Profunditas
Dulce sueño, casi impalpable, casi inasible, como todos los sueños.
Cada vez que me sumerjo en un mar de felicidad, es como si soñara. ¿Por qué? Porque en los sueños estamos libres de mediocridad. Nos es permitido amar y dolernos sin restricciones, y sin esas largas horas de languidez vana que caracterizan la vigilia.
En sueños sería posible escribir los poemas más hermosos, capaces quizás por su sola fuerza de subyugar la voluntad, espíritus poderosos, y seguir escribiendo poemas así eternamente.
Por fortuna, Dios permite a los mortales rayos de luz onírica, felicidad que trasciende la marcha gris de la vida de vigilia, y nos envuelve en blanco solar. Es sólo así que hago nacer las cosas que considero bellas, sumido en ensueños de felicidad (u oscuridad, pero esos son otros sueños, y otros poemas).
Y ahora nado en ese mar donde no hay riesgo de que me ahogue. Acechan los pescadores por todos lados, acechan con sus redes, pero por ahora sigo en el agua, y buceo hacia las profundidades.
¿Debo entristecerme porque sé que seré atrapado y mi corazón se secará largos días al implacable sol? No, porque aún nado, y aún hay a mi alrededor océano, silencios azules, y en las profundidades, fría Oscuridad.
Quiero alcanzar el fondo rápido, aunque sé que no es posible. Quiero volar alto hasta el infinito sabiendo que el infinito es "eso que no se alcanza nunca". Lo estoy haciendo, mientras un rayo se prepara para mí, mientras Apolo enciende más fuertes los rayos del sol para derretir mis alas, mientras una red cae por el peso de las plomadas a mi alrededor. No dejaré que se sequen mis palabras mientras tenga sangre para ellas.
Cada vez que me sumerjo en un mar de felicidad, es como si soñara. ¿Por qué? Porque en los sueños estamos libres de mediocridad. Nos es permitido amar y dolernos sin restricciones, y sin esas largas horas de languidez vana que caracterizan la vigilia.
En sueños sería posible escribir los poemas más hermosos, capaces quizás por su sola fuerza de subyugar la voluntad, espíritus poderosos, y seguir escribiendo poemas así eternamente.
Por fortuna, Dios permite a los mortales rayos de luz onírica, felicidad que trasciende la marcha gris de la vida de vigilia, y nos envuelve en blanco solar. Es sólo así que hago nacer las cosas que considero bellas, sumido en ensueños de felicidad (u oscuridad, pero esos son otros sueños, y otros poemas).
Y ahora nado en ese mar donde no hay riesgo de que me ahogue. Acechan los pescadores por todos lados, acechan con sus redes, pero por ahora sigo en el agua, y buceo hacia las profundidades.
¿Debo entristecerme porque sé que seré atrapado y mi corazón se secará largos días al implacable sol? No, porque aún nado, y aún hay a mi alrededor océano, silencios azules, y en las profundidades, fría Oscuridad.
Quiero alcanzar el fondo rápido, aunque sé que no es posible. Quiero volar alto hasta el infinito sabiendo que el infinito es "eso que no se alcanza nunca". Lo estoy haciendo, mientras un rayo se prepara para mí, mientras Apolo enciende más fuertes los rayos del sol para derretir mis alas, mientras una red cae por el peso de las plomadas a mi alrededor. No dejaré que se sequen mis palabras mientras tenga sangre para ellas.
1 comentario:
me encantó .
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