Qué hacer
Es realmente una buena pregunta...
Noto que ultimamente nadie visita mi blog: es triste. No sé si tal vez lo visitan pero no comentan: supongo que el largo de mis posts desanima.
De todas maneras la idea era un diario: luego, no es necesario que sea leído. Aunque me gustaría, siento el vicio del escritor: lo que quiero hacer es transmitir.
Ayer vino Rocio a casa. Yo, concentrado, como leyeron en el anterior, en Mariana, ni pensaba ya en ella. De cualquier forma, estaba medio dormido, y no tenía espectativas de lograr algo...
Pero cuando volvimos de dar una vuelta(valga la redundancia), la casa estaba sola, e insinué ir a la pieza. Ahí fuimos. Nos sentamos en la cama. Y hablamos pavadas un rato. Yo estaba melancólico, además de mareado, y empecé a querer acercarme a ella: busqué la típica excusa (un enojo en broma) para cambiar mi posición por una más cercana. Y allí me detuvo, según interpreté en ese momento. Me dijo "Yo te tengo que decir algo... Vos, no se a veces que sentís por mi..." Yo pensé en un reproche, y no le respondí inmediatamente. Le dije que la quería mucho; luego, que a veces me confundía. Pero luego seguimos hablando de otras cosas, y juntandonos más. Cuando anunció que se tendría que ir, me puse medio triste, y lo notó: ocasión de acercarme más. La abracé: no me animé a besarla. Pero estreché el abrazo. Le dije cosas tiernas, le dije que me gustaría encerrarla allí y que nunca se fuera. Nuestras bocas terminaron a dedos de distancia. Pero yo seguía pensando que era un reproche: recién cuando anunció que se iba ya apurada, me di cuenta de que ella, no me había rechazado. De que ella no me lo había reprochado. De que quería también los abrazos, y que cuando preguntó por Manuela es porque cree que me gusta.
Abajo, al despedirme, la abracé de vuelta; para saludarnos, el beso fue un poco en los labios.
No los voy a cansar más: todo por mi maldita abulia. Desde esos momentos, estuve ansioso, y dormí para disminuir esa terrible ansiedad. Hoy voy a acompañarla a algún lado: pero tal vez no volvamos a estar solos en mi casa (aunque sin tiempo). Voy a ver que puedo hacer. Dios dame fuerzas.
Una cosa: Gracias, July. Tus palabras en esos momentos de tensión luego de que Rocio se fuera me salvaron del desastre.
Noto que ultimamente nadie visita mi blog: es triste. No sé si tal vez lo visitan pero no comentan: supongo que el largo de mis posts desanima.
De todas maneras la idea era un diario: luego, no es necesario que sea leído. Aunque me gustaría, siento el vicio del escritor: lo que quiero hacer es transmitir.
Ayer vino Rocio a casa. Yo, concentrado, como leyeron en el anterior, en Mariana, ni pensaba ya en ella. De cualquier forma, estaba medio dormido, y no tenía espectativas de lograr algo...
Pero cuando volvimos de dar una vuelta(valga la redundancia), la casa estaba sola, e insinué ir a la pieza. Ahí fuimos. Nos sentamos en la cama. Y hablamos pavadas un rato. Yo estaba melancólico, además de mareado, y empecé a querer acercarme a ella: busqué la típica excusa (un enojo en broma) para cambiar mi posición por una más cercana. Y allí me detuvo, según interpreté en ese momento. Me dijo "Yo te tengo que decir algo... Vos, no se a veces que sentís por mi..." Yo pensé en un reproche, y no le respondí inmediatamente. Le dije que la quería mucho; luego, que a veces me confundía. Pero luego seguimos hablando de otras cosas, y juntandonos más. Cuando anunció que se tendría que ir, me puse medio triste, y lo notó: ocasión de acercarme más. La abracé: no me animé a besarla. Pero estreché el abrazo. Le dije cosas tiernas, le dije que me gustaría encerrarla allí y que nunca se fuera. Nuestras bocas terminaron a dedos de distancia. Pero yo seguía pensando que era un reproche: recién cuando anunció que se iba ya apurada, me di cuenta de que ella, no me había rechazado. De que ella no me lo había reprochado. De que quería también los abrazos, y que cuando preguntó por Manuela es porque cree que me gusta.
Abajo, al despedirme, la abracé de vuelta; para saludarnos, el beso fue un poco en los labios.
No los voy a cansar más: todo por mi maldita abulia. Desde esos momentos, estuve ansioso, y dormí para disminuir esa terrible ansiedad. Hoy voy a acompañarla a algún lado: pero tal vez no volvamos a estar solos en mi casa (aunque sin tiempo). Voy a ver que puedo hacer. Dios dame fuerzas.
Una cosa: Gracias, July. Tus palabras en esos momentos de tensión luego de que Rocio se fuera me salvaron del desastre.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario