Terremoto
Argüe se fue a escalar el Lanin. Por unos días no vuelven él, ni el Conde, ni Lomalaris, ni la amazona tuerta.
Me puse a escribir pero no tengo ganas de describir porqué. Dígamos más bien que mi poesía se fue alterando, primero de ser poesía formal, luego a tomar fuerza con mis sueños, mientras evocaba más claramente los ojos de Mariana, y escribía sin mirar que, con impulso nada más, sin poder atarlo a métrica, a rima... a duras penas a palabras. Y la fiebre de expresión y de deseo se fue acentuando, hasta que no podía escribir más, ninguna imagen me servía. Me cansé de las palabras, de los dibujos, incluso de la música y de la animación, y quiero hacer poesía con las manos.
Quiero representar mis sueños en volutas de humo cambiantes como ellos, y mostrarlos así. Estoy harto de la poesía que responde a canones de los que no se puede escapar. Las palabras reducen por la fuerza las ideas. Es como anclarlas todo el tiempo. Quiero expresar puro impulso, puro movimiento, calor, felicidad. La imagen combinada de sol, lágrimas, iris dorados y cabello en cascadas que traigo cuando la recuerdo; eso quiero representar. El deseo que siento ante ella, convertido en belleza, para que pueda sentirlo y conservar su pureza. Soñar yo con mis palabras, y que sueñe con ellas todo el que vive lo mismo; y para lo que escribo, para que sueñe ella.
Poesía de Impulso:
Quiero que sientas el sueño
que concebí para vos
donde corremos los dos
por nuestras tierras oscuras
en tormentas y lujurias
hasta desangrar tu flor.
Y no es suficiente, se queda corta. Poco impulso. Las palabras me robaron ahí la mitad de lo que soñé cuando la escribí.
Sé el sol en la sal
evaporá en este instante todo el mar
quebrá las olas que ruedan vanas
dejá que el océano sean nubes
¡Y nademos con las alas!
Es inevitable asociarla con las nubes; "las nubes flotan" es la inspiración de esa poesía. Rompí el trato del tú, de Vos. La armé ecléctica, ¡es que no me sirven más esas cosas!
Eso no es poesía, no es arte, no es vida. Hay que expresarse como se puede.
Mi cabeza... me estoy matando yo solo.
Ayer la poesía me desilusionó para siempre. No se puede hacer nada más grande con ella. La voy a seguir usando, como instrumento inferior. Seguramente me saldrán cosas mediocres mientras no estoy de acuerdo con lo que hago, mientras busco medios nuevos para sentimientos nuevos.
Y voy a intentar seguir escribiendo mi poesía del impulso. Tal vez le guste, después de todo. No sé con que mentira se la voy a mostrar, si diciendole que la escribí en tercero, o para Milay... o a lo mejor me animo a decirle que es para ella. El otro día salió con una pollera transparente, y está obsesiva con hablar de sueños eróticos. Creo que tengo derecho a mostrar un poco de deseo.
En realidad si, es hora de demostrarnos mutuamente muchas cosas. Cuando caiga la máscara de pureza, y cambie el juego - que ya se acabó - y se impongan nuevos términos.
Me puse a escribir pero no tengo ganas de describir porqué. Dígamos más bien que mi poesía se fue alterando, primero de ser poesía formal, luego a tomar fuerza con mis sueños, mientras evocaba más claramente los ojos de Mariana, y escribía sin mirar que, con impulso nada más, sin poder atarlo a métrica, a rima... a duras penas a palabras. Y la fiebre de expresión y de deseo se fue acentuando, hasta que no podía escribir más, ninguna imagen me servía. Me cansé de las palabras, de los dibujos, incluso de la música y de la animación, y quiero hacer poesía con las manos.
Quiero representar mis sueños en volutas de humo cambiantes como ellos, y mostrarlos así. Estoy harto de la poesía que responde a canones de los que no se puede escapar. Las palabras reducen por la fuerza las ideas. Es como anclarlas todo el tiempo. Quiero expresar puro impulso, puro movimiento, calor, felicidad. La imagen combinada de sol, lágrimas, iris dorados y cabello en cascadas que traigo cuando la recuerdo; eso quiero representar. El deseo que siento ante ella, convertido en belleza, para que pueda sentirlo y conservar su pureza. Soñar yo con mis palabras, y que sueñe con ellas todo el que vive lo mismo; y para lo que escribo, para que sueñe ella.
Poesía de Impulso:
Quiero que sientas el sueño
que concebí para vos
donde corremos los dos
por nuestras tierras oscuras
en tormentas y lujurias
hasta desangrar tu flor.
Y no es suficiente, se queda corta. Poco impulso. Las palabras me robaron ahí la mitad de lo que soñé cuando la escribí.
Sé el sol en la sal
evaporá en este instante todo el mar
quebrá las olas que ruedan vanas
dejá que el océano sean nubes
¡Y nademos con las alas!
Es inevitable asociarla con las nubes; "las nubes flotan" es la inspiración de esa poesía. Rompí el trato del tú, de Vos. La armé ecléctica, ¡es que no me sirven más esas cosas!
Eso no es poesía, no es arte, no es vida. Hay que expresarse como se puede.
Mi cabeza... me estoy matando yo solo.
Ayer la poesía me desilusionó para siempre. No se puede hacer nada más grande con ella. La voy a seguir usando, como instrumento inferior. Seguramente me saldrán cosas mediocres mientras no estoy de acuerdo con lo que hago, mientras busco medios nuevos para sentimientos nuevos.
Y voy a intentar seguir escribiendo mi poesía del impulso. Tal vez le guste, después de todo. No sé con que mentira se la voy a mostrar, si diciendole que la escribí en tercero, o para Milay... o a lo mejor me animo a decirle que es para ella. El otro día salió con una pollera transparente, y está obsesiva con hablar de sueños eróticos. Creo que tengo derecho a mostrar un poco de deseo.
En realidad si, es hora de demostrarnos mutuamente muchas cosas. Cuando caiga la máscara de pureza, y cambie el juego - que ya se acabó - y se impongan nuevos términos.