Retorno
Aqui estoy de vuelta, luego de tanto tiempo de vacaciones.
He de contar novedades o estados de ánimo: no tengo por ahora muchas ganas de ninguno, pero ya me va a salir cuando empiece a escribir.
El otro día fui al cumpleaños de una de las amigas de Mariana. Terminé yendo por una de esas casualidades especialmente felices: llamé a July (amiga mía y de Mariana) para charlar, pero estaba comiendo. Quedó en llamarme cuando terminase, pero cuando me llamó mi mamá (que está medio deprimida) se había puesto a llorar, por lo que le pedí tiempo. Cuando ya parecía que íbamos a tener que ir al hospital, la llamé y le aclaré que por ahora no la iba a llamar porque me iba. Sin embargo no fuimos nada al hospital... y me atendió la mamá de July. Me dijo que se había ido a lo de Agustina, que era el cumpleaños, que si quería la llamara allá. Llamé, saludé a Agustina, y me dijo: "¡Venite! Acá recién están llegando mis amigas.".
Estaban July, el novio de Agustina y unas cuantas más... pero no todavía Mariana, que es pancha a más no poder.
Hago un intervalo para contar algo: El martes anterior (todo esto que cuento pasó el viernes) habíamos ido, July, Mariana y yo, a ver "La Ventana de Enfrente". Como es italiana, a July le pareció bueno irla a ver. A mi y a Mariana nos gustó mucho, a July le pareció lenta, jejjejejj todo tal como había supuesto. Si les gustan las europeas, está muy buena. Pero el tema es que ese día me inhibi. Por Mariana, claro. Y me sentí muy mal por eso. Por no haber aprovechado la oportunidad de hablar con ella, y peor aún, por estar como un tarado. Esto cambió mucho el viernes.
Hablamos de todo un poco un rato, y un par de chicas se fueron. Finalmente llegó Mariana. Fue increíble oirla alabar con entusiasmo la película de ESDLA, y otras que me gustaron mucho, cuando recuerdo patente la discusión en que ella la rebajaba. Nos quedamos hasta tarde para ser la casa de Agustina, y para que estuviera toda su familia. Y a las diez menos media (halb zehn Uhr) se fueron todos menos Mariana y yo que me quedé por dos motivos: para hablar con Mariana, y para no irme con todos. Logré hablar con ella, todo bien, y me vine feliz a dormir a mi casa.
He de contar novedades o estados de ánimo: no tengo por ahora muchas ganas de ninguno, pero ya me va a salir cuando empiece a escribir.
El otro día fui al cumpleaños de una de las amigas de Mariana. Terminé yendo por una de esas casualidades especialmente felices: llamé a July (amiga mía y de Mariana) para charlar, pero estaba comiendo. Quedó en llamarme cuando terminase, pero cuando me llamó mi mamá (que está medio deprimida) se había puesto a llorar, por lo que le pedí tiempo. Cuando ya parecía que íbamos a tener que ir al hospital, la llamé y le aclaré que por ahora no la iba a llamar porque me iba. Sin embargo no fuimos nada al hospital... y me atendió la mamá de July. Me dijo que se había ido a lo de Agustina, que era el cumpleaños, que si quería la llamara allá. Llamé, saludé a Agustina, y me dijo: "¡Venite! Acá recién están llegando mis amigas.".
Estaban July, el novio de Agustina y unas cuantas más... pero no todavía Mariana, que es pancha a más no poder.
Hago un intervalo para contar algo: El martes anterior (todo esto que cuento pasó el viernes) habíamos ido, July, Mariana y yo, a ver "La Ventana de Enfrente". Como es italiana, a July le pareció bueno irla a ver. A mi y a Mariana nos gustó mucho, a July le pareció lenta, jejjejejj todo tal como había supuesto. Si les gustan las europeas, está muy buena. Pero el tema es que ese día me inhibi. Por Mariana, claro. Y me sentí muy mal por eso. Por no haber aprovechado la oportunidad de hablar con ella, y peor aún, por estar como un tarado. Esto cambió mucho el viernes.
Hablamos de todo un poco un rato, y un par de chicas se fueron. Finalmente llegó Mariana. Fue increíble oirla alabar con entusiasmo la película de ESDLA, y otras que me gustaron mucho, cuando recuerdo patente la discusión en que ella la rebajaba. Nos quedamos hasta tarde para ser la casa de Agustina, y para que estuviera toda su familia. Y a las diez menos media (halb zehn Uhr) se fueron todos menos Mariana y yo que me quedé por dos motivos: para hablar con Mariana, y para no irme con todos. Logré hablar con ella, todo bien, y me vine feliz a dormir a mi casa.
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