lunes, abril 18, 2005

Nihil obstat

Me gustaría poder escribir cuando tengo la mente vacía, abulia, y nada para hacer. Pero sucede que precisamente entonces, no tengo nada que escribir. Frecuentemente no me gusta cuando estoy así escribir sobre mi vida o sobre los sucesos de ella: es muy complicado y largo de relatar. Además mi idea es hacer una especie de obra de arte de la literatura bloggera, que asigno a un movimiento de inclinación Romántico-Barroca en los ámbitos realistas. Casi nadie le da a su propia vida el sabor amargo y pútrido de una novela de Isabel Allende, ni adquiere tampoco el color esplendoroso de un cuento de Bécquer: sin embargo hay literatura asimilable, como “El Lobo estepario” o “Sobre Héroes y Tumbas” donde los hechos reales son sacados de la realidad para describir más propiamente los sentimientos. Es, de cualquier forma, literatura individualista, a veces del autor para el autor. En este sentido se le podría hallar un Romanticismo: la prima de los sentimientos y de la subjetividad.

Bueno, pues hoy es lunes por la mañana, y le acabo de dar un trabajo de Juan Pablo I a Laura, con quien felizmente estoy reconciliado. Ayer dormí todo el día, y también hoy a la mañana dormí. Tuve dolores de cabeza y molestias varias: supongo que alguna enfermedad tengo. Tengo algo más feo: un punto negro y que crece cada día sobre las costillas. Tengo miedo de que sea una erupción cancerosa: no porque tenga miedo de morir (pensé tantas veces en el suicidio…) sino porque va a haber sufrimiento, mío y de otros: y voy a hacer sufrir especialmente a Mariana, al confesarle lo que no debo morir sin confesarle, y ella observar como la vida se me va sin que pueda darme la felicidad que le pido sin esperanza. Luego, mi muerte le haría más daño, aunque es lo suficientemente realista para recuperarse.

Esperemos que nada de esto suceda. Al menos, si vivo, les puedo dejar un legado de escritos, tristes o alegres, bellos o espantosos, de filosofía profunda o hueca. Todos necesitamos formar nuestra propia idea de la realidad: los marcos sociales no sirven. Y para eso, nada mejor que leer y hablar mucho con muchas gentes, y que no sea lo general lo que aceptemos siempre, como la palabra de Grondona el domingo o el titular de Clarín como el hecho más importante del día. Tenemos una poderosa herramienta de anarquismo en el conocimiento: Internet. Y espectaculares medios para usarla: blogs, foros, chat, wikis. Me costaría hacer un recuento de cuanto conocimiento y sentimiento les debo: y no digo con esto que mi vida haya transcurrido frente a la pantalla, si bien es verdad que así transcurrió mucho de ella, pero sé que 15 minutos diarios y 2 horas cada tanto bastan para aprender extraordinariamente.

No hay comentarios.: