jueves, junio 30, 2005

Amor y Vida

Mejoré un poco el nombre.

Este post debería ir, si no lo aplicase a mi vida, en la Niégalssaga: es un escrito enteramente filosófico. Luego lo adaptaré y lo postearé.

Si aún no han leído mi pesado y duro estilo filosófico, en breve lo van a probar con crudeza deslumbrante, muejuejue xD

El tema es así.

La vida es la sucesión de instantes asociados a un yo. Cada instante nuevo asociado al yo convierte el conjunto de la vida en otro conjunto (porque un conjunto solo es igual a otro si tiene todos los elementos iguales). El yo sigue siendo el mismo, como aquél con que se relacionan todos los instantes, pero no tiene nada más que esos instantes.

El amor es dos cosas: un sentimiento y, sobre todo, una desición. En cuanto desición, responde a la Ley "amense los unos a los otros como yo los he amado" o lo que es lo mismo "ama al prójimo como a ti mismo" (puede responder a otra Ley, pero lo importante es que es una desición racional).
En cuanto al sentimiento, es el que nos hace (en medidas variables) elegir con quien repartir el tiempo. El sentimiento se construye y se cultiva, aunque también es espontáneo. Y acá es donde entra la vida, que es una sucesión de instantes: el sentimiento nos guía a quien y como dedicarle esos tiempos de nuestra vida.
Esos instantes se van acumulando y sumando, y así conformando nuestra memoria, historia y, en definitiva, toda nuestra identidad.

El sentimiento del amor produce frutos; cuando algo se extingue antes de producirlos, muere. Cuando un sentimiento no llega a producir frutos, si la vida acumula instantes de ese mismo sentimiento, es tiempo desperdiciado para el amor, estático antes de alcanzar el estado definitivo.

El amor no correspondido tiene ese defecto: no llega a los frutos. Muere. Y acaba sin su propósito. Se transforma en una cruz, carga y retroceso, y como el amor es tan vital, va reduciendo la vida misma con su muerte. Conduce a veces a la muerte del yo.

Luché largo contra un amor sin fruto, que a falta de esperanzas, dejaba que me arrastrara a la muerte. Ahora quiero vivir, quiero continuar la sucesión y alcanzar frutos.

Notas propias de un diario estas. Me resulta triste mirarlas meses más tarde y ver los vaivenes de mi animo. Pero alguna vez va a ocurrir que no escriba en vano.

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