jueves, abril 12, 2007

Sobre profundidades océanicas y eléctricas se extiende un sueño renovado con el vaivén de las mareas. Las mareas que rotan conforme el sol cambia las estaciones y la luna confunde días y meses con sus giros. Allí me arrastro como un alga libre, como una valva, nadando y estremeciendome, indiferente a ballenas y tiburones, riendome de las redes que tienden sin sentimientos los pescadores.


Yo he huído del pescador, no deseo pastor, y aquí estoy sólo buscando malditos para tener compañía. Yo deseo remontar otra vez el tsunami, otra y otra vez el tsunami.


Sin embargo tengo frío, tengo hambre y ni todo este océano sacia mi sed. Aleteo impulsado por el miedo - y por la esperanza que tras él sé que se aparece.
Las profundidades están habitadas por criaturas extrañísimas. Si las vierais moriríais del horror, pero tal vez yo me he convertido ya en una de ellas. Yo, intentando arrojar a mis profundidades a todos los que amo. Metido en el mar, el vientre y refugio de la Bestia de la Revelación.



Pero aquí, en la matriz del Universo, ninguna tormenta es tan sentida. Aquí los habitantes inmortales tenemos recuerdo de la primera luz y del primer estallido, y aún del tiempo anterior en que sólo una masa y un líquido informe esperaban que el divino lucero distinguiera el día dentro del caos. Y hemos elegido huir de él para vivir en nuestra tierra preexistente, para poblar con alientos de luz personal las tinieblas más sempiternas. Para temer al sol que seca, quema y evapora.


Agua humorosa espiritual pisciana acuariana líquida aluvión brutal quema de los cuerpos en un macizo de hielo. Cadáveres de los Universos anteriores han quedado congelados en trozos, témpanos del hielo que sobrevino al Universo justo antes de la Gran Explosión. Porque antes de estallar ese Universo alienígena, extraño y fabuloso de la Edad de Oro, sufrío un gélido viento que congeló las llamas de los vientres de las estrellas. Y entonces, del vientre del hielo una llama y una presión destruyeron todo, dejando en el fondo del imperturbable Océano pequeños trozos olvidados, destinados a ser borrados en la próxima Gran Explosión.


Ella está tan lejos, pero no para mí que soy longevo y he vivido ya varias vidas de los habitantes que se consumen día y noche bajo el sol. Ellos me ven consumirme y no saben donde estoy, no saben a donde estoy huyendo. Dejenlos bajo su sol amado, devuelvanme a mi mi océano eterno.



En las profundidades no se nota si lloro.

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