Despedida
He de contar lo sucedido estos últimos días. El treinta y uno, día en que escribí mi último mensaje, seguí desde acá para lo de mi tía donde ya estaba mi papá y iban a llegar en breve Mariano, Emiliano y Renzo (los amigos de Ale) y después iban a ir las amigas. A todo esto yo tenía desde hacia días ganas de verla a Rocio (hna mayor de Renzo) que en pocos días se va a Mendoza. Llegué, puse Once (para sufrimiento de Ale) pero después de algunos líos como la organización de la compra para el asado de la noche no pude escucharlo bien. Finalmente hicimos las compras, y empezamos un TEG. Estuvo muy bueno el TEG: no lo terminamos ese día, sino que a la tarde, a eso de las 7, mi viejo iba a empezar el asado necesitábamos más Coca-Cola.
Mariano, Renzo y yo fuimos a la Petrobras de ahí a la vuelta. En eso, llama Rocio al celular de Mariano, y pide conmigo ¡oh sorpresa! Esta Rocio sí que es una chica rara. Me dice que quiere venir:por un rato, o pienso. No, quiere pasar Año Nuevo con nosotros.
Luego me hizo recordar Renzo que se había peleado con los padres (lo mismo que él, por otro lado). Pero de todas maneras fue muy extraño, y simpático. Acordamos la hora, y Renzo entró a quejarse. A amenazar con que se iba a ir si ella venía. Porque lo iba a inhibir, porque venía a controlarlo, porque me estaba usando para tener a donde ir y una sarta de estupideces así. Encima pensaba que iban a venir las amigas de Ale y él se iba a sentir inhibido con ellas por culpa de su hermana. La cuestión es que no pudo ganar y Rocio vino. ¡Cuanto lamento no haber podido hablar libremente con ella de entrada! Llegó cuando estaba terminandose el asado. Subimos a la terraza. Libramos la habitual lucha sobre qué música poner hasta que se impuso Rocio con La Vela Puerca. Por supuesto, a las dos canciones Mariano se cansó (yo no tenía derecho a sacarlo) y puso Once. Empezaron a criticar las partes que son pesadas, pero no lograron sacarlo y después puse el otro (es más recibimos el año escuchando eso porque fuimos a la terraza que hay por encima de la terraza y no tenían ganas de bajar a sacarlo, jjejejejejje).
Después del asado, en que discutimos nuestros temas habituales en la mesa (política, religión, filología, física, cosmología) subimos a la dicha terraza. Mi padre subió las copas y la sidra, y brindamos ahí arriba, y pudimos ver un montón de hermosos fuegos artificiales. Seguí charlando con Rocio y me quedé arriba hasta que los tontos bajaron y empezaron a cantar Mi Caramelito (que asco) de Bersuit, y lograron inhibirme y ponerme nervioso. No sé que habrá pescado Rocio, no es boba pero a veces parece en esas cosas. Creo que se hace. Obviamente conmigo callado o diciendo pavadas al final bajamos, a la una y media Rocio se tuvo que ir. Cuando llegué abajo le pregunté si quería que la acompañara, dado que no había colectivos, y estuvo muy contenta. Finalmente en el camino hablamos de cosas interesantes, de sus padres, de mi tristeza, de su ida a Mendoza, de mi ida a Patagones. Pero llegó el temido momento en que llegamos a la casa... No tuve emociones claras, aunque hubiera preferido llorar: nunca había imaginado la pesadumbre de una despedida así, tal vez por siempre, de alguien tan querido y con quien por mi culpa no pude aprovechar los últimos tiempos. La abracé varias veces, incluso se la humedecieron los ojos: yo como siempre seco. Pero se dio cuenta, me dijo "No te pongas mal, nos hablamos por chat" "Magro consuelo"... Volví sin poder casi levantar la cabeza, mirando indiferente la alegría a mi alrededor. Cuando llegué ya estaban las amigas de ale, pero no subí, y por tanto no saludé, sino que me tiré en la cama a llorar tapado detrás del Werther
"¡Ay de mi! Este vacío, este horrible vacío que siente mi alma... Muchas veces me digo: "Si pudiera un momento, uno solo estrecharla contra mi corazón, todo ese vacío se llenaría"
Encontrar y perder, tal es el orden de las cosas: ¿quién lo dijo? ¿Aragorn?
Al día siguiente todo fue distinto, pero aunque es notable no tengo ganas de contarlo. Tan sólo no salgo de mi tristeza. Rocio me pidió que le escribiera una carta, y pese a mi desesperación (tal vez por temor a lo que pueda salir de ella) no he empezado. Eso me da pie, idea de continuidad. Se la voy a escribir en tinta y pluma, está decidido. Temo que suene un poco frío. Pero también temo dar explicaciones.
