Y el amor, el amor triunfante brillando como un Sol repentino a medianoche.

jueves, octubre 19, 2006

Palabras... las palabras llevan a perder el miedo. Perder el miedo al pensamiento claro. El pensamiento claro a la acción.


Por eso es tan fácil actuar, sea hacia la santidad o hacia la más negra oscuridad, si tenemos las compañía adecuadas: porque podemos hablar con ellos y sentirnos bien con aquella parte de nosotros mismos, hasta que al final acabamos por actuar. "Cuidado con las malas compañías": pero si somos nosotros los que hacemos las cosas, ¿qué importan las compañías? Es verdad, las compañías no tienen la culpa de nuestra oscuridad. Tampoco nosotros tenemos la "culpa", sino que la oscuridad hay que admitirla.



¿Entonces? Es que nosotros somos algo muy grande para sólo explotar una parte del todo. Todos tenemos algo que amamos más, sea porque identificamos con ello nuestra alma, sea porque nos es más familiar: así se forman las "tribus" urbanas, los gustos de música, los gustos literarios, cada tipo de poesía en concreto... Pero allí no acaba nuestro ser. Nuestro ser es análogo: es una Aleph, un punto de confluencia, una concordancia donde concurre todo el Universo. Sería raro un espejo que sólo reflejara una parte de la Realidad. Nadie tiene un espejo amarillo en su casa, ni tampoco rojo, ni tampoco verde: porque la realidad trasciende a un sólo color. Y un último detalle: intentando ver el mundo en un sólo color, acaba por desaparecer ese color también y el mundo se convierte en escala de grises. Porque tal es la naturaleza del color: vivr en la variedad.



No, no voy a hacer una bandera de arcoiris :P

Palabras... las palabras llevan a perder el miedo. Perder el miedo al pensamiento claro. El pensamiento claro a la acción.


Por eso es tan fácil actuar, sea hacia la santidad o hacia la más negra oscuridad, si tenemos las compañía adecuadas: porque podemos hablar con ellos y sentirnos bien con aquella parte de nosotros mismos, hasta que al final acabamos por actuar. "Cuidado con las malas compañías": pero si somos nosotros los que hacemos las cosas, ¿qué importan las compañías? Es verdad, las compañías no tienen la culpa de nuestra oscuridad. Tampoco nosotros tenemos la "culpa", sino que la oscuridad hay que admitirla.



¿Entonces? Es que nosotros somos algo muy grande para sólo explotar una parte del todo. Todos tenemos algo que amamos más, sea porque identificamos con ello nuestra alma, sea porque nos es más familiar: así se forman las "tribus" urbanas, los gustos de música, los gustos literarios, cada tipo de poesía en concreto... Pero allí no acaba nuestro ser. Nuestro ser es análogo: es una Aleph, un punto de confluencia, una concordancia donde concurre todo el Universo. Sería raro un espejo que sólo reflejara una parte de la Realidad. Nadie tiene un espejo amarillo en su casa, ni tampoco rojo, ni tampoco verde: porque la realidad trasciende a un sólo color. Y un último detalle: intentando ver el mundo en un sólo color, acaba por desaparecer ese color también y el mundo se convierte en escala de grises. Porque tal es la naturaleza del color: vivr en la variedad.



No, no voy a hacer una bandera de arcoiris :P

Aufwiedersehen, blau Himmel

Die Sonne ist über mich
aber ich möchte Nacht
Nacht und Regen
Nacht für mein Herz
See für mein Blut

In Ewigkeit!

Ein blutiges See
eine leide Lied,
mein ruhe Lied
mein Ruh

Ist so leid
so, so leid
dass ich habe kein Seele
wen ich nich schrie...

Aufwiedersehen, blau Himmel!
Kommt hier, schwarzest Nacht!

Und scheinen für mir, Sterne...



The most beautiful star what lies in my sky has a name. A different name that the others... as the others are hearts that cry spirits that are not near me. Is a star that I love, that bleeds for me... and bleeds with me. There's no pain compared with her pain, there's no love compared with her love. A star that has a cry, and her cry is not melted with the wind but comes to me, embrace me, lights me, and I, lighten, pure, die in love.


Where shall I find a rest, if not ascending by her beam? Where shall I find my whole dream? Where were killed my hopes, if not here, in this hell cold earth, covered in snow?


Where shall my blood freely run?



I wish I could come back to you
once again feel the rain
falling inside me
cleaning all that I become

Nighwish

martes, octubre 17, 2006

Sangre

¡Qué hermoso era el color de la sangre manando de mi dedo! Mis dedos manchados del hermoso carmesí, y el corte como una hendidura en la tierra desde la que surgiera a montones la lava.


Hoy a la mañana estaba leyendo los cuadernos que son el diario de mi Condesa. Lentamente - o a veces violentamente - me llenaba de dolor y de amor a través de sus terribles escritos, que serían de tan sinceros estremecedores para la mayoría, y lograrían quebrar a cualquiera en una decena de páginas (escribe con letra grande). El bamboleo en el que me arrastraba hacia el portal de horror o amor - lo importante es que el sentimiento sea fuerte - me fue haciendo el efecto esperado hasta que sentí una enorme piedad y lloré.


Pero entonces algo cambió, porque comencé a leer aquellas partes que se referían a mí. El amor era tan vibrante que no lo podía creer... y luego recordé sus miedos y leí en el cuaderno más reciente cómo su amor vacilaba por culpa de mi indiferencia. Traje la cuchilla y seguí leyendo con la cuchilla sobre las hojas. La dejé ahí esperando, estremeciéndome de pavor ante su filo, preguntándome si alguna vez conseguiría cortarme como no fuera en el paroxismo de la desesperación. Sin embargo lo logré, como contaré más adelante.


Seguí leyendo y devorándome por adentro, terriblemente dolorido; dolorido por el temor, dolorido por el miedo, dolorido por la desazón, temiendo el desamor que en un principio había brotado de mi mismo corazón.


Entonces me vi a mi mismo llorando, convertido en un niño muy pequeño, en el bebé que fuí. Yo era sólo un bebé frágil y lloraba, lloraba, con absoluta desesperación, sin entender nada, sin entender porqué lloraba, sino sólo el dolor. No existían mis amigos, no existía el dolor, no existía - ni como un recuerdo ni como una sombra - Mariana, ni Petuk, ni Rocio, ni nadie en absoluto. Yo estaba en mi andador, o en una silla de bebé, y había luz del día, y mis lágrimas, sin gritos, eran tan dolorosas que el mirarlas traspasaba el corazón.


Si existía alguien: mi mamá. Era suplicando por ella que lloraba. Y lloraba.


Entonces volví en mí y miré a Natasha, despojado de todos los velos. Y la amé. Me enamoré de ella como nunca de ninguna criatura. Me quedé, fascinado, leyendo sus poemas maravillosos, sintiendo su oscuridad, su paz y su sufrimiento. El miedo desapareció y fue reemplazado por el deseo de dar mi sangre y así consagrar, como nunca antes, con el mayor dolor voluntario que pudiera concebir sin matar partes de mi, haciéndome un daño irreparable. Entonces, enun segundo, con el cuchillo en la mano, mi mente estuvo limpia, y mi voz mental dijo en paz "No hay temor, no hay dolor". Y pasé el cuchillo afilado, rápido y con desición, sobre la yema del dedo índice de mi mano izquierda.


Y así lo logré. Sangre. Escribí con esa sangre lo que debía escribir. Quizás los más bellos versos posibles. Escribí que la amo, y que soy suyo.


