No, volví a fallar
Fui a la cocina, completamente entusiasmado después de rever por enésima vez Progeniens of the Great Apocalypse de Dimmu Borgir, y armé un pentagrama de sal sobre la mesa. Ya por entonces había intentado aumentar la llama del magiclick con la mano e invocándola para que crezca, sin lograrlo. Después sin hacer lo mismo no salía llama, pero no sé si es porque mi invocación había tenido antes resultado o simplemente le agoté el gas...
Cosa es que se me ocurrió que dentro del pentagrama sería más fácil. Una vez trazado empecé a hacer mis típicos gestos de "prendete maldita" imaginando que lo que aparecería sería una llama fuerte y fugaz, como gas butano súbitamente en combustión, elevándose o bien de todo o del centro del pentagrama. No pasó nada.
Pensé, "quizás le tengo que dar algo de fuego para iniciar, y algo de combustible" así que busqué fósforos pero no había. Mi intención era hacer una minúscula pira dentro del pentagrama y fomentar la llama a crecer mágicamente. Entonces pensé en una vela: busqué y prendí una vela mal sostenida dentro de una cestita de mimbre para escarbadientes, y la puse en el centro del pentagrama. Cayeron un par de gotas de cera por ahí, pero nada grave.
Empecé con mis intentos... nada. Entonces me di cuenta - repentinamente - que el círculo de sal es magia blanca, no me va a servir jamás para hacer llama sin motivo, así que decidí transformarlo en rojo. Podría haber usado vino pero me había olvidado, así que tomé la cuchilla. Lamentablemente estaba desafilada y tuve que hacer varios intentos hasta que un corte logró sacar una gota de sangre. Puse esa sangre en la sal y entendí porque en los libros cuentan como cubrían de sal las heridas de la gente para torturarlos...
Entonces todo se empezó a precipitar: casi se me cae la vela y empecé a tirar cera para todos lados, al mismo tiempo que intentaba quemar la herida y poner la sangre en la parafina. Finalmente me lavé la mano, apague la vela, corté el círculo por tres partes - hasta donde sé la única forma debida de romper un círculo mágico - y luego soplé la sal en todas direcciones.
Y me fui a atender el timbre que sonaba insistentemente.
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