No tengo fuerza, el calor me deja desnudo. Lo que puedo escribir me impulsa un ventilador chiquito y sin potencia, pero al menos bastante silencioso... Quisiera, como hice con el de Mariana, hacer una poesía de esta historia. Por el momento sé que volveré a verla, porque si no viene, yo la iré a buscar. Pero nada me devuelve el tiempo perdido.
Mariano, Renzo y yo fuimos a la Petrobras de ahí a la vuelta. En eso, llama Rocio al celular de Mariano, y pide conmigo ¡oh sorpresa! Esta Rocio sí que es una chica rara. Me dice que quiere venir:por un rato, o pienso. No, quiere pasar Año Nuevo con nosotros.
Luego me hizo recordar Renzo que se había peleado con los padres (lo mismo que él, por otro lado). Pero de todas maneras fue muy extraño, y simpático. Acordamos la hora, y Renzo entró a quejarse. A amenazar con que se iba a ir si ella venía. Porque lo iba a inhibir, porque venía a controlarlo, porque me estaba usando para tener a donde ir y una sarta de estupideces así. Encima pensaba que iban a venir las amigas de Ale y él se iba a sentir inhibido con ellas por culpa de su hermana. La cuestión es que no pudo ganar y Rocio vino. ¡Cuanto lamento no haber podido hablar libremente con ella de entrada! Llegó cuando estaba terminandose el asado. Subimos a la terraza. Libramos la habitual lucha sobre qué música poner hasta que se impuso Rocio con La Vela Puerca. Por supuesto, a las dos canciones Mariano se cansó (yo no tenía derecho a sacarlo) y puso Once. Empezaron a criticar las partes que son pesadas, pero no lograron sacarlo y después puse el otro (es más recibimos el año escuchando eso porque fuimos a la terraza que hay por encima de la terraza y no tenían ganas de bajar a sacarlo, jjejejejejje).
Después del asado, en que discutimos nuestros temas habituales en la mesa (política, religión, filología, física, cosmología) subimos a la dicha terraza. Mi padre subió las copas y la sidra, y brindamos ahí arriba, y pudimos ver un montón de hermosos fuegos artificiales. Seguí charlando con Rocio y me quedé arriba hasta que los tontos bajaron y empezaron a cantar Mi Caramelito (que asco) de Bersuit, y lograron inhibirme y ponerme nervioso. No sé que habrá pescado Rocio, no es boba pero a veces parece en esas cosas. Creo que se hace. Obviamente conmigo callado o diciendo pavadas al final bajamos, a la una y media Rocio se tuvo que ir. Cuando llegué abajo le pregunté si quería que la acompañara, dado que no había colectivos, y estuvo muy contenta. Finalmente en el camino hablamos de cosas interesantes, de sus padres, de mi tristeza, de su ida a Mendoza, de mi ida a Patagones. Pero llegó el temido momento en que llegamos a la casa... No tuve emociones claras, aunque hubiera preferido llorar: nunca había imaginado la pesadumbre de una despedida así, tal vez por siempre, de alguien tan querido y con quien por mi culpa no pude aprovechar los últimos tiempos. La abracé varias veces, incluso se la humedecieron los ojos: yo como siempre seco. Pero se dio cuenta, me dijo "No te pongas mal, nos hablamos por chat" "Magro consuelo"... Volví sin poder casi levantar la cabeza, mirando indiferente la alegría a mi alrededor. Cuando llegué ya estaban las amigas de ale, pero no subí, y por tanto no saludé, sino que me tiré en la cama a llorar tapado detrás del Werther
"¡Ay de mi! Este vacío, este horrible vacío que siente mi alma... Muchas veces me digo: "Si pudiera un momento, uno solo estrecharla contra mi corazón, todo ese vacío se llenaría"
Encontrar y perder, tal es el orden de las cosas: ¿quién lo dijo? ¿Aragorn?
Al día siguiente todo fue distinto, pero aunque es notable no tengo ganas de contarlo. Tan sólo no salgo de mi tristeza. Rocio me pidió que le escribiera una carta, y pese a mi desesperación (tal vez por temor a lo que pueda salir de ella) no he empezado. Eso me da pie, idea de continuidad. Se la voy a escribir en tinta y pluma, está decidido. Temo que suene un poco frío. Pero también temo dar explicaciones.
No tengo fuerza, el calor me deja desnudo. Lo que puedo escribir me impulsa un ventilador chiquito y sin potencia, pero al menos bastante silencioso... Quisiera, como hice con el de Mariana, hacer una poesía de esta historia. Por el momento sé que volveré a verla, porque si no viene, yo la iré a buscar. Pero nada me devuelve el tiempo perdido.
1 comentario:
Exacto, estaba de vacaciones... ahora sigo...
Findo
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