En verdad te amo Natasha...

Amo a mi Condesa

Ayer a la tarde, mientras reconciliados caminábamos Natasha y yo por la calle (no habíamos peleado, pero digo reconciliados porque un dolor muy grande se había ido), me acerqué a un árbol - un plátano - de hermosa corteza y profusas hojas, como la mayoría de ellos. Natasha estaba mandando un mensaje de texto, así que me dediqué a mirar la corteza y sus rugosidades, y casi había abrazado el árbol cuando de repente veo asomarse entre la corteza una forma negra. Me alejé antes de ver que era, pero entonces la vi con claridad: una araña, de supongo alrededor de 5 cm de tamaño total, pero no de patas largas sino con un cuerpo grande, patas afiladas y muy plegadas, completamente negra. Me asusté, porque las arañas me asustan. Me alejé un poco. Pero recordé que a Natasha le gustan, y la llamé cuando terminó con el mensaje.


Natya se entusiasmó en cuanto se la mostré. Se acercó a mirarla bien y dijo "ohh coshita bonita" sonriendo con alegría como si se tratara de un gatito bebé. Ja, es casi perfecta la comparación ^^. Entonces acercó un palito e intentó que se subiera, porque la araña, asustada, se volvió a su madriguera en cuanto Natya se acercó a mirarla bien.


Es extraño, pero después de eso sentí que la amaba con terrible intensidad. Es oscura, y nadie diría a simple vista cuan oscura es, excepto que fuera capaz de detenerse en sus ojos, y contemplar el enorme contraste que hacen, no tanto con su cuerpo, sino con el mundo. Es como si fueran un pozo, al mismo tiempo terriblemente dulce - una dulzura que conduce al llanto, como la dulzura del amor - y profundamente oscuros, casi siniestros. Para quien se encuentra perdido en el desierto, un aljibe se ve oscuro, profundo, lleno de ecos y misterios, y puro, limpio, fuente de vida y la esperanza máxima. Así son los ojos de Natiuska.


Natasha no muestra de entrada su oscuridad. Una vez que esa oscuridad es visible, es imposible llamarla "coshita" tan fácilmente. Se revela que, verdaderamente, es la Condesa (la Condesa Sangrienta, Erzebeth de Bathory... cuya historia es estremecedora y precisamente por eso la amamos...). Y después de contemplarla como Condesa, limpia de los trazos de la realidad gris (de "eso que está acá afuera, eso que tocamos pero que no es nosotros, que no tiene nada que ver con nosotros y en nuestros sueños no es en absoluto real") es inevitable amarla con pasión arrolladora. Amarla así es desfallecer en el mismo momento de sentir el amor y no saber que hacer con él, donde o cómo contenerlo, temiendo que crezca y rebase los límites de mi alma, y yo estalle y me convierta en Nada. Entonces escribo, dibujo, leo, o simplemente sueño, o lloro, lo que pueda y como pueda, aunque haga lo que haga, no será más que un reflejo - un pequeño y triste reflejo. Quien haya amado lo comprende, y todos lo hemos hecho.


¿Dónde está tu castillo, triste Dama de ojos infinitos? No aquí, aunque caminemos por este lecho de cenizas, vómito de volcanes sin fuego. ¿Dónde están tus mazmorras? ¿Por qué sólo tu sangre decora la altura de tus sueños?


Hace unos años, ella estaba muy deprimida, y sola, y prácticamente sin esperanza. Se cortaba los dedos para sacarse sangre, y escribía con ella. ¿Lo han hecho? Es hermoso. ¿Cómo transmitir la oscuridad de la escena? Sólo con poesía equivalente. Pero en verdad el sacar a la luz nuestra oscuridad más allá del dolor que produzca hacerlo - más allá del corte o del filo del cuchillo - es fuerte, es místico. Eleva por sobre esta fría realidad. Puedo jurarlo, al haberlo visto brillando, oscilando y jugando en el carmesí (y es ese el color) de mi sangre recién arrancada. ¿Quién puede comprender una poesía escrita con la propia sangre? ¿Quién puede comprender lo que ello realmente significa? Ah, es que a mí me cuesta, me ha costado terriblemente.


¡Brota, sangre pura! Roja, furiosa, limpia. Como un cristalino arroyo es vidrio líquido en su naciente sobre las laderas y entre las piedras, como el petróleo nace negro de las profundidades o el ámbar que surge como resina amarillenta de la corteza de los pinos... así la sangre también, pura en su sentido y su color, de la piel abierta por el acero. Manchas de sangre sobre el papel, la daga salpicada y los dedos mojados de rojo. Es bellísimo. Evoca a una rosa, y la evoca ciertamente sin necesidad de recordar la evocación - porque la sangre misma parece florecer. Es vida, y el dolor un tributo. Es vida, y la muerte no es más que más vida.


Ay, me costará llorar las palabras que quiero cantar. Será necesario al menos que llore y llore para que esas lágrimas, quizás mezcladas con la sangre, se vuelvan espíritus...


Amo a Natasha... profundamente, completamente... es maravillosa, fascinante. La amo.

domingo, octubre 15, 2006

Desazón

Me siento casi bien.


Es asombroso, ¿cómo puede haber tanta, tanta distancia trazada, surcada como una pequeña falla en ese casi? Es tan engañoso como un abismo infinito en profundidad pero de unos metros de ancho. A la larga, no sirve de nada tender un puente, porque hay que rellenarlo. ¿Y cómo rellenar el infinito? ¿Y cómo hacer un trabajo infinito y ver el avance de unos pocos centímetros?


Me siento casi bien... pero hay un abismo entre mi y la felicidad.


... y carcome mi espíritu.

sábado, octubre 14, 2006

Era...

En tiempos remotos, en lugares más remotos aún - pues el mundo tomaba distinta forma - había misterios por revelar que eran sólo vislumbrados por los mortales. Misterios de los dioses y portentos que alumbraban la imaginación. Lentamente fueron muriendo, dando paso a un lugar llano donde el hombre imperaba, con un vacío en la imaginación que sólo puede entenderse al ver que al contemplar una misma cosa demasiado tiempo, sin pensar en lo que la hace ser sino sólo en la idea de esa cosa, acaba por perderse en Nada. Nadie miraba la creación, que parecía una emanación hostil por dominar.


Pero los portentos, olvidados, murieron. Aunque decían ser inmortales. Entonces qué es la inmortalidad. O tal vez no murieron, y esperan en la tumba una resurrección más gloriosa.


¿Qué quedará si muere todo lo que Era?

Llanto

No es posible llevar adelante los sueños por obra de otros. Es contrario a la naturaleza de los sueños...



¿Qué sería de nuestros senderos recorridos por otros pasos, quién desearía que otros ojos bebieran el viento de sus puestas del Sol? Y nadie reconocería un sueño mágico presentado por obra de aquello en lo que no creé. No es una cuestión de esfuerzo ni de sufrimiento - no se trata de que debamos sacrificarnos por nuestros sueños. Se trata de que son nuestros - porque sólo nosotros podemos hacerlos reales.



Tantos sueños muertos, tantos caminos intransitados, tantos manantiales ocultos cuya agua llora en vano mi sed que nunca se detuvo por allí. ¡Tantas flores cerradas y muertas de puro dolor! Tanto llanto, tantos mares llenos de los troncos deshechos de los bosques que esperaban por mi. Y yo, llorando más que todos ellos, prisionero de un alma vacía que me estrechaba en sus helados brazos de miedo: yo, en la cima de la más alta montaña, haciendo con mis ojos rojos el cauce del río más poderoso, cuyos aludes vaciaban los valles de mi fantasía...



