viernes, abril 29, 2005

Mariana vino a mi horrible casa, y yo con el pelo sucio de tres días. Estaba hermosa otra vez, con un sueter celeste. Me trajo "Los días del Venado".

Me recuerda a Lúthien entrando en el antro de Melkor, y yo soy ese perverso ser oscuro, que sólo sabe reinar sobre profundas tinieblas. Su luz me hiere cada vez que la veo.

Ayer fui a lo de mis abuelos y me reconcilié con ellos. Murió la cotorra blanca †.

Bueno, nada más por el momento. Tal vez haya llegado la hora de abandonar debilidades y volver a la amada filosofía, a la escritura y al orden.

1 comentario:

Julieta Fierro Lanouguère dijo...

Nunca lo olvides...la luz y la oscuridad se necesitan y se alimentan mutuamente...muejej