martes, noviembre 29, 2005

¡Duerme!

(esto primero lo escribí el domingo a la mañana. Leer lento o no leer. No hay discusión al respecto)

He concebido un amor más puro que la pasión vulgar. Sencillamente, un amor trascendental. Una iluminación, simple percepción. Lágrimas de paz.

Y vi la dificultad de vivir en sus brazos. Tesoro frágil e inocente, necesita para vivir infinitos cuidados. Atenciones amorosas, sufrimientos desgastantes. Quienes lo sienten son consumidos por ese amor, hasta quizás no vivirlo nunca. Hasta acabar solos, llorando de soledad en los ratos de conciencia, y soñando con esperanzas hace rato muertas, derramando lágrimas ácidas en flores marchitas.

Y quise huir de él, pero antes de haber salido, me arrepentí. Cuando estaba a punto de cruzar la frontera a otro mundo más sencillo, decidí tomar el camino más difícil de todos: el que corre entre la resignación vulgar y la resignación trascendental. Nada voy a resignar. Mi amor es demasiado hermoso para ser abandonado, y no puedo dejarlo sin dejarme a mi mismo; y es, más aún, por sobre todo, demasiado hermoso como para no vivirlo.

Nunca perderé, ni quiero perder, el sentimiento noble y sencillo... el amor de lágrimas que no piden nada. Pero voy a seguir esa senda hasta que esas lágrimas de felicidad las derrame ante los ojos que las aman, y mueran en los labios que endulcen su sal. Y cuando llore de amor, lo voy a hacer al amanecer, en triunfo: nunca más voy a llorar a la puesta del sol.

Las estrellas se volvieron claras desde que son preludio del aurora final.




(insisto de nuevo: leer muy lento)

¡Lo que daría por verte hoy por tu voluntad! Lo que daría por mirarte en silencio. Por dejar que me mires, o sencillamente mires el infinito. O duermas sabiendo que nada malo puede pasar.

Hoy solamente quiero mirar tu misterio. Darte la belleza de una mirada sincera. Mirarte y saber que es verdad, que estás ahí. Lo más importante: que es verdad, que estás ahí...

Si nada me interrumpiera... son tan solo algunas cuadras y un ascensor. Toda la tarde. No hay nada más que hacer en este día en que el sol agobia las voluntades. Mirar tus labios, tus ojos... tus cabellos.
Nada más. Alcanza y sobra. Digo tonterías ya, cosas vanas y repetidas, porque quiero seguir hablando de ellos. Pero no tengo nada nuevo para decir. Sólo que tal vez nunca los hayas mirado como los vi yo.

Sencillamente, dejame mostrártelo en mi mirada. Si vieras mis ojos mientras escribo esto. Imaginátelos. No es muy difícil, porque alguna vez los tuviste enrojecidos y profundos; aunque no por mi, nunca aún por mi. Alguna vez me vas a dejar... alguna vez, quizás quieras sostener esa mirada, tener mis manos entre las tuyas, mi cabeza reclinada en tu seno. Estoy esperando ese día, y mientras espero, peleo, y sueño.
Hoy es un día para soñar. Prestame tus sueños, o más bien, aceptá el mío. Soñá de mi sueño, ya que no podemos compartir el alma.

Perdón, estoy llorando.

(...necesitaba decirlo...)
Te amo.




Acá la pongo entera... al Nimeovük sólo la parte final, que es la buena. Cualquier comentario exotérico haganlo allí.
La inspiración es una charla con Mariana. Después de todo lo que dije antes sobre ella, el motivo de la relación entre esta poesía y ella es bastante obvio: tanto que es sorprendente que no se vaya a dar cuenta. Bueno, es que está tan negada que, efectivamente, no se va a dar cuenta :P .


¡Duerme!
Escucha la voz vibrante en tu espiritu.
Sólo en sueños la escuchas.
Y con Magia la representas.

Duerme a mi arrullo soñador.
Se los sueños de mi alma
Dejame fortalecer los tuyos.
sumir en mi vino de ensueños tus venas
llenarlo del fruto de mi dulce vid.
Exprimí mis visiones inflamadas
fermentalas en tus llamas.

Hierven en el jugo de las rosas
rojo, sangre, vino, flor
sus volutas son tu espiritu desvanecido

¡Duerme!

Mi arrullo es profano,
¡soñar es lo más vedado!
¿poesía de tus lágrimas?
¿Quién te acusaría de ello?
En vigilia sé que te niegas

¡Duerme!

¿Dónde están tus sueños?
En ese mundo vedado,
al que te llevo cuando te hablo
allí, que sólo yo conozco
donde sólo has estado conmigo
que temes pisar si no te llamo
que le has al mundo escondido.

Hazme caso, y cierra los párpados
Toma mi mano, aunque no quieras.
No tienes elección, ni ves siquiera
te llevo a los sueños más dulces
pastor de tu mente, a prados de fantasía
sigue mis lágrimas y mis cantos.
Ya conociste esta dicha divina,
de primavera de rosas
ya conociste mis campos
secretos de tinieblas y barros
donde la sombra nos oculta
y borra nuestra culpa...

Ciérralos y mírame.
Deja libres tus pupilas,
sueña en paz, llora en paz
deshoja tus sueños
deja este destierro
sal de este valle
corta tus ligas
y sube a los cielos.