¡Ay! ¿Sólo la dulzura del llanto será mi consuelo?

Porqué escribir

Recién estaba pensando, ¿por qué no escribo cuando pienso "quisiera escribir esto"? Es porque siento, cuando vengo a escribir... un vacío... No puedo explicarlo bien, pero simplemente... siento un vacío...


Y es horrible, porque ese vacío se acentúa en cierta forma cuanto más quiero escribir lo que estoy dejando de escribir, especialmente cuentos, relatos, cualquier clase de historia, que es en cierta forma lo que más amo escribir: para una parte de mi, escribir esas cosas es el sentido mismo de escribir, porque por otra parte es por lo mucho que amo los cuentos que escribo. Para perpetuarlos.


Hablando de ello, recuerdo los motivos por los que escribo. En algunos casos es por la belleza de las historias; largo ha que dejó de ser por eso por lo que escribo, porque ya - o mejor dicho, en este triste intervalo - no escribo historias. Pienso que es aquél descanso, aquella muerte antes del verdadero nacimiento, cuando las historias se cantarán con toda pureza, sin la miseria que les da el tanteo, el miedo y la inseguridad. Cuando sepa porque lo hago. Yo pensé que tales "sábados" a la creación eran voluntarios, pero descubro que no es así y que fue completamente involuntario, aunque tal vez sea útil.


En otros casos es por la fuerza de la poesía. Amo el lirismo. Pero, hete aquí que ¡mi poesía esta perversa! Escribo cosas que no tienen relación con mi deseo y en algunos, sino muchos casos, es directamente lo que siempre odié y temí hacer. Siento que esta misma recapitulación es el primer destello del amanecer al Resurgimiento.


Y en otros casos es por el imperio de mi pensamiento, por la necesidad de poner por escrito lo que razono y siento como correcto, o útil, o bueno. En ese sentido me provoca la filosofía a escribir. Pero... mis escritos de pensamiento se han vuelto redundantes, pomposos, sabiondos y poco ingeniosos. O a veces, más ingeniosos que realmente sabios, pero sin un sentido del humor digno de tal renuncia. Y además, espantosamente intrincados.


Puedo decir que aprendí a usar el lenguaje con soltura, pero no con sencillez. Puedo decir que aprendí a redactar la poesía con riqueza, pero perdí la frescura. Puedo decir que sé escribir un libro atractivo, pero caigo en la tentación de ser rebuscado. De tanto afán por lo pequeño perdí el sentido de lo sutil: similar a observar el mundo desde un microscopio - o un telescopio.


Aún así... ¿he de quejarme? Sólo espero que el agua sucia se lleve consigo todo lo que me embarraba. Llega la hora de correr desnudo bajo el sol - o desnudar mi luz.

martes, octubre 10, 2006

Si a alguien no le arranca el MSN...

...le recomiendo esta página de webmessenger.


Me enamoré de ese cliente de IM

lunes, octubre 09, 2006

Carta a mi abuelo

Estaba respondiendo un mail a mi abuelo y me sentí en necesidad de descargarme. Iba a hacerlo aquí mismo, pero ya lo he hecho en el mail, así que lo pego acá junto con el original:



De mi abuelo


Querido Fernando: Por ser domingo hemos decidido postergar hasta mañana lunes el envío de las "vituallas". Entre otras cosas queremos incluir en el paquete un envase de Barocca, que te va a venir muy bien, además del dinero que te manda tu mamá y lo
demás, para degustar en tu paladar (o en el de Natya, claro). También trataré de que encuentren en tu casa los CD y el libro "Hijos de Dune", para lo cual tengo que comunicarme con Alejandro esta noche.Cuando recibas el envío te ruego me lo hagas saber porque nos ocurre que no hemos sabido si te han llegado algunas cosas remitidas o sencillamente que por ser menudas están traspapeladas entre otros objetos, como puede ser el caso de las vitaminas que tan bien te vendrían ahora. De modo que lo pendiente te lo haré saber por este medio, junto con la información de la partida del
paquete. Estamos preocupados, en particular tu mamá por tu estado de salud. Gastá parte del dinero en comida nutritiva que te fortalezca, como carne por ejemplo y tratá también de concertar con Natasha horarios compatibles con tu comida. No creo que le guste verte escuálido como una lombriz y todo debilucho... Mañana sigo. Besos



Mi respuesta


Con respecto a las vitaminas: felizmente las encontré. Con respecto a lo otro... perfecto.


Mi estado de salud es decente ahora, aunque no puedo decir que estoy bien. Me siento bastante mal. La dueña de la pensión me denigra por dormir al revés, y en la facultad las cosas están recontra estancadas. Asimismo me pesa cierto... agotamiento por el mundo en general. Me da mucha lástima ver tanto dolor por todos lados y saber que a donde sea que me mueva voy a recibir dolor. Y para colmo, la mayor parte de él generado por la intolerancia. Es gracioso que la dueña de la pensión es bautista (cristiana bautista) y uno de los chicos es evangélico... y ella me pasa citas de la Biblia que hablan del Día y la Luz para criticar el hecho de que no duerma algunos días, o me dice cosas sobre que nadie se va a adaptar a mi y por tanto yo me tengo que adaptar aunque esté acostumbrado a otra cosa, porque no puedo pretender que nadie esté acostumbrado a mis costumbres. Lo mismo rige, desde luego, para mis gustos y mis opiniones. Así que le respondí que yo voy a hacer un mundo más tolerante, aunque no pido ayuda ni voy a pretender que ella sea tolerante. Ni siquiera le recordé su condición de cristiana que debería hacerle de recordatorio sobre la tolerancia. Desde luego, calificaron de "satánicos" algunos de mis dibujos, por no hablar de la música, así que tuvimos una larga charla sobre simbologías y filosofías, en la que les expliqué que la cruz nazi no es un símbolo satánico sino nada más que un símbolo del Fuego que desafortunadamente usó un partido que mató a millones de personas, y a su vez que la estrella de cinco puntas es un símbolo del bien. Para el caso, se mató en nombre de la Cruz, pero no por eso el crucifijo es un signo del Mal.


Me siento bastante mal porque la incomprensión me hace sentir mal, y sobre todo me hace sentir caprichoso. Creo que si soy caprichoso existen medios de hacérmelo saber, pero esos medios no son, de ninguna manera, denigrarme, tratarme de anormal o asustarme diciéndome que con mis costumbres voy a fracasar en la vida o voy a poner en peligro lo que amo, cuando por añadidura no dan jamás sustento a sus horribles palabras. No hablo sólo de la dueña de la pensión, por eso empleo el plural: de hecho es una costumbre bastante extendida la de recomendar "bajar los brazos y amoldarse" y por si fuera poco el que dice "pero no quiero bajarlos" lo amenazan y lo maltratan. Casi llegué a la conclusión de que los responsables de que alguien de hecho tenga que "bajar los brazos" son los que, resignadamente, recomiendan hacerlo. Seguramente estoy equivocado en muchas cosas, pero no me ayudó a comprenderlas el hecho de ser tan maltratado durante tanto tiempo.


