Wanderlust
Una decisión. Largo día de charla, ansiedad. Amor abandonado, viejas pasiones resurgiendo. Lentamente hubo crisis, hubo una tras otra ciertas señales, ciertos momentos que llamaban al retorno. Voces de pasados que movían mi vida hacia destinos desconocidos, que como Lina, me llevaban a desear poner un pié en el camino antes incluso de saber a donde ir.
La pasión por el viaje, la lujuria del caminar... son indefinibles, y serían vagas y abstractas de no ser tan verdaderas. Salir corriendo es mucha veces la huida, excepto cuando es la búsqueda. Quiero saber que hay ahí adelante, quiero enterarme, conocerlo, saborearlo, vivirlo... dejarlo atrás.
“Es un peligroso asunto, Frodo, salir de tu casa. Pones tus pies en el camino y no tienes idea de hasta donde te pueden llegar a llevar.”
El tiempo pasado en inactividad es un dique a un torrente cada vez más grande: y el menor hueco en el dique comienza a hacerse notar cuando ya está por desbordar. Más aún: tanta agua ampliará los huecos, hasta que el río vuelva a su curso.
Mis caminos son breves como celdas Klein. Salgo de mi casa para dar tres pasos y volver a entrar. A veces me pregunto para que salí, porque esos engaños no son verdaderas concesiones a la wanderlust (o tal vez, wonderlust), y son tan burlescas que me hacen sentir preferible aumentar mi rabia en mi casa.
Súbitamente empiezo a recordar y acariciar como un tesoro cada travesía sincera. Empiezo a reflexionar sobre qué se necesita para ser valiente sin llegar a temerario: sobre cuanto dinero, para cuanta distancia alcanza, sobre donde está el mejor bosque, en que condiciones estoy dispuesto a vivir, qué le voy a decir a mi familia... y la mejor de todas, como mantenerme por mi cuenta lejos de mi hogar, y vagar realmente por tiempo indefinido. Cómo hacer para, sin infraestructura, ganar dinero con trabajos móviles, y llegar hasta ese horizonte, y el siguiente. Siempre habrá Terras Incognitas, esa es precisamente la gracia del mundo: tanto aquí como en la sabiduría. Pero no dar un paso por eso, es perder otra guerra más.
Un pasaje de ida... dinero para sólo 6 días de estadía. Una carpa vieja que tiene lugar para un corazón más. Un bolso donde van mis necesarios cuadernos, que tienen todo lo que soy, mis tintas, mis libros. Alguna ropa.
¿Qué más? Yo mismo. O mejor dicho, la mitad de mi: no recuerdo donde leí, que todo viajero es la mitad de si mismo. La otra mitad son personas, cosas, lugares, puestas de sol. Pero al menos mi organismo está, mi cuerpo, ese que tiene en sí toda la potencia de lo que soy, y que quiere ser tanto como pueda ser.
Dinero. Sí, dinero. Puedo vender artesanías por la calle. Es sólo cuestión de fabricarlas. Es una magnífica idea, entre las que puedo tener. 4 días trabajo, 1 día paseo, y así. Y así puedo llegar a China.
Pero aún tengo miedo, o prudencia: no veo del todo la imagen de lo que quiero. Si yo estuviera seguro de mi, entonces me lanzaría a hacer el embrujo sin entender que puede resultar de él.
Un pasaje de ida... hasta que sea también de ida el pasaje de vuelta.
La canción mucho no me gusta... pero la letra, como de costumbre, es espectacular
La pasión por el viaje, la lujuria del caminar... son indefinibles, y serían vagas y abstractas de no ser tan verdaderas. Salir corriendo es mucha veces la huida, excepto cuando es la búsqueda. Quiero saber que hay ahí adelante, quiero enterarme, conocerlo, saborearlo, vivirlo... dejarlo atrás.
“Es un peligroso asunto, Frodo, salir de tu casa. Pones tus pies en el camino y no tienes idea de hasta donde te pueden llegar a llevar.”
El tiempo pasado en inactividad es un dique a un torrente cada vez más grande: y el menor hueco en el dique comienza a hacerse notar cuando ya está por desbordar. Más aún: tanta agua ampliará los huecos, hasta que el río vuelva a su curso.
Mis caminos son breves como celdas Klein. Salgo de mi casa para dar tres pasos y volver a entrar. A veces me pregunto para que salí, porque esos engaños no son verdaderas concesiones a la wanderlust (o tal vez, wonderlust), y son tan burlescas que me hacen sentir preferible aumentar mi rabia en mi casa.
Súbitamente empiezo a recordar y acariciar como un tesoro cada travesía sincera. Empiezo a reflexionar sobre qué se necesita para ser valiente sin llegar a temerario: sobre cuanto dinero, para cuanta distancia alcanza, sobre donde está el mejor bosque, en que condiciones estoy dispuesto a vivir, qué le voy a decir a mi familia... y la mejor de todas, como mantenerme por mi cuenta lejos de mi hogar, y vagar realmente por tiempo indefinido. Cómo hacer para, sin infraestructura, ganar dinero con trabajos móviles, y llegar hasta ese horizonte, y el siguiente. Siempre habrá Terras Incognitas, esa es precisamente la gracia del mundo: tanto aquí como en la sabiduría. Pero no dar un paso por eso, es perder otra guerra más.
Un pasaje de ida... dinero para sólo 6 días de estadía. Una carpa vieja que tiene lugar para un corazón más. Un bolso donde van mis necesarios cuadernos, que tienen todo lo que soy, mis tintas, mis libros. Alguna ropa.
¿Qué más? Yo mismo. O mejor dicho, la mitad de mi: no recuerdo donde leí, que todo viajero es la mitad de si mismo. La otra mitad son personas, cosas, lugares, puestas de sol. Pero al menos mi organismo está, mi cuerpo, ese que tiene en sí toda la potencia de lo que soy, y que quiere ser tanto como pueda ser.
Dinero. Sí, dinero. Puedo vender artesanías por la calle. Es sólo cuestión de fabricarlas. Es una magnífica idea, entre las que puedo tener. 4 días trabajo, 1 día paseo, y así. Y así puedo llegar a China.
Pero aún tengo miedo, o prudencia: no veo del todo la imagen de lo que quiero. Si yo estuviera seguro de mi, entonces me lanzaría a hacer el embrujo sin entender que puede resultar de él.
Un pasaje de ida... hasta que sea también de ida el pasaje de vuelta.
La canción mucho no me gusta... pero la letra, como de costumbre, es espectacular
Wanderlust - Nightwish Quiero ver donde las sirenas cantan Oír cómo los lobos aúllan Navegar las tranquilas aguas del Pacífico Bailar en los campos de coral Ser deslumbrado por el blanco Descubrir la selva más profunda Yo quiero encontrar El Camino Secreto Un pájaro liberado en mi corazón, así No es el fin Ni el reino venidero Es el viaje lo que importa, el vagabundo distante, El llamado de lo salvaje En mí por siempre y siempre y siempre por siempre Pasión por viajar Quiero amar junto a la Laguna Azul Besar bajo la luna menguante Vagando, exigiendo mi lugar en este espiral mortal Cabalgando sobre delfines Preguntando a las montañas Soñando Alaska La Tierra puede tener sólo Tierra Quiero encontrar... No es el fin... Ahógate en mis ojos y ve al vagabundo Mira las imágenes de un lobo contemplar al explorador |