sábado, noviembre 26, 2005

Tonterías

Pasé cinco horas sentado al lado de Mariana, en una reunión de ex-compañeros (aunque siendo todas mujeres menos yo... el masculino suena extraño). La pasé muy bien. Si bien no fui el centro de la reunión (más bien: hablé poquito y nada) al menos estuve muy distendido, y las veces que la charla merecía mi intervención, la hacía.

Aclaración: Voy a decir algo que probablemente sea muy patético, idiota o Wertheriano. Alejandro, cuando comento estas cosas, me dice "pajero" y yo me quedo asombrado, porque las pienso de absurdamente romántico, que es lo contrario de pajero, claro está:

Yo no toco a nadie. Sólo abrazo a algunas personas muuuy cercanas, es decir, familiares, y por medianamente buenos motivos. No porque no me guste: al contrario. Me siento mal abrazando o tocando porque sí, me parece una "malversación", una alteración del sentido. Para tener un ámbito de comunión íntima (ya que lo sentimental, intelectual, y la diversión es algo que comparto fácil) mantengo la distancia corporal como símbolo. La cercanía implica mucha confianza.

Y resulta que, "sentado al lado de Mariana" puede ser muchas situaciones: pero no necesariamente, como fue, pegado a ella. Creo que todo empezó porque en uno de los movimientos que uno naturalmente hace, rocé su brazo, y ella no lo quitó ni amenazó quitarlo, sino que se mantenía a poca distancia de mi. Cuando noté que no era rechazado (aunque yo tampoco buscaba, sino que "me dejaba acercarme") fui poniendo más mi brazo contra el suyo, mis piernas contra las suyas... y confieso (a esta altura mis pecados no son cosas que hice yo, sino cosas que pensé que hicieron los demás: el verdadero pecado es pensar de los demás lo que buscamos pensar) que sentí que ella apoyaba voluntariamente su espalda contra mi, que dejaba que "la abrazara".

En posts pasados comenté esa inclinación suya. No deben recordar la escena del brazalete, que sirvió de excusa para que me acercara y la tocara, pero por lo demás la aparición de ese brazalete fue ociosa.
Yo lo "disfruté" (esa palabra suena muy "carnal". Sería más bien, me alegró, me hizo feliz poder sentirla cercana, ver que se apoyaba contra mi, ver que si miraban, veían que estábamos cerca, bastante juntos) y en nombre de eso no hago análisis. Además, porque sé que no es señal de nada: es eso, nada más, eso que sé que me quiere. Punto. Si alguna vez mandó mensajes ambiguos, fue en cosas muy distintas.

Otra anotación tonta: estaba charlando con el de seguridad cuando pasó una chica preciosa. No me refiero a físicamente linda, sino a violenta empatía visual. Muy violenta. Nunca antes la había visto, así que supongo que no vive en este mismo edificio. Pero será cuestión de prestar atención.
Hay una chica muy linda en el piso de arriba, pero es tan asquerosa que una vez le abrí la puerta (ella no tenía llave) y pasó con aire de "no me mires", sin ni siquiera mirarme - ni hablar de agradecer ni saludar.

Tengo que preparar el desayuno, ordenar la pieza, hacer mate, limpiar la cocina, descargar el Eclipse, leer el manual de Mago, pensar la historia con la que voy a dirigir a los amigos de mi hermano, responderle el mail a Natasha (que me está empezando a escribir casi diariamente cosas del largo de mis post o más), reflexionar sobre si tomé la decisión correcta (en un momento se me planteó decirle a Mariana "Petuk me dijo que estaba precioso", pero me detuvieron los remordimientos de estar manipulándola; el dilema es que no estoy seguro, porque no lo iba a decir por eso, simplemente lo iba a decir porque estaba contento) y muchas cosas más, así que este - tienen suerte - post - me tengo que ir - termina - por eso no sigo escribiendo - acá