Sueño
Soñé y lo recuerdo: merece que lo escriba.
Yo estaba en una especie de misa: era un salón grande y amplio, y la gente estaba mayormente parada. Oficiaba un grupo de gente vestido de extraña manera, pero la persona principal, que decía lo homilía terriblemente dura y que me hacía sentir expulsado era ¡una vieja!
Veía su boca diciendo que solo ex ecclesiam se podía salvarse, y luego con cierto gesto de gracia e ironía decir que sólo los que no se alejaran ni leyeran cosas no ortodoxas se iban a salvar (recordé claramente que estoy leyendo sobre la Kabalah y ahora Dogma y Ritual de la alta Magia, con la sincera intención de practicarla si existe). Así pues, yo y un montón estabamos eminentemente condenados sólo por atrevernos a desear otra cosa. ¡Y para colmo, la que nos acusaba de herejes desde el altar era una mujer!
Furioso fui hasta el altar acabada la celebración y ella que me había mirado burlonamente me estaba esperando para ver como la desafiría y haría el ridículo. Fuera de mi le grité, y la amenacé con desesperación, como si fuera usar algún hechizo poderoso para abrir el suelo bajo sus pies y hacer volar todo. Ella me repitió lo de la homilía y yo intenté asesinarla, pero ningún hechizo funcionó, y no pude tirar mi argumento contra que fuera mujer y oficiara misa. En cambio, salí corriendo hacia la noche negra y lluviosa, lamentando que Fiona (no sé como estaba enamorado de una chica llamada así, y como apareció en ese momento en escena) había quedado dentro de la iglesia. Corrí sabiendo que no había escape y que no podía llegar a ningún lado. Decidí volver matarlos de una manera más natural, con algún arma: creo que lo hice, sólo porque recuerdo que miraba con atención que no estuviera Fiona entre las victimas. Finalmente me desperté, con odio y desazón, pero con un profundo dolor.
Yo estaba en una especie de misa: era un salón grande y amplio, y la gente estaba mayormente parada. Oficiaba un grupo de gente vestido de extraña manera, pero la persona principal, que decía lo homilía terriblemente dura y que me hacía sentir expulsado era ¡una vieja!
Veía su boca diciendo que solo ex ecclesiam se podía salvarse, y luego con cierto gesto de gracia e ironía decir que sólo los que no se alejaran ni leyeran cosas no ortodoxas se iban a salvar (recordé claramente que estoy leyendo sobre la Kabalah y ahora Dogma y Ritual de la alta Magia, con la sincera intención de practicarla si existe). Así pues, yo y un montón estabamos eminentemente condenados sólo por atrevernos a desear otra cosa. ¡Y para colmo, la que nos acusaba de herejes desde el altar era una mujer!
Furioso fui hasta el altar acabada la celebración y ella que me había mirado burlonamente me estaba esperando para ver como la desafiría y haría el ridículo. Fuera de mi le grité, y la amenacé con desesperación, como si fuera usar algún hechizo poderoso para abrir el suelo bajo sus pies y hacer volar todo. Ella me repitió lo de la homilía y yo intenté asesinarla, pero ningún hechizo funcionó, y no pude tirar mi argumento contra que fuera mujer y oficiara misa. En cambio, salí corriendo hacia la noche negra y lluviosa, lamentando que Fiona (no sé como estaba enamorado de una chica llamada así, y como apareció en ese momento en escena) había quedado dentro de la iglesia. Corrí sabiendo que no había escape y que no podía llegar a ningún lado. Decidí volver matarlos de una manera más natural, con algún arma: creo que lo hice, sólo porque recuerdo que miraba con atención que no estuviera Fiona entre las victimas. Finalmente me desperté, con odio y desazón, pero con un profundo dolor.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario