martes, mayo 24, 2005

Estoy considerando cambiar el nombre de este blog, y llamarlo Milay, para poder, por fin, dedicarselo sólo a ella.

Imagino luego de la vida que no vamos a compartir, volviendo a los campos soleados, a las praderas verdes, a donde sólo pudiera mirar sus ojos. Las playas y el rugido del mar. Su cabello rubio al viento, largo. El viento soplando y alargando en nuestros oídos los llantos de los pájaros. Los rayos del sol filtrándose violentos entre las nubes, ¡brillando en su iris dorado! ¡Nunca lo veré!

¿Cuantas vidas tendré que entregar para eso? ¿Todo mi trabajo, me acercará algo al destino?

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