lunes, julio 18, 2005

Alea putrefacta est! - César después de empaparse

Bueno, aquí estoy, mojado.

Tengo que agradecer que el río estaba cálido, pero nada me salvó de la brisa helada una vez que lo crucé.
Parece ser que tropiezo no es caída, y todavía tengo el ejército par conquistar Roma: nada más debo reconocer que se me fueron un poco las ganas.

Por otro lado, me pregunto si se puede adquirir el poder de reformar el mundo. Empiezo a envidiar a Anakin Skywalker, a Saruman, a Dumbledore, a Merlín. Todo sea para detener el sufrimiento ¡Qué frágil soy! Evidentemente por algo los budistas pensaron en que lo mejor era anularlos, pero evidentemente por algo también los occidentales, soñadores eminentes, quisieron canalizarlo para poner el mundo a sus pies. Ya su primera guía, la Biblia, los define como "Señores de la Creación". Me encantaría poder servirme de ella para llevar adelante mis sueños.

Tengo un Edipo más grande que una casa, y me duele muchísimo que mi madre esté tan distante. No, ya saben que sigue acá, pero en mente no está. Ya no es la misma. Necesito vivir sin ella, y no buscarle reemplazo con amigas (cofcofMarianaMiAmigaMadrecofcof).
Supongo que el enamoramiento es Edipo, y que siguiendo a Freud, todos los sentimientos son una farsa. Pero eso no los anula tan sencillamente.

Tuve una fuerte tentación de hacer un suicidio social: publicar este blog en mi nick de MSN, y obligar a todos a entrar.
Por el momento, voy a incurrir en un suicidio (no se asusten, esto hablando en lenguaje figurado. Sino saben lo que es un suicidio metafórico, preguntenle a Laikasule) muy efectivo: me voy a ir un tiempo a Patagones. Decidí marcharme: todo va a estar mucho mejor a la vuelta.
Por estos días, no me queda acá demasiado. Voy a terminar el programa, rendir las materias e irme. Cuando vuelva estaré despejado, y con el ansia del reencuentro.

Eso es todo por ahora.

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