lunes, septiembre 04, 2006

El Tarot

El Tarot no es ni fue una herramienta de adivinación si por adivinación se llama a la videncia de hechos distantes por medios sobrenaturales residentes en la baraja misma. En manos de un vidente el mazo es relativamente superficial para alcanzar la profecía y en manos de un durmiente el mazo más mágico será completamente vano. Depende de a que llamemos mancia podremos decir si es o no una de ellas; pero el Tarot es un medio de iluminación del intelecto para guiar por caminos arcanos el razonamiento sobre una materia planteada.


Su funcionamiento está basado en la naturaleza de los símbolos que portan las cartas: la idea es que, ante una situación X, el vidente - llamando así en definitiva a cualquiera que haga uso de razón sin demasiadas barreras manteles y conozca la baraja - echará las cartas y analizará la situación a la luz del punto de vista que le es ofrecido por la combinación de los arcanos de la tirada.


Los arcanos reflejan aspectos importantes de la vida según la filosofía que sirva de trasfondo a la baraja, generalmente la tradición hermética. Así, la aparición de la carta "Muerte" significará, no la muerte, sino que el sentido arcano de la muerte, la entropía, es relevante dentro de los sucesos a analizar.



Sin duda, es importante, interesante y enriquecedor analizar circunstancias a la luz de nuevos puntos de vista, y a ese fin el Tarot ofrece una maravillosa y casi inigualada posibilidad. Es un ejercicio de la imaginación, creatividad y capacidades de análisis y síntesis el resolver las conexiones entre el resultado de una tirada y lo que se deseaba analizar. Expande los límites naturales del análisis la posibilidad de enfocar desde puntos de vista incluso a primera mirada absurdos, y esto es inestimable para el pensador.


Si creemos que además el Destino - con mayúscula - es el que ordena el resultado de las tirada, estamos hechos, pues queda patente el interés e importancia del Tarot. Y también queda claro porque tuvo y tiene tanto valor, y ese valor, contrario a lo que piensan quienes lo observan sin analizar, no se ha perdido ni, al parecer, desaparecerá; a menos que la filosofía misma se pierda.


Siento ganas de pintar un mazo de Tarot...

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