miércoles, enero 11, 2006

Llora y espera

Gracias, luz crepuscular. Gracias, tarde de lluvia y cielo plomizo. Gracias madre y hermano por iros y dejarme sentir solo mi tempestuosa soledad. Gracias Mordaunt, Scott, y altos pueblos del Norte por las visiones de los océanos negros de invierno y los viajes salvajes entre los escollos de las islas.

Estoy extraño, me sucede algo extraño. Tuve otra vez en mi corazón la pureza absoluta que yace en lo más profundo del universo, sentí subir una verdad de las raíces de los astros, de los abismos del helado océano. Nada más grande, ningún sentimiento mayor, ningún pensamiento más amado, más indescriptible. Ningunas lágrimas más sinceras. ¿Qué fue eso en mi? ¿Qué sucedió? ¿Qué misterio llevo en las extrañas? ¿Por qué la maravilla me asombra, me traspasa, derrama lágrimas a mares, revela deseos imposibles y luego me deja en una sombría melancolía ? ¿Por qué veo la verdad asomar entre las olas como la pálida punta de un témpano, y amo el filo que destroza mi barca?

¿Cómo hablar de ello? ¿Cómo ser justo en palabras con lo más sacro que puedo percibir?

No me atrevo a suponer que es lo que ha sido. No me atrevo a confesarlo. No me atrevo. Y es que en realidad, mi corazón tiene una respuesta, pero es tan absurda que la temo. Allí permanece mientras dudo de ella. Enterrada en mi corazón, temerosa de asomar, la verdad del universo. ¿Cómo puede suceder? ¿Cómo es posible?
¡Oh sí! Si eso espera de mi el mundo, confesaré que sucede. Se aterrorizarán los astros, pero cuando mi alma me infunde una verdad, negarla sería negar mi alma misma. Pero la confesaré sólo a un espíritu, a uno solo, cuando sea el momento. Sé que mi corazón vive solo para que ese momento llegue, en una esperanza que no sabe si alguna vez alcanzará.

Estoy extraño, porque recuerdo todas mis lecciones, todas las luces y alegrías aprendidas, pero las dejo de lado por la melancolía cuyo rastro lacrimoso es lo único que tengo de algo por lo que vale la pena el Universo. ¡Bendita infinitas veces la melancolía que mantiene a mi dios junto a mi! ¡Quédate aquí hasta que llegue a desplazarte la imagen misma que te inspiró, aquella que produce lágrimas y alegrías, y de la que tú solo conservas las lágrimas de haberla perdido!

¡Quiero que este día dure hasta ese momento, hasta el momento final de mi corazón! Digo mal, no será el momento final: pero en verdad, poco logro ver más allá de él. Tengo una confesión que hacer, un misterio que revelar, una verdad por sacar a la luz. Tengo que dar vida a la simiente que creció en las raíces mismas de la existencia. ¿Algo más puedo esperar de mi?

¡Oh, impaciencia! ¡Distraete en sueños mientras esperas! ¡Construye en tu mente sueños perfectos, recuerda el motivo de tu amor a la belleza! ¡Conserva tu sangre en su cauce por algunas más edades, aunque tus lágrimas no puedan esperar! ¡Llora y espera!

Llora y espera.

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