Coherencia
Pese a la falta de sentido que en parte tiene - porque no es en absoluto agradable, y realmente coherencia es una palabra que en sí no me gusta al ser dicha contra la locura, tiene connotaciones negativas - es verdad que este post representa coherencia.
He comprobado que lo único que me hace falta para escribir es, en definitiva, escribir. Creer que puedo hacerlo, cosa que no tan a menudo sucede. Simplemente porque es muy fácil convencerse a uno mismo de que no puede, porque parece haber, por todos lados, montones de pruebas de que uno no puede. Más allá de que siempre haya pensado que cualquiera puede y debe escribir, porque, escriba lo que escriba, eso siempre lo va a llevar a más y mejor - y lo he comprobado - a mi mismo no me daba tal descanso ni tal permiso. Conmigo mismo era lo suficientemente duro como para acusarme y para decirme "no, no puedo".
Voy a comentar algo curioso: la primera vez que dibujé una persona fue una chica desnuda. Fue la primera vez que dibujé algo que no fuera estático - aunque hay que decir que las personas no me salen con demasiado movimiento - y realmente me llevaba un impulso que yo no podía arredrar. A decir verdad, tenía muchas ganas de ver una chica desnuda, y no tenía ninguna manera si no era dibujándola. Tal obligación me llevaba a una especie de frenesí, lejanísimo de la sublimación de Freud, y el dibujo resultante, sino completamente satisfactorio, al menos se parecía mucho a la imagen mental que yo estaba evocando. Tenía vida, y ciertamente era muy intenso. Reflejo de mi, tal vez.
Haciendo ese tipo de dibujos fue que avancé años en mi técnica de dibujo: no quiero decir que haya pasado años dibujando mujeres desnudas (principalmente hadas, ángeles femeninos o cosas similares) sino que en los pocos dibujos que hice se notó un adelanto de años. Todo lo que soy ahora dibujando se lo debo a eso. Y es algo bastante difícil de reconocer, pero inevitable.
El otro día me sucedió lo mismo que tanto tiempo atrás (podrían pensar que extrañaba a Natasha :$ ~.^ ) y pude dibujar de vuelta, dibujar otra vez. Mucho mejor que lo que venía dibujando ultimamente, que era realmente patético. Tengo que comprar lápiz y goma de borrar.
Durante mucho tiempo, especialmente siguiendo el rigor de mi "moral", quise deshacerme de la verdadera procedencia de mi dibujo como de algo que lo mancillara. Sólo logré arruinarlo y frustarme, además de corromperlo. El otro día lo comprobé. Por más que intenté decir "wow, ahora puedo dibujar figuras humanas, miren como soy mejor que Ciruelo", descubrí que sin alma tal dibujo no salía, no llegaba nunca a ser. No tenía la paciencia de hacerlo, para nada. Y no tenía en la mente ninguna imagen que lo llamara.
Probé miles de cosas, muletillas o sustitutos de la verdadera inspiración. Todos fueron decayendo sin sentido. Ahora sé que tengo que admitir la fuente de mi deseo de dibujar, y no veo porque pensar en sublimarla o disimularla. Después de todo, no dibujo meramente fotos. Son algo más que eso. Y muchas veces, a pesar de ser el que era el estímulo inicial, me llevaba en un afán de belleza a cuidar del paisaje, del entorno, pudiendo ser la figura femenina no más que un embozo, un espíritu trancendente en la naturaleza. No puedo - ni quisiera, porque es la fuente principal de su belleza - dejar el sueño femenino de lado en mi dibujo. Ahora que lo sé tal vez pueda realmente volver, como tanto ansío, a dibujar.
Y otra cosa noté, una muy, muy, muy extraña: como yo lo que quería, en principio, era ver una chica desnuda, ese dibujo lo hice no teniendo computadora. En cuanto tenía computadora, internet: chau, canalizada la inspiración. Sin embargo, pasaba horas buscando la imagen que tenía en mi mente, y he llegado a ser bastante artista en esas búsquedas. La página esa de donde saqué la foto posteada largo tiempo atrás en Swanheart fue el éxito más grande de mi búsqueda, a pesar de que tiene mucha, mucha cosa poco interesante. Desde luego, las fotos de pornstars me resultaban directamente aburridas. Y las fotos artísticas suelen ser no más que snobs. Nadie, nadie jamás, hizo - que yo haya encontrado - una página seria de fotografía artística en entornos de maravilla, combinando la ropa con el paisaje y con la figura humana.
Buscar en internet frustraba mis ganas de dibujar: ¿para qué pasarme horas y horas si podía tener la foto en un segundo? Pero... a la larga comprendí... que internet, aunque más inmediatamente satisfactorio (y bastante útil) no era menos frustrante que dibujar. Nunca encontré la foto exacta. Encontré aproximaciones, algunas realmente uy bellas. Pero nunca encontré la foto exacta.
La tenía que crear yo.
¿Para qué escribir más, si está todo escrito? Creo que es la misma la respuesta. A pesar de todo, no encuentro siempre en lo que escribo lo mismo que encuentro cuando dibujo ángeles femeninos. Se puede decir, incluso, que perdí más esa sensación al escribir. No es, casi para nada, por la belleza erótica que escribo: procede de otro lado, más mediato, aunque no menos intenso, quizás más espiritual. ¿De qué otro lado? Ahora estoy pensando que quizás escribo tragedias.
Ups, me tengo que ir, Natasha está esperando. Después terminaré.
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