Estoy muy enojado y recuerdo a cuando me pasaba esto mismo en el colegio, cuando era tan tildado de caprichoso y rayado. Me recuerda a los comentarios sobre el largo de mi pelo (no me refiero a los estéticos sino a las amenazas que allí me hacían explícitamente). Y me da rabia. No entiendo que les hice, porque si verdaderamente fuera pervertido el hecho de que yo quisiera ser de una manera, entonces no entiendo porque quiero ser así, y por otro lado, si realmente es pervertido y no tengo la culpa entonces que me ayuden a corregirlo, en vez de denigrarme y desautorizarme por hacer las cosas mal. ¿Cómo va a pensar en paz o claro alguien a quien le dijeron que estaba equivocado de raíz y que tenía que hacer lo que se le decía porque sino sería condenado? Desde luego que cualquier atisbo de pensar que le han dicho algo incorrecto sería descartado inmediatamente por el horror que inspira la condena, y si ahora no pienso con claridad no es, creo yo, por defecto propio, sino más bien por error de mis educadores, que deberían haber procurado ayudarme a mejorar en vez de censurarme por no saber que estaba haciendo las cosas mal. ¿No leyeron que el que ignora su pecado no peca en absoluto? Y no lo digo por capricho, porque estoy hablando del pasado, en que yo simplemente hacía lo que se me había enseñado a hacer. Mi mamá durmió al revés toda mi vida: ¿tiene algo de raro que yo también me acostumbre a eso? Y además, la noche es el único momento en que puedo tener algo de paz, dedicarme a leer, a meditar, a pensar, a crecer, porque durante el día me la paso batallando contra quimeras de lo que no comprendo y me dicen que debo comprender. Ya no entiendo ni defiendo casi nada de lo que me habían dicho que defendiera, porque todo eso me traicionó, me abandonó, y nunca hizo más que censurarme. Guardo un enorme amor por todo lo que me defendía aún antes de que yo supiera algo, pero si quien me enseñó no alcanzó a instruirme en todo: ¿es culpa mía, o es siquiera culpa de alguien? ¿Es posible instruir a alguien de todo lo que va a necesitar en la vida? Y a pesar de saber que nunca voy a terminar de saber todo el Universo (porque para ello sería necesario ser Dios, y ver todo y conocer todo en el mismo instante en que ES), devoro libros y libros en la ansiedad por conocer más, y recién lentamente comprendo que la realidad está no solamente en los libros sino en otros lados, y así busco ahora ver donde está la Verdad, y esa búsqueda me ocupa y me lanza y me da vida, y es lo único en el fondo que creo que vale la pena, porque no es una búsqueda de algo que no conozco, sino que es de algo que conozco, de una visión que me llama - bueno, una vocación - y sé que es lo que estoy buscando aunque no lo sepa ya, porque tengo que saberlo plenamente, saberlo tan plenamente que pueda manifestarse en mi, que pueda también mostrarlo a los demás, hacerlo real, vivirlo, no sólo soñarlo.


Jesús mismo mostraba que él era al mismo tiempo el Camino y la Verdad. Es así, pues esa Verdad, en última instancia la conozco, tanto racionalmente al llamarla amor, tanto desde el espíritu al sentirla vibrando en mi: y sin embargo, se me hace necesario e imperioso seguir un camino para encontrarla. Y nada me interesa más que eso. Y no es que las personas me interesen menos por eso: al contrario, porque como el camino me vuelca a las personas, y en particular a los más próximos, se vuelven más importantes aún porque me llama a ellas lo más importante. Pero sí, muchas veces mi camino me hace sentir que cosas como el trabajo, el estudio, el dinero y demás son obstáculos más que otra cosa, y por cierto que jamás en mi visión se me ocurrió pensar en términos de trabajo, dinero o estudios. ¿Cómo encargarme de ellos? Magra ayuda he recibido, pues mis profesores no hacían más que censurarme mis costumbres supuestamente perjudiciales, y nadie me enseñó jamás como se maneja el dinero (a duras penas entiendo que es un monotributo, a pesar de que estoy por sacar uno) así que ahora recién estoy aprendiendo un poco. Con respecto al estudio ya se verá, pero en lo que se refiere a saber, sé mucho más que la mayor parte de los de mi edad, sean universitarios o no, y verdaderamente me pregunto cuál es el beneficio económico o social de eso. Me agrada a mi, porque a mi me gusta saber, y porque sé por avidez de conocimiento: pero de ahí a que me rinda... ¿cómo hablar de que me rinda económicamente si Russo estudió menos que yo y tiene muchísima plata, y yo estoy trabajando a nivel poco inferior a mi papá por miserables $400 por mes? Eso también rige para el destino de mi papá y de mi mamá, que a pesar de lo muchísimo que saben (muchísimo más que la media) padecen mucha necesidad. Pero no creo que eso sea correcto, y yo no quiero ni puedo padecer necesidad: porque necesito cuidar de Natasha, de mi educación, de mi salud y la salud y la educación y el bienestar de ella, y de nuestros proyectos y estar listo para nuestros futuros hijos. No voy a estudiar el doble de lo que estudié sólo para que me paguen $3000 al mes, si ese dinero lo puedo conseguir sin necesidad de estudiar: voy a estudiar por un motivo mucho más noble, y es que siento el deseo y la necesidad de aprender. Pero no por miedo. Por libre elección.


Y con respecto al dinero, pienso seguir el ejemplo de Russo y aprender a hacer negocios. A manejar el dinero, en vez de que me maneje. Sea invirtiendo, gestionando una pequeña empresa, aplicando mis ideas: pero como sea, quiero poder viajar, no quiero quedarme con el deseo de haber podido viajar alguna vez. Y no tengo la seguridad de viajar después de una vida esforzada como investigador, y después de todo si no quiero ser investigador no veo porque habría de hacer eso.


Cada día que voy a la universidad y veo el sistema troglodita de programación que usan, y los límites que me impiden hacerlo maravilloso en un abrir y cerrar de ojos, me deshago de rabia y desazón, y realmente veo que jamás avanzaré sólo poniendo mi confianza en el estado o en empresas e instituciones viejas que no saben que internet no sólo es algo útil, sino Crucial, Esencial, el centro de los adelantos modernos y algo que ya es parte íntima de la vida de los jóvenes. No se trata de que hacer una página más bonita sea un juguete: no, hacer un sitio de internet más bonito hace que la gente le agrade usarlo, y si a la gente le agrada usarlo se hace cultura de internet, y si se hace cultura de internet se populariza su uso, y si se populariza su uso bajan los precios, crece el mercado de internet, crecen por tanto las facilidades y la burocracia cede, y el estado se moderniza, y si el estado se moderniza los trámites se pueden hacer desde la casa, no la cola de una hora y media donde no podía creer ver a las señoras cansadas, destruídas pero teniendo que esperar para hacer los trámites, probablmente para que les digan, como a mi "no, tenés que hacerlo en Roca", y viajar horas en colectivo para ir a otro lugar a esperar horas, a veces parados, para luego ser mal atendidos, y gente quizás enferma, agotada... Y cuando hay cultura de internet, cuando se vota desde la casa, cuando se puede hacer los trámites desde la casa (y no menos importante: ver a los familiares!!!!!), el mundo se hace más fácil, mejora, se produce más (la gente no sabe que en internet hay libre todo el software que necesita para hacer todas sus tareas, sin necesidad de piratear, y aún mejor que el comprado), se aprende más (¿quién sabe que en internet hay la enciclopedia más completa del mundo completamente gratuita, más innumerables manuales, teorías de absolutamente todo, recetas de cocina, información que le ahorraría a la gente semanas de trabajo para sólo encontrarla, y ni hablar de entenderla...? me da rabia pensar que la gente frívola se limite a decir "tener todo servido perjudica a la imaginación"... retrógrados que no saben que internet salva vidas, y es responsable de que muchísimas cosas hayan salido mejor de lo que se esperaba)...


