miércoles, julio 27, 2005

Reflexión sobre el Ideal

Es de hacer notar una dimensión espectacularmente egoísta en mi ideal: pero no es tan así. Ella me importa muchísimo, aunque no logro darle el lugar adecuado en mi mente. Ese es otro desorden a arreglar.

El problema es que es un producto inicial de mi imaginación, y la imaginación sólo hace una extensión de nosotros. Por eso se ve como algo egoísta que mezcla bajo mi voluntad a otros.

Por otro lado, me bambolea para un lado y para otro: por momentos, sólo me mueve la sensualidad del asunto; en otros momentos (la mayoría por mi formación, y esto me manda como una flecha a la introversión), la pureza espiritual de comunión perfecta. Todos los matices que mi imaginación reunió allí forman el conjunto que, por partes, se va manifestando en mis artes y emociones. Y todos esos matices juntos forman también mi idea de la perfección y de la divinidad.

La vida se me antoja un camino de perfeccionamiento hacia ese ideal de vida: el ideal de acto que manifesté en el post anterior es el reflejo más perfecto que se puede dar en la limitada existencia terrestre, y por eso saber posible algo tan bueno me llena de ansiedad. Para mi, el paraíso es una versión aún más perfecta de eso, donde la comunión es más plena y las emociones sin mezcla.

No creo "fracasar". Pero si lo hago, me voy a enterar cuando tenga 60 años, y ya voy a haber vivido bastante. Es un ideal bastante real. Mis ideales personales se refieren a estar a la altura de las circunstancias. Al parecer, estoy bastante a la altura, el problema se da en torno a mi convencimiento acerca de eso.

¿Sueno soberbio y creido? Si. No crean que me creo lo que escribo sobre mi, es un juego de palabras para darme un poco de animo.

No hay comentarios.: