martes, octubre 17, 2006

Amo a mi Condesa

Ayer a la tarde, mientras reconciliados caminábamos Natasha y yo por la calle (no habíamos peleado, pero digo reconciliados porque un dolor muy grande se había ido), me acerqué a un árbol - un plátano - de hermosa corteza y profusas hojas, como la mayoría de ellos. Natasha estaba mandando un mensaje de texto, así que me dediqué a mirar la corteza y sus rugosidades, y casi había abrazado el árbol cuando de repente veo asomarse entre la corteza una forma negra. Me alejé antes de ver que era, pero entonces la vi con claridad: una araña, de supongo alrededor de 5 cm de tamaño total, pero no de patas largas sino con un cuerpo grande, patas afiladas y muy plegadas, completamente negra. Me asusté, porque las arañas me asustan. Me alejé un poco. Pero recordé que a Natasha le gustan, y la llamé cuando terminó con el mensaje.


Natya se entusiasmó en cuanto se la mostré. Se acercó a mirarla bien y dijo "ohh coshita bonita" sonriendo con alegría como si se tratara de un gatito bebé. Ja, es casi perfecta la comparación ^^. Entonces acercó un palito e intentó que se subiera, porque la araña, asustada, se volvió a su madriguera en cuanto Natya se acercó a mirarla bien.


Es extraño, pero después de eso sentí que la amaba con terrible intensidad. Es oscura, y nadie diría a simple vista cuan oscura es, excepto que fuera capaz de detenerse en sus ojos, y contemplar el enorme contraste que hacen, no tanto con su cuerpo, sino con el mundo. Es como si fueran un pozo, al mismo tiempo terriblemente dulce - una dulzura que conduce al llanto, como la dulzura del amor - y profundamente oscuros, casi siniestros. Para quien se encuentra perdido en el desierto, un aljibe se ve oscuro, profundo, lleno de ecos y misterios, y puro, limpio, fuente de vida y la esperanza máxima. Así son los ojos de Natiuska.


Natasha no muestra de entrada su oscuridad. Una vez que esa oscuridad es visible, es imposible llamarla "coshita" tan fácilmente. Se revela que, verdaderamente, es la Condesa (la Condesa Sangrienta, Erzebeth de Bathory... cuya historia es estremecedora y precisamente por eso la amamos...). Y después de contemplarla como Condesa, limpia de los trazos de la realidad gris (de "eso que está acá afuera, eso que tocamos pero que no es nosotros, que no tiene nada que ver con nosotros y en nuestros sueños no es en absoluto real") es inevitable amarla con pasión arrolladora. Amarla así es desfallecer en el mismo momento de sentir el amor y no saber que hacer con él, donde o cómo contenerlo, temiendo que crezca y rebase los límites de mi alma, y yo estalle y me convierta en Nada. Entonces escribo, dibujo, leo, o simplemente sueño, o lloro, lo que pueda y como pueda, aunque haga lo que haga, no será más que un reflejo - un pequeño y triste reflejo. Quien haya amado lo comprende, y todos lo hemos hecho.


¿Dónde está tu castillo, triste Dama de ojos infinitos? No aquí, aunque caminemos por este lecho de cenizas, vómito de volcanes sin fuego. ¿Dónde están tus mazmorras? ¿Por qué sólo tu sangre decora la altura de tus sueños?


Hace unos años, ella estaba muy deprimida, y sola, y prácticamente sin esperanza. Se cortaba los dedos para sacarse sangre, y escribía con ella. ¿Lo han hecho? Es hermoso. ¿Cómo transmitir la oscuridad de la escena? Sólo con poesía equivalente. Pero en verdad el sacar a la luz nuestra oscuridad más allá del dolor que produzca hacerlo - más allá del corte o del filo del cuchillo - es fuerte, es místico. Eleva por sobre esta fría realidad. Puedo jurarlo, al haberlo visto brillando, oscilando y jugando en el carmesí (y es ese el color) de mi sangre recién arrancada. ¿Quién puede comprender una poesía escrita con la propia sangre? ¿Quién puede comprender lo que ello realmente significa? Ah, es que a mí me cuesta, me ha costado terriblemente.


¡Brota, sangre pura! Roja, furiosa, limpia. Como un cristalino arroyo es vidrio líquido en su naciente sobre las laderas y entre las piedras, como el petróleo nace negro de las profundidades o el ámbar que surge como resina amarillenta de la corteza de los pinos... así la sangre también, pura en su sentido y su color, de la piel abierta por el acero. Manchas de sangre sobre el papel, la daga salpicada y los dedos mojados de rojo. Es bellísimo. Evoca a una rosa, y la evoca ciertamente sin necesidad de recordar la evocación - porque la sangre misma parece florecer. Es vida, y el dolor un tributo. Es vida, y la muerte no es más que más vida.


Ay, me costará llorar las palabras que quiero cantar. Será necesario al menos que llore y llore para que esas lágrimas, quizás mezcladas con la sangre, se vuelvan espíritus...


Amo a Natasha... profundamente, completamente... es maravillosa, fascinante. La amo.

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