Y finalmente, sí, internet salva literalmente vidas, como salva vidas toda comunicación, y cómo salva vidas de por sí la información. La cultura de internet es grandiosa, es poderosa: y bastaría ahorrarse el gasto en papel de una burocracia para comprar el equipo que haría innecesario en el futuro que talasen más árboles.
¿Pero nadie es capáz de ver un poco más allá de sus narices?


Bueno, eso es lo que me sucede. Naturalmente, estoy luchando, estoy feliz de poder luchar, estoy feliz de tener a Natya a mi lado... pero sintiendo todo esto, no puedo estar completamente feliz.


Besos a ambos :)


Fernando



PD para el blog: El "ambos" se refiere a mi abuela.

domingo, octubre 08, 2006

¿Universalis?

Hoy es un curioso día. Acabo de dejar de hablar con el último de los de acá, de la pensión, con los que estaba compartiendo una charla interesante. Sucede que hoy me desperté tarde, muy tarde (las 2 de la tarde) teniendo en cuenta que me había acostado a las 12 de la noche, pero mucho más tarde teniendo en cuenta que el día anterior me había dormido a las 3 de la tarde, y recién me desperté de 9:30 a 12 para ver a Natasha. Pero dejémosnos de horas.


La cuestión es que desperté muy mal: me sentía mal, había faltado al trabajo y no había comido en dos días. Me sentía mal. Me sentía falto de comida, de bebida, ¡de espíritu! Llamé a mi maravilla por teléfono,y nos acordamos encontrarnos unas horas después en la estación de servicio. Fue maravilloso estar allí con ella, abrazado a ella... como si fuera mi madre, toda mi esperanza, toda mi paz... y lo es. Me sentí mejor, mucho mejor, porque al menos mi alma abrigaba otra esperanza, abrigaba... esperanza. Más pura que la esperanza vital y esencial que la de meramente despertarme y no haber continuado directamente a un sueño eterno... ¡pues ninguna vida eterna puede esperar al que no quiere más que dormir!


Caminé hasta la estación de servicio bajo el sol de la media tarde, destrozado, derrotado, inclinado, agotado. Hoy, es decir, ahora, dejando de lado los restos de una banana antes de ponerme a escribir, puedo decir que este día es la esperanza hecha momentos. No me siento más mal. Me siento, sí, bastante mal en un fondo de mi, un fondo que cada vez más sale a la luz, pero que me hace pensar, curiosamente, que si algún ser vivo, en algún lugar del mundo, padece alguna vez este dolor... ese ser merece y es mi deseo mayor darle toda la paz y la felicidad que pueda encontrar yo en el mundo. Decía Nietzsche que de nada valía la compasión. Pero él llamaba otra cosa bajo ese nombre. Error craso es para mi el de aquél que piensa que el mundo es algo distinto de él mismo. Mi ser toma y da la forma al mundo, soy sólo un flujo en un océano vastisimo.


Vastedad que en tiempos pasados llamaría "cómo la bóveda de los cielos", "cómo los abismos del mar", "como las simas de los más profundos valles", "cómo los salones del Cielo". Sin embargo, aún podemos nosotros, ver más, mayores abismos, y que no son imaginados, ni jamás soñados, ni confundidos con la mente. No, aún más grande que la más grande de la imaginación, de vértigo absoluto y fascinante, así y mayores son los abismos que podemos ver: y sin embargo, tienen límites. Dejemne mostrárselos:


¿Han visto alguna vez uno de esos videos sobre la forma del Universo? No nos dicen mucho unos millones más o menos de años luz. Pero miremos el sistema solar, y de allí la enorme galaxia. ¿Se acaba ahí? No, crece: galaxia próximas, y sin embargo, tan distantes que en relación con su tamaño, las galaxias están quizás más lejos entre sí que los planetas que nos circundan. Inmensos espacios, gigantescos espacios de Nada, la Nada más absoluta. ¡Y sin embargo están llenos! ¿Pueden creerlo? Sí, están llenos: bah... los científicos dicen que están llenos porque tienen un poco de polvo, es decir, quizás algunas moléculas por metro cuadrado. El polvo intergaláctico, en comparación con el cual el polvo interestelar puede ser tan espeso como el agua comparada con el aire.


Y esas galaxias, tan lejanas, están sin embargo tan próximas que el siguiente grupo está lejanísimo de ellas. Quizás esté tan distante de ellas como 100 veces lo que el grupo mide en total. No recuerdo los números. Tal vez era más. Y así, a su vez, esos grupos de galaxias, unidos como si pudieran de alguna manera ser un "grupo" pese a sus distancias, están "acumulados"... porque están a su vez lejanísimos de cúmulos próximos. Y así, donde toda medida se ha perdido, donde la vastedad es tan grande que un punto en el espacio sería más distancia de la que se pueda soñar - pues tardaríamos tanto en soñarla que moriríamos antes - esos magnocúmulos, ese polvo de estrella minúsculo flotando en la nada, se enhebra en un Universo que parece una tela de araña en tres dimensiones, y las hebras, finísimas y largas y retorcidas, son líneas de puntos brillantes donde cada uno es un cúmulo de grupos de galaxias... y entre las hebras, extendido enorme, dominante, final e inabarcable... el Vacío.






¿Por qué hablaba yo de distancias? Estaba hablando de sueños, ¿no?, no, estaba hablando de - ahora me fijo - del océano vastísimo del cual soy un flujo.


¿Cómo no querer, cómo no soñar que el mundo sea dulce y perfecto? ¿Cómo no emplear mis fuerzas en hacer que sea así? Sí, voy a emplear mis fuerzas en hacerlo. Sí, lo voy a hacer... porque sueño con eso.


¿Qué es el egoísmo, me pregunto? ¿Seguir los propios deseos? Todo el mundo hace eso. No crean que lo que hacemos no es, en el fondo, nuestro deseo. Todo se puede ver como nacido en uno mismo. Así como todo se puede - y más comunmente se hace - ver como "culpa" o "gracias" a lo exterior. Si se puede ver de ambas maneras: ¿no es porque es de ambas maneras? Es una pregunta, no una respuesta. A las preguntas responden nuevas preguntas, más afiladas y certeras si se quiere, más generales tal vez. Mejores. Pero preguntas. ¿Existe una respuesta al Cosmos? Bien, es una pregunta.


No quiero respuestas: dudar es la vida, saber es morir (es de Dolina la frase). Yo pensaba que eso era pesimista y amargante, pero no es así: creo que dar respuestas es una actitud tétrica. ¿Quién se pregunta a sí mismo sobre lo esencial dando al mismo tiempo la respuesta? ¿Quién espera una contestación cuando pregunta sobre lo esencial? O, mucho mejor aún: ¿Quién siente paz con la respuesta? Muchas veces la respuesta da paz aparente: como decir que el sentido es el Amor, o que el sentido es la Iluminación. Porque entonces, la Pregunta dice sosegadamente "¿Qué es el amor, espíritu inquieto? ¿Qué es en realidad la Iluminación?". Y eso, ¿sabrá responderlo el que nos dijo "el sentido es el Amor"? ¿No se han escrito libros sobre eso que afirman ser todo y sin embargo se amplían?


