sábado, agosto 12, 2006

Las palabras no pueden contener nada que esté por encima de lo textual. Sin embargo, leer abundantemente es la única manera de verlo. Desde luego que repetirlo en forma de "cita de autoridad" a través de estas palabras es una irónica paradoja.


Las palabras son espíritus y están vivas. De esa misma manera, tienen contexto. El contexto lo dan cosas como el resto del texto, pero también el entorno, el idioma, y mucho, mucho más, a quien están dirigidas. Una persona cambia de la misma manera. Así también un espíritu. Y las palabras lo son. Prueban serlo.


Un ser humano no es el universo. Por lo tanto, su conocimiento no es el conocimiento del universo entero, aunque su completo conocimiento implique el conocimiento del universo entero. Así también sucede con las palabras. Comprender el verdadero espíritu de la palabra "Fé" nos puede llevar a la sabiduría, pero eso también suceda si buscamos el verdadero espíritu que vive en la palabra "pero". Y haré notar que es más complejo, porque todas las palabras "pero" son hermanas de sangre, y sin embargo, cada una es única e irrepetible.


Las palabras están realmente vivas.

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