miércoles, diciembre 29, 2004

Desmayo

Ayer mi hno se desmayó. Después de haber aguantado todo el día despierto para lograr arreglar el horario me fui a dormir a eso de las ocho. Dormí hasta que mi mamá me despertó para comer, y luego seguí durmiendo. A las tres de la mañana me desperté al oir los gritos de mi mamá: "¡Ale! ¡Ale! ¡Alejandro que te pasa! ¡¡¿¿que te pasa??!!". Salté de la cama. Mi mamá estaba en el baño pegándole a mi hermano, que yacía en la bañadera. No recuerdo haber pensado nada concreto, sino un susto no demasiado fuerte. Mariano y Renzo, sus dos amigos que en este momento están durmiendo acá en casa, estaban también al lado de él. Lo llevaron al living, habiendo recuperado levemente el conocimiento. Cuando yo no pude verlo parece que le dio una especie de ataque. Los sucesos, por lo que pude saber después, fueron así:
Mi hermano está algo anoréxico. Por otro lado, a la tarde denunciaron a un vendedor de drogas, y estaba nervioso. Como remate, le estaban haciendo el agujero del arito en la oreja (perdón, pero: hay que ser b*****). Parece que unos cuantos se alteran en esa delicada operación, llevada a cabo por Mariano, que no tenía abridor así que usaba una punta medio mocha, y mi hermano ya estaba temblando de solo verla. Pues bien, de desmayó, y golpeó la cabeza contra la bañadera. Fue entonces que los comentarios de sus amigos alertaron a mi mamá. Y parece que dijo cosas sin sentido, hizo ruidos raros se movió compulsivamente. Incluso Mariano pensó en un ataque de epilepsia.
Yo sugerí que llamáramos al 107: la demás gente reaccionaba leeeento. Llamaron y vino un rato después la ambulancia. Mi hermano ya estaba conciente, aunque aún bastante pálido. Cuando la médica le tomó la presión, después de unos minutos ya del desmayo y de que le diéramos tres vasos de agua con azucar, tenía 8,5 de máxima... Mi Dios, lo que habrá tenido.
Se lo llevaron al hospital, le reestablecieron la presión con suero, y luego de los análisis de sangre que dieron "Normal" lo trujimos de ritorno pa' casa.

Aparte de esto estoy triste: Mariana ya se fue a Brasil. Ayer la llamé, me animé, y se esforzó en levantarme el ánimo, lográndolo relativamente. Yo no puedo entender como soporta vivir si considera francamente que el mundo no tiene sentido. Admito que me convenció bastante, pero me parece tan triste. A ella no: le parece simplemente real. Me hace acordar a Genoveva, la heroína de Correo Sur...
Ella dice que hay que buscar motivos para vivir, porque no hay más remedio que vivir. La gente se agarra de motivos estúpidos: la ropa, la moda, la tele. Vos decís, Mariana, que uno puede vivir por un árbol. Lo único que nos diferencia de ellos es que nosotros sabemos que vivimos por esas cosas. Y me decís: "Viví de que a la mañana te levantás, de que podés tomar un café." Ser feliz es sólo decidir serlo. Nadie lo puede decidir por mí, ya que las circunstancias, repetís, no tienen nada que ver: sé que se puede ser infeliz con una vida perfecta, pero: ¿Cómo ser feliz con una vida perfetamente imperfecta?. Y entonces te digo: "Me tengo que internar en un monasterio por lo que decís" "Si le querés dedicar tu vida a Dios, esta perfecto (siempre perfecto, cuando no creés en la perfección)" "No es eso: es que me parece que Dios sería lo único que le diera sentido. Lo único real". Pero vos vivís por amor, Mariana. Me lo dijiste ya una vez "Vivo porque si mueriera mis padres se pondrían mal". Eso es amor. Y mi dios y el amor son cosas muy parecidas, lo mismo. Pero yo no me siento muy capaz de amar. Será por eso que estoy menos vivo que vos.
¿Cómo hablar con vos del sentido vacuo de la vida? Si tan solo el mundo fuera distinto y me pudieras amar. Vivo con la ilusión de que un mundo así es posible. Pero la realidad es otra cosa.

¡Qué sabia que sos! Cuanto más te conozco, más motivos hallo para admirarte.

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