No pretendo demostrar nada. Demostrar es propio del análisis. Es como definir. Acaba, termina, limita. Es maravilloso, pero no es lo único. ¿Qué sucede con el ínfinito? Él no puede ser delimitado. Pierde su misma Naturaleza. Lo mismo sucede con todo lo abstracto y, por lo tanto, no cuantitable. Pierde su Naturaleza al ser definido, delimitado. ¿Alguien insinúa que debamos renunciar por tanto a todo lo no cuantitable? Algunos no sólo lo han insinuado: lo han proclamado. Yo creo que no. Puedo, analíticamente, demostrar porque no podemos siquiera renunciar a lo no cuantitable. Y entonces surge la pasión, el sentir, el deseo, la lujuria de saber. El hambre bestial que en el Hombre nace con tanta fuerza como cualquier otra pasión, y con frecuencia mata por el hambre de sentido. A decir verdad, creo que el Hombre mata más por sus ideas que por cualquier otra cosa. A menudo llama realidades a las cosa por las que mata - porque es necesario que lo sean para matar, porque matar es real - pero se miente: no son más que ideas. Desde luego: tampoco son menos que Ideas, y esto es, cosas tremendamente poderosas. La materia del Poder. Y en tanto que nuestra mente es real, también ellas son reales. Pero... en otro sentido del que creen los que matan por ellas. Pues existen formas de matar en el mundo de las ideas, pero distan mucho de las ametralladoras. La mayoría de la gente no conoce esas armas, como tampoco los escudos para protegerse, y mientras continúa contruyendo muros más altos y armas más potentes desconoce que sus Ideas han sido hace tiempo asesinadas. Y esto es, para mucha gente, más triste que perder el cuerpo. Se dice y se piensa que las Ideas... están próximas al Alma.


Pero sí pretendo aprehender la Naturaleza de las cosas. Absorverla, hacerla mía. Esto es posible a través de conocerlas de verdad. Pero no quiero saber que las conozco: quiero saber, ante todo, qué es conocerlas de verdad. No quiero engañarme en esto: entonces mi trabajo completo habría sido en vano. ¿De que sirve un conocimiento universal de algo falso? Y no digo falso a los mundos creados: podría pasar mi vida estudiando la Tierra Media sin pensar que es un conocimiento inútil. Me refiero a algo más profundo, a la misma esencia del Saber. ¿Qué es saber? Parece que no hubiera final a todo esto.


Sólo parece. Yo creo que cada respuesta, cada una de las respuestas, es Verdadera, pero no toda la Verdad. Es parte de ella. La Verdad más profunda, por su Naturaleza, es sintética y analítica al mismo tiempo. El análisis es el camino de desmenuzar: en el Bosque, tratar de entender el árbol, y de él la hoja, y de ella la clorofila, y el átomo. La síntesis... es mirar el Bosque, y contemplar los árboles, el viento en las hojas, mirarlo de día, de Noche, de atardecer, en Invierno, en Verano... y luego correr al desierto, y luego al mar, y luego a la montaña, y al polo, y otra vez al pantano, y al Bosque... y siempre pensar, al ver el grano de arena o la ruidosa ola, al ver el hielo, el cristal, la nube... "esto es como mi bosque, el bosque que vine a buscar. Pero es distinto, y sin embargo es igual. He aprendido algo más sobre mi bosque: he visto la belleza que falta en este paisaje y que el bosque desborda; he visto la riqueza que brilla aquí y en el bosque mengua; he visto que en todas partes se agita el mismo alma bajo el mismo cielo, soñando el mismo sol.


¿Quién recorrerá mi camino largo? ¿Quién se cansará de mirar la Verdad que baila desnuda ante sus ojos, iluminando todos sus encantos con la luz más pura, alada y deliciosa? La Vida, el Alma, el Sueño, la Noche, el Sol... ¿cuantas luces sirven de camino a mi búsqueda? Oh, innumerables. Gracias al cielo que existen los sueños, gracias al cielo que existe lo bello, y las mujeres, y los animales, y los robots... gracias al cielo que pude ver la computación, que leí sobre la Magia... gracias al cielo que lloré en el altar. Gracias... cómo querría saber a quien debo agradecer. Y sin embargo creo que se a quien: a todos y a todo.


Y esto es otra cosa: vivo con la sospecha de conocer Ya la Verdad, y la necesidad de encontrarla de todas maneras. Tal vez necesite conocer que la Verdad es tal como la sospecho. Tal vez necesite aprenderla de vuelta. ¡¡Tantas cosas pueden ser!! Hasta puede ser que esté perdiendo soberanamente el tiempo. Pero, como dijo una vez Lady Gabi, en mi lápida podrán escribir (a la Sócrates): "No sabía nada, pero la pasó fantástico". La gracia es que la pasó fantástico dedicándose a saber ^.^ ...


Lápida... ¿algún día moriré? ¿Ustedes creen? Por algún motivo sé que no moriremos realmente. No creo en la Muerte. Nunca creí en ella. Es inexplicable, claro: toda la evidencia está en contra mío. Pero: ¿es la evidencia prueba de algo? No, la evidencia son indicios: la Verdad última la trasciende. A veces la comprueba. A veces la desmiente sagazmente. A veces la desmiente rotundamente. Qué se yo. Eso he visto yo, Niégal de la Cruz Radiante. Otros dirán otras cosas.


Es increíble, escribo casi sin darme cuenta lo que hago. ¿Tengo control sobre mi? No, creo que no ^.^.


De qué hablaba... cual es mi hilo conductor... estaba hablando del viento entre las hojas. Sí. Así de ve aquí a menudo, las hojas agitadas por el viento de la patagonia. Y polvo, mucho polvo. Y ahora, cada día más... Sol. Estos días hace calor.


Iba yo a la estación de servicio, cansado, destrozado. Allí hallé el Oasis de mi Dulzura, abrazada a mi. Cansados ambos del sufrimiento en vano, ansiosos de vivir. Fuimos rumbo general a su casa, la que ahora visito más seguido. Así nos encontramos con su dulce mamá ^.^ Llegamos a la casa en taxi, llevando azulejos para la pared del comedor que están reparando. Es muy bonita la casa. Me gusta mucho.


¡Allí me dieron de comer! ^.^ Y recuperé mucho las fuerzas. Riquísimas lentejas, huevos fritos y pan, mate, jugo y un budín de limón. Riquísimo. Imaginarán cómo lo disfruté. Escuchamos música, ah Dios, que hermoso. Extrañaba terriblemente esa música. Escuchamos la Novena Sinfonía de Beethoven (la Coral, con la Oda a la Alegría), parte de la Traviata, partes de Carmina Burana, y partes de muchas otras óperas. Que bien que andan esos parlantes por Dios. Hermoso.


Comimos, escuchamos música. Nos besamos, hablamos. Y así transcurrió lo que quedaba de la tarde. Luego volví. Aquí en la pensión sucedieron muchas cosas, muy lindas la mayoría. Para empezar, encontré mi cuarto ordenado, muy amablemente por Fanny (la dueña de la pensión) y una de las chicas, Vanessa, que hoy volvió por unos días a Bariloche. Soy el único de Buenos Aires, pero hay un chico de Chubut, a una distancia comparable en kilómetros. Ahora estoy escribiendo sobre la mesa de la computadora ordenada. También les mostré mi caligrafía a unos que no la habían visto, y escribí un pequeño cartel por pedido de una de las chicas. Mientras tanto miraron muchos dibujos, y la charla dio pie pues mis dibujos paganos, entre los que había un pentagrama muy elegante, recibieron el comentario de "satánicos" por parte de uno de los chicos, evangelista. Desde luego, lo dijo con respeto. No tan así Fanny... que comentó algo parecido. Ella es bautista. Por supuesto, "la Magia es Satánica".


