sábado, febrero 11, 2006

¡Caigan, murallas! ¡Sean arrollados, diques y fronteras, límites y fortalezas!
¿No oyen acaso las trompetas de Jericó? ¿No ven los arietes y las trabuquetas prontos a demoler para dejar paso a un mar de guerreros? ¿No sienten las alas de los ángeles como rumor de tempestad, que se precipitan a arrancar las rocas sin argamasa y demoler las torres con cantos de luz?

¡Ay! Temo que mis guerreros, en su afán de valer, hayan rellenado los huecos del muro con sus cuerpos, y sus cadáveres sean hoy la barrera que veo frente a mi donde antes la brecha se internaba hasta el corazón.

Temo que mi sangre mal sangrada se haya coagulado en espantosas alturas que separan mi corazón de los demás.

Solo hallo una salida al temor: sangrar sin límites, y esperar que los cimientos de los coágulos se derritan como nieve en el próximo deshielo.

Mi corazón no estará jamás solo otra vez, porque ahora sabe que la soledad se la impone él. Pero nunca dejará mi paraíso de ser aquél lugar donde mis lágrimas sean infinitas, o tan abundantes como he creído que es es mi dolor.

¡No llores corazón mientras las brechas están abiertas, sino que vela toda la noche y espera paciente los amaneceres que siempre suceden! No sea que con tu sangre se vele tu visión y las brechas se cierren. No sea que las tapones con tu mismo dolor.
¡No llores corazón mientras brilla la estrella Esperanza sobre el horizonte! ¡No llores mientras ella brilla! Tendrás tiempo para llorar cuando su luz se haya puesto, mucho después de que se haya ido el mismo sol. Tendrás tiempo para llorar en la tumba.
Sabés que tu corazón llorará por siempre, pero es otro el motivo, entonces: ¡No permitas que las lágrimas nublen tu visión y las estocadas fallen el blanco, o las flechas se pierdan en el viento! Ni dejes que el llanto quiebre tu voz al cantar.

Y tú, corazón que te hayas tras los muros, te espero, y ruego que sientas el calor de mi compañía en la fría noche en que te hayas inmerso...

1 comentario:

Argüe dijo...

Tremendo, poderoso y bardero.
Welcome back, demonologist.