Inmerso en un drama digno de Shakespeare, lleno de peligros, obstáculos y desencuentros, cada momento que paso a su lado es un momento que no olvido y repercute en las fibras que vibran en lo más íntimo, produciendo todo mi ser como una melodía de sus armónicas. Y cada momento que paso lejos de ella, con atroces dudas sobre cuando voy a volver a verla, y a sabiendas del escaso tiempo que en verdad tengo, me abre el corazón como la espina de una rosa, pasando lento, lento, dejando un zurco sangriento que cae cálida, y yo la siento viva y temblorosa en el suelo lleno de hojas otoñales de este jardín.
Hay momentos lejos de ella en que simplemente quiero que el tiempo muera hasta cuando pueda volver a verla, y otros en que me siento agotado, tal vez por lo mucho que caminé, y el sueño me invade, o deseos de llorar solo para sentir otra vez vibrar esas fibras tan profundas, tan ciertas y absolutas. Ahora es uno de esos momentos, y uno de esos en que no sé nada de lo que van a ser las siguientes horas, como ayer cuando levanté el tubo del teléfono con solo una esperanza, y de esa esperanza brotó una tarde hermosa, apenas creíble...
Me gustaría liberar mi corazón de todas las pequeñas barreras que aún lo detienen, ser limpio, perfecto, llenar mi oscuridad solo con esa clase de vibraciones, con océanos ondulantes, suaves y perfectos, de densas y azules profundidades.
¿Liberaré mi alma de todo esto que la llena de nada? ¿Liberaré mi corazón de barreras? Quiero que mi grito suene como si fuera entre las estrellas, un grito angustiado entre vacíos inconmensurables. Lástima que la iglesia esté cerrada, porque iría allí a liberar mi espíritu en la inmaculada soledad.
O junto a ella, cuando la vea.
Hay momentos lejos de ella en que simplemente quiero que el tiempo muera hasta cuando pueda volver a verla, y otros en que me siento agotado, tal vez por lo mucho que caminé, y el sueño me invade, o deseos de llorar solo para sentir otra vez vibrar esas fibras tan profundas, tan ciertas y absolutas. Ahora es uno de esos momentos, y uno de esos en que no sé nada de lo que van a ser las siguientes horas, como ayer cuando levanté el tubo del teléfono con solo una esperanza, y de esa esperanza brotó una tarde hermosa, apenas creíble...
Me gustaría liberar mi corazón de todas las pequeñas barreras que aún lo detienen, ser limpio, perfecto, llenar mi oscuridad solo con esa clase de vibraciones, con océanos ondulantes, suaves y perfectos, de densas y azules profundidades.
¿Liberaré mi alma de todo esto que la llena de nada? ¿Liberaré mi corazón de barreras? Quiero que mi grito suene como si fuera entre las estrellas, un grito angustiado entre vacíos inconmensurables. Lástima que la iglesia esté cerrada, porque iría allí a liberar mi espíritu en la inmaculada soledad.
O junto a ella, cuando la vea.
2 comentarios:
Sabés que estoy acá para derribar las barreras que quedan en tu hermoso corazón...¿Por qué las sigues sintiendo,mi vida?
La frase es "El sabio no siempre dice lo que piensa pero siempre piensa lo que dice"
No hay contradicción. Para mí dice varias cosas. Primero que no abre la boca cada vez que se le ocurre algo. Y cuando la abre vale la pena escuchar. Que piensa lo que dice pueden interpretarse dos cosas simultáneamente: que nunca es hipócrita y que no habla taradeces.
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