Empezamos a hablar de eso, y les expliqué porque la esvástica es un símbolo del Bien. Lo mismo que la runa Hagal (el símbolo contrario a la esvástica en significado, el símbolo del Hielo). Y hablamos de las estrellas, de la Cruz, de las religiones. Salió a lucir mi capa. No quiero imaginar lo que habrá maquinado Fanny, viendo toda la simbología que tengo, los dibujos de mujeres desnudas o eróticos. Pero al parecer lo que más le molesta es que ame la Noche. Eso no lo tolera. Recién me pasó una cita de la Biblia donde el superficial de San Pablo (que llegó a escribir que era lamentable que un varón tuviera el pelo largo) hablaba del día y la noche: pero la cita ni siquiera se aplica, porque es simbólica. De todas maneras no le gusta mi capa, ni mis opiniones liberales. ¡Qué me importa! Me dijeron los demás que era fantástico que se volviera a usar capa, me animaron a hacerlas, y además, me dijeron que estaban completamente de acuerdo. Lamento haber necesitado eso para no sentir el influjo de lo maligno, del dolor producto de la incomprensión, de la condena. ¡Somos todos satánicos! ¡Estamos todos malditos! ¡Este mundo ha sido condenado y recibirá mañana la destrucción!


¿Ese es el discurso de quien tiene esperanza? ¿Carece de tal manera de esperanza quien tiene fé? ¿Tanto le falta la fé a quien ama? Ni una, ni otra, ni otra. Si amo, no me falta la fé ni la esperanza. Porque ambas son emanaciones inmediatas de mi amor. Tal es mi "auto" doctrina...


Claro, es una doctrina malvada, por ser doctrina mía. ¡Corran, soy un egoísta, mi doctrina es mía! ¿Y de quien era la doctrina de San Pablo, de San Pedro, del Profeta, de Abraham, de Prometeo, de Eros, de Odín (que era un hombre sólo que Mayor), de Horus, de Buda, y la lista sigue? De ellos mismos. ¡Oh sorpresa, me creo Odín! ¿Pues, por qué no? ¿Por humildad? ¿Y si resulta ser que... lo soy? ¿Sería bueno decir que no lo soy? No, porque no sólo no sería humilde sino que sería mentiroso. ja. Pero no soy Odín. Soy yo, y con eso basta y sobra.



¿Quién soy...? ¿Para qué pregunto? ¿Existe algo más que ser Yo? No dejaría de serlo, ni aunque fuera el Profeta. Sería yo, el profeta. Pero yo. Y seguiría siendo yo. Permanecería Yo. Y basta del yo.



Amo el mundo, sí, yo lo amo. ¡Oh, felicidad de aquello que me hace desear vivir en él y luchar contra mi mismo para permanecer y amarlo plenamente! Pues para eso, soy mi único obstáculo. De eso no me cabe ninguna duda.



Quiero crear un nuevo lenguaje con palabras perfectas. Palabras que se acomoden a lo que ahora pienso. Pues faltan voces en mi canto para los sonidos de mi alma. Faltan colores para las gotas de mi sangre.

miércoles, octubre 04, 2006

Computers doing all that they can

"The bane of my existence is doing things that I know the computer could do for me." -- Dan Connolly, The XML Revolution


Perdón pido a los no-angloparlantes. Luego traduciré y documentaré fielmente.


¡Saludos!

martes, octubre 03, 2006

Otra vez, durante la noche en la pensión

¿Cómo conciliar todos los caminos...?


Mientras en mi corazón arden los deseos de una cosa, otra cosa grita por mi atención, también en él. Pero así y todo no sé porqué sucede lo que sucede, ni que lo que quede quede sucede no me sé que me ... exactamente eso, ¿se entiende?


A ver... para variar, voy a tratar de ser claro. Imaginemos que somos un hacker, un ultra hacker superexperimentado, conocedor de al menos 40 lenguajes de programación (lo cual no es taaanto, después de todo: yo ya me sé como 7), y con efectivos virus ya probados circulando por ahí. Nuestra página personal es una de las mejores de la red, nos consideran un net.god y somos autores de algo del mejor código Open Source, además de habre brillantemente perjudicado a Microsoft. Incluso el Jargon (diccionario del hacker) tiene nuestra traza, con algunos vocablos aportados.


Entonces, cuando nos disponemos a compilar el primer software de generación de inteligencia artificial, viene a suceder algo harto desagradable: ya nuestra mente no da más. Cansada de años y años de lo mismo, ve evaporarse sus sueños al sentir el abismo que le provoca no poder. No puede, porque ya cree que no puede más. Siente afán de mares, de cascos antiguos, de sueños de otros mundos, de gritos de gaviotas... suplica por vida social, suplica por una mejor postura al andar, incluso por caminar un poco... ¡correr! Algo de ejercicio, un poco más de músculos, tal vez parecerse un poco más a Schwarzenegger que a Cerebro - y me refiero a la ratita de labotario. Y teminar la novela, hablar en vez de chatear.


Y no es que deteste el mundo cybernético; no. Porque si así fuera, sencillamente patearía la computadora y estaría listo. Ya está, parte a otro lado. Pero no. El desea horrible e intensamente terminar ese lenguaje de programación, preparar un mejor compilador, aportar su parte intensa a la Web. Desea terriblemente lograr aquello que se proponía. Entonces, cuando se disipa, buscando paz en otra cosa, sólo logra empeorar la sensación con una nueva y terrible Culpa.


La culpa lo domina todo, y la tensión es insoportable. No puede leer un libro en paz: tampoco puede compilar un sólo programa. Nada de nada puede hacer ¡¡¡nada de nada!!! ¡¡¡¡NADA DE NADA!!!!


Sólo se consume en la angustia... y no puede escribir.


¡¡¿Qué hago diciendo esto?!!!



Dios mío, ¡¡¡YA NO ME SOPORTO MÁS!!!!! Sean piadosos conmigo, por favor ¡libérenme de mi!



Adios,,,, ·$%"·&%4|\º"ª!"(/=&%#~5·$&634@€~#·$%·$#~€



"Todo guerrero de la luz ya tuvo miedo de entrar en combate.
Todo guerrero de la luz ya traicionó y mintió en el pasado.
Todo guerrero de la luz ya recorrió un camino que no le pertenecía.
Todo guerrero de la luz ya sufrió por cosas sin importancia.
Todo guerrero de la luz ya creyó que no era un guerrero de la luz.
Todo guerrero de la luz ya falló en sus obligaciones espirituales.
Todo guerrero de la luz ya dijo sí cuando quería decir no.
Todo guerrero de la luz ya hirió a alguien a quien amaba.
Por eso es un guerrero de la luz; porque pasó por todo eso y no perdió la esperanza de ser mejor de lo que era."
Paulo Coelho, Manual del guerrero de la luz


Hay dos estados de lo que es: aquello que verdaderamente es, y aquello que aparentemente es. Las cosas no son buenas ni malas de por sí, pero sí al relacionarse con otras cosas: si por ejemplo, en vez de comida ponemos veneno, eso es malo. Pero el veneno muchas veces es medicamento, y a nadie se le ocurriría poner un estofado donde deberían ir unas gotas de elixir.


Quizás toda la vida consista en aprender a distinguir esto. Felicidad de euforia, fuerza de sobreexcitación, dolor de rencor, perseverancia de terquedad, valentía de temeridad...


