domingo, diciembre 10, 2006

Déjame decirte que te abandono para siempre
déjame decirte que mañana es silencio
déjame sentir que todo es definitivo
déjame no temer la elección más dolorosa

Mi vida, sabemos ambos que
tal vez lo más horrible sea verdad.
Sabemos ambos que detrás de una frase dulce
puede esconderse un disimulo triste.

Pero ¿a qué disimular? ya sabes
que el amor es otra cosa, y que no muere
Con mucho, se transforma
pero si muere, es porque murió el alma

Hoy afirmaré que todo ha terminado
hoy sentiré el dolor; mañana la dicha de recobrarte
saldré por la puerta jurando no volver a atravesarla
y mañana no me sentiré culpable por faltar a mi juramento
cayendo en este mismo lecho en tus brazos

¡Déjame saber que hay algo definitivo,
aún no el amor, aún la separación!
Sé que no es así, pero ¿para qué decirlo?
¿Para qué cantarle a la luna que no es racional
amarla mientras lloramos su belleza?
¿Para que tranquilizar al cielo diciendo
que no creemos la blasfemia que pronuncian nuestros labios?
Oh, el cielo lo sabrá sin duda: siempre lo supo.
Oh, la luna jamás nos perdonará menguar nuestros amoríos.

¡¡¡Corramos sin freno, ansiemos sin freno!!! Odiemos sin freno, sin miedo, sin temor

Corramos el uno hacia el otro, y si nos chocamos
hirámosnos con largos puñales y profundos zurcos
lástimémosnos nuestro corazón
no dejemos entraña para que viva mañana.

De eso, si lo hay
se encargará el amor.

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