Atónito
Iba caminando para lo de mi primo cuando me crucé con una chica en musculosa a la que en la mirada distraída (destinada a no chocarme con ella, porque yo caminaba con los ojos casi cerrados ya que la luz abundante me produce un intensísimo dolor de cabeza) vi que precisamente sobre sus pechos tenía cosido en feos - ehhm, no hay manera de que me salga la palabra para esos cositos de plástico brillante de colores - la frase "Soy mala".
Me quedé atónito. En general son chicas que usan remeras de moda y se ven muy diseñadas con su pintura y sus celulares y su gesto, más los diversos flequillos, pero el "Soy mala" era tan escueto y la mirada de la chica tan torva que no pude menos que sentir que todo sentido sexual de provocación se había perdido y que la frase se refería a una maldad generalizada, aunque quizás podía significar "realmente me importás nada".
Pensé por unos momentos quien podía ser tan imbécil de ponerse eso en una remera. Vamos, ahí ponerse letras que alguien escribió, le gustó y no entiendo porqué, y quiere, ¿demostrar qué? Bien, me hubiera perdido en un intento de explicarlo, cuando me di cuenta de que me había quedado atónito, y mi reacción se invirtió, "¡Es genial!". Lo logró, me dejó atónito. A fuerza de intentarlo todo el mundo todo el tiempo, en remeras, videoclips, televisión, páginas web... miles de medios e intentos de dejarnos atónitos, la capacidad de sufrir choques - la capacidad de asombro es otra cosa - va disminuyendo. Cediendo paso a cierta tolerancia, pero eso es otro tema y a mi juicio ya no es tan cierto que la sociedad camine a la tolerancia.
Invierto mi posición con respecto a todas las chicas que se ponen remeras con leyendas chocantes (como Juliana, la amiga de Ale, "Estoy mirando a tu novio, ¿Y?") y a todos los que las diseñan. Quieren lograr un objetivo y realmente lo logran, son chocantes. Uno se queda atónito, piensa, las insulta o las admira. O las desprecia.
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