viernes, febrero 24, 2006

Momentos de cristal

Me acabo de despertar siendo las 3:20 de la tarde. Estoy bastante mal, preocupado por un montón de cosas.

  1. No logro ponerme a trabajar. Estoy bloqueado, porque han logrado convencer a mi inconciente de que no valgo y no sirvo, y por lo tanto cualquier cosa que emprenda por mis medios y de la manera que me gusta va a naturalmente fracasar. Como tengo que trabajar de una manera poco ortodoxa y todo lo que es "anormal" en mi ha sido siempre vituperado, ya tiemblo y me bloqueo, fracasando como me habían vaticinado. Es un asco.

  2. No soporto más a mi mamá. Se hace sufrir cada vez peor, y llega a decir estupideces. Empezó a contar cosas y de golpe se entusiasmó diciendo: "¡y me olvido de todo, de todo! ¿Cómo puede ser que me olvide de todo? ¡Pero cosas insignificantes que acaban de pasar y ya me las olvidé!" y yo callado... pero ya no aguanté más. Bajito y en tono conciliador le dije "Mamá, pero vos estás intentando olvidarte de todo, tapar todo... es natural que te olvides también de cosas que no querés olvidarte". Lo dije en referencia a que se quiere olvidar que la familia está mal, que ella está mal, que yo me voy, que mi hermano sufre, que la casa es un desastre, que no alcanza la plata, etc. Tardé un rato en mirarla a los ojos, pero ya había asumido su cara de pelea. Me sentí cansado cuando empezó a gritar.
    Basta ya, no merezco esto.

  3. Se me han venido encima otros malos recuerdos, otros miedos. Gente que me ha dicho que yo no valía. Ahora que puedo amar en paz, ahora que soy amado y no tengo nada que temer me encuentro bloqueado y seco, y me pregunto por qué. Y comprendo que es porque me han dicho que mi amor no valía, que yo no estaba enamorado sino obsesionado, que lo único que tenía era afán de poseer. Y notablemente, todo lo que siente mi corazón es mi verdad primera, así que al insultarlo insultaron mi misma esencia. No puedo desligarme de eso, y tratar de no sentir es matarme. Y yo que mi amor no era ni es ni será egoísta, ni obsesivo, ni con ansias de poder... sólo que ellas dijeron eso para defenderse, porque un amor verdadero reclama, pone a prueba a quien lo ve. Y su salida era la más cobarde: negar toda posibilidad de amor. La culpa era mía por sentirlo.
    Así también Carlota se casó con su tonto Alberto, total era culpa de Werther si estaba enamorado de ella.

  4. No hice un montón de cosas que debía hacer, como ir al colegio a ver profesores, o llamar para preguntar como van las cosas con las fechas, o llamar a Amanda. No sé porque no las hice. Seguramente por la depresión que, evidentemente, me está dando.


Como contracara, ayer tuve un éxito muy grande en una cosa para trabajo, y además mi nocturna dama no me quita su apoyo para superar esas voces, sino que me ayuda y me hace saber que las cosas que me dijeron eran mentiras. Gracias :).

Ama siempre, que eso es lo más importante que podés hacer...

2 comentarios:

Argüe dijo...

El otro día me diste una buena lección para el fracaso, y cuando vengo con mi ritmo candombero a saludarte, veo que estás hecho una piltrafa de tristezas.

1. No sos un fracasado. El simple hecho de que tengas el poder de decidir algo como irte a Cipoletti así, demuestra que tenes el valor y el coraje para dejar todo lo (comparativamente) cómodo de aquí. ¿Fracasado? Si fuera así, no sería porque no tenés trabajo. Eso no. Eso es que sos medio vago y buscás el laburo perfecto, como yo.

2. Eso lo entiendo. No es fácil cuando la persona en cuestión se la ve todos los días y la convivencia es inevitable. No conozco a tu vieja, no me corresponde decir más.

3. ¿¡Quién te dijo que no valés!? Quien dijo eso no vale nada. Es así de simple. ¿Y qué saben ellos de lo que has vivido con tu amor, con tus pasiones? ¿Cómo pueden juzgar y tratar de analizar algo tan intratable?

4. Hacé lista de tareas y ponete a hacerlas. Funciona.

Abrazo, arriba los ánimos amigo.

Niégal Krúxluimid dijo...

Gracias...

Nuevamente como varias veces estos días se me empañan los ojos. Me sorprende oírlo, me sorprende hallar voces a mi alrededor que refutan lo que dijeron esas otras tiempo atrás.

Y le debo gracias eternas a mi princesa, que amorosamente sobrelleva mis sufrimientos, calmándolos y sanando mis heridas. Las mira una por una, a medida que la inevitable sangre infectada brota de ellas, y las cura con dulzura. Jamás pensé que persona alguna quisiera hacer ello.

Aún tengo ¡tantas heridas en el alma! pero se van yendo, y puedo saber por mi fé que se van a ir, y esta vez no van a volver.
Parece extraño que estuviera tan herido, que sea capáz de decir tantas estupideces (imaginen, si me resulta extraño el decir "estupideces", porque estoy acostumbrado a pensar que no valgo), pero no es tan extraño a la luz de las armas con que me han punzado toda mi vida. Las armas dejan heridas, las heridas abiertas pierden sangre y se infectan, y las cerradas dejan cicatrices.

Diría quienes fueron quienes dijeron que no valía, pero ya no podemos porque no es tan privado :P . Simplemente que lo dijeron personas a las que yo amaba realmente, y que por eso no pude dejar de creerles, por tener en el mundo alguna certeza, aunque sea la de que no merezco amor. Después me recomendaron que yo tampoco amara, pero ya ahí no era tan fácil convenserme: pretender amor puede sonar egoísta, pero amar no lo es en ningún aspecto... bueno, tal vez sí si yo era un obsesivo como decían.

Como sea, aún grandes partes de mi les creen. Voy a releer las cartas de Natasha hasta saberlas de memoria, aunque sea como ejercicio de niño aprendiendo, que es lo que soy. Un niño llorando que quiere saber que puede no llorar más.