Me recuerda, siempre que veo o leo o hablo de "formas puras" y "formas degeneradas" al resumen de formas políticas de Aristóteles, donde las contraponía en pares: Monarquía - Despotismo, Aristocracia - Oligarquía, Democracia - Demagogia.


¿Cuál es la forma buena y cual es la corrupta? ¿Cómo saberlo sin un Dios que me lo diga? Tal vez Dios no se halle donde lo esperamos, aunque para mí se haya hallado sobre los altares, y lo haya encontrado luego en los atardeceres, en los cantos; y más asombrosamente, en internet, en la tecnología, incluso luego en la magia, en la ciencia, y finalmente, para confusión total, en mi propio interior. Ahora todos esos lugares, incluso yo, me parecen secos y vacíos: y no sirve buscar nuevos lugares, porque el destello que caracteriza a la Verdad brilla engañadoramente en ellos, sólo un instante, para luego desvanecerse y que pasen a formar parte del Todo Gris, cómo llamaría ahora a mi mundo tan vacío.



Voy a contar un poco de eso. Desde hace un tiempo me ha comenzado a pasar que siento que lo que busco va a llegar después, o que todavía no estoy en condiciones de tenerlo. Sea un vaso de agua, ir al baño, un poco más de comodidad, una mínima configuración del teclado, el color de la tinta... sea lo que sea, algo me molesta y me frena, y me impide escribir la "obra maestra" que en esos momentos tengo la impresión de que escribiría sí pudiera. Todas mis ideas se suelen volver confusas, siento cosas extrañas - como, en este momento, que mis dedos son demasiado grandes para el teclado O.O - y a la postre, sencillamente no puedo. Me pregunto porqué, y finalmente termino por descubrir que es porque no tengo paz. Entonces opera lo que ya conté, y empiezo a saltar de una cosa a la otra buscando en vano esa paz. En vano digo no porque no la vaya a encontrar, sino porque no la encuentro. No sé, no entiendo porqué. Pero no la encuentro. Ya no me acuerdo de qué estaba hablando... esperen que vuelvo un poco para atrás.


Ah, sí. Bueno, la cosa es que voy a buscar cosas nuevas, porque las que tengo no me sirven. Antes yo hacía eso y funcionaba. Ahora no, ahora no encuentro la paz en ninguna de ellas, por mucho que busque. En ninguna de ellas. Voy atrás de una nueva ilusión de respuesta y sólo encuentro el momentáneo brillo que proviene de la esperanza antes de la decepción. Al parecer, nadie puede darme respuesta. Nadie o nada, bien no lo sé.



Ahora descubro que pretendí elevarme por sobre mi mismo, y un ocèano de culpa acompaña estas palabras. Culpa porque recién ahora entiendo el verdadero significado de ellas, aunque la culpa debilita la fuerza conque lo digo. En verdad, intenté elevarme, y eso es santo. Pero en una mezcla de vanidad con temor, recelo ante lo que no conocía y autosuficiencia, así como, por sobre todo y especialmente, una enorme cantidad de odio, odio llameante e intensísimo; por todo eso, digo, fue que no logré elevarme. En cambio fue otra cosa lo que hice: intenté hacer que mi condición actual fuera más elevada sin tener que cambiar mi condición por una más elevada. Es decir, en vez de usar las alas para volar, intenté volar con las piernas, y luego, al ver que fracasaba, intenté levantar el suelo o probar si el engaño funcionaba llamándolo "aire". No basta con llamar al suelo "aire" para volar. Volar es volar, y la naturaleza de la sabiduría no procede de las palabras que se utilicen para llamarla. Tampoco viene de adentro completamente, como no viene de afuera en su totalidad. La sabiduría tiene su propia naturaleza, que si describiera hoy a la luz de lo que sé sobre ella, para ustedes siempre la contaría a medias, porque la otra mitad reside dentro de ustedes. Y esto sin tener en cuenta la enorme cantidad que procede de otros lados, que no es de mi precisamente. Y, - ¡oh, debilidad occidental! - estoy ya contabilizando lo incontabilizable. Para algunos de ustedes, mis palabras serán el alfa y el omega. Yo puedo ser otra vez el Profeta. Eso no será para mi, será para quien su alma resuene ante mis palabras: que no nacieron de mi, y es por eso que tampoco conmigo morirán. Dicen que el Ser Interior, o el Alma, prevalece. La verdad es que el alma es otra cosa que nosotros mismos. Y es muy difícil hablar de ella. Lo mejor es hablar sencilla y llanamente, sin vueltas, y diciendo lo que Es. Pero, ¿quién se atrevería a hacerlo, más allá de los temerarios o los ignorantes, que más que hablar - parlotean?


Tal vez no haya encontrado mi sabiduría, ni mi camino, que son las cosas que buscaba. Mucho menos mi grandeza. Pero aprendí algo sobre la naturaleza de la sabiduría, en cambio. Ese algo es que es inmanente: está más allá de nosotros, sea por encima o por debajo. No es por mi propia fuerza por la que voy a llegar a ser sabio: ni siquiera es fuerza que yo deba buscarla. En cierta forma, va a venir a mi porque quiere que sea sabio, porque Ella me reclama para sí. Incluso, en cierta forma, a mi pesar. Más allá de mi deseo o mi voluntad. Hagia Sofía tiene su propia voluntad.


Y eso aprendí: que el Mundo, el Todo, tiene su propia voluntad.



Muchas veces ante la pregunta "¿Sabés X cosa?" (por ejemplo, tal ciencia, o tal lenguaje de programación, idioma, historia) me encuentro confundido y algo obnubilado. Porque no conozco respuesta a tal pregunta.


En las ocasiones en que se me hace esa pregunta, respondo aquello que se pregunta, pero no se disìpa así mi perplejidad ni tampoco la sensación de asombro de que alguien me haga una pregunta tan inocente. Tan vaga. Tan intrínsecamente errada.


No voy a hacer injusto: yo mismo la he hecho muchas veces y tampoco alcanzo a imaginar un reemplazo, ni siquiera la pregunta "¿tenés pistas sobre X cosa?" ni "¿qué pensás sobre X cosa?". A decir verdad, el sentido en el que fluyen los pensamientos reflejados por mi perplejidad es completamente distinto del sentido por el que fluyen los motivos de la pregunta. Sin embargo hay un punto de contacto que no llego completamente a dilucidar.


Lo importante es, ¿es siquiera posible saber algo? Y si en verdad sabemos algo... ¿no es más bien que lo sabemos todo? No olviden, al leer mis extrañas palabras, la connotación que claramente ha de tener la palabra saber. Es como el sabor. No es un conocimiento, no es leerse el manual: no es conocer las propiedades químicas de la manzana. Es tenerla en la boca.


¿No es sentir algo - sentir el Universo?


¿No somos ya perfectos?


¿No es nuestro alma - el Todo?



Esta es la imagen con que respondió el I Ching a una pregunta mía:


"Al pie de la montaña, el lago: la imagen del decrecimiento. El hombre superior controla su ira y restringe sus instintos.



El lago al pie de la montaña se evapora. En este sentido, la mengua beneficia a la montaña, que se enriquece con su humedad. La montaña . permanece corno el símbolo de la fuerza obstinada que puede llevar a la ira. El lago simboliza la alegría desenfrenada que puede llevarnos a alocadas carreras v malgastar nuestras fuerzas. La mengua es necesaria; la ira se disipa manteniéndose quieto y el instinto es domeñado por la restricción. por el decrecimiento se enriquecen los aspectos superiores del alma."



Yo sé porque lo dijo.