jueves, abril 14, 2005

Feliz

Hoy penaba, como ven en mi post anterior. Confieso una cosa: me corté la mano con la cuchilla, grabé una M rúnica en sangre. No es muy pequeña, pero nadie la notó, como tampoco notó la cuchila ensangrentada. Pero ¡Con que gusto recuerdo ese dolor y esa sangre! Me sangraré todos los días si el resultado es el de hoy.

Fui a su casa a las 3:15 de la tarde, esperando ser echado. No, no ¡Me hizo subir! Charlamos largo rato, de muchas cosas, aunque el tema central fue el enamoramiento y la fidelidad. Ya me anunció: no falta mucho para que esto acabe, para que su "chico" deje de ser "su". No sé si desear que acabe en realidad, porque ¡no por eso me va a querer! Pero seguro me voy a sentir aún más libre.
Algunas de sus palabras me resultaban dificiles de asimilar, pero disfrute mirándola y oyéndola toda la felicidad que cabe en mi vida. La acompañé, la abracé. Tiene la saga de los confines ¡Sí, sí! No pude contener la emoción y la abracé. Me la va a prestar, dice que le encantó. Seguro que me va a gustar... si tenemos los mismos gustos.
Le regalé Werther. Se me escapó que quería deshacerme de él, así que no agradeció el regalo: está bien, no es un regalo en realidad. Ya no lo tengo, me lo saqué de encima.
Dice que su abuelo tiene un montón de libros viejos de ese tipo, que nadie usa. Así que se los vo a comprar o cambiar yo, porque seguro alguno me gusta: tengo que armar la lista de autores y títulos que me interesan.

Paseamos por allí, siguiendo con nuestra charla sobre amor. La acompañé a lo de Natalia. Finalmente nos separamos, y subí a mi casa con ganas de volar, y sobre todo, de llorar. Así volví a encontrar el paraíso en un montón de lágrimas de felicidad.

No hay comentarios.: