jueves, marzo 02, 2006

Filiación

Hay muchos impulsos que siento dentro mío. Muchos. Es bastante lógico, pero no deja de sorprenderme la cantidad y, en algunos casos, la intensidad de ellos.

Los más interesantes son los que me mueven a algo asegurando que son lo más íntimo que tengo, porque lo son, y lo demuestran por tener en sí mismos su explicación. Todos ellos tienen en común, en principio, que son absolutamente íntimos y perceptibles, y después otro montón de características.
Todos esos principios, por ejemplo, me producen de una forma u otra lágrimas. Algunos porque al ser desobedecidos, o encontrarse un terrible obstáculo a su existencia, me hacen sentir frustrado, agotado antes de la llegada, y vacío, desolado. En otras ocasiones porque a duras penas puedo creer estar allí donde deseaba, en la cima que miraba con ardor y esperanza.
Otra cosa que tienen en común es que me obligan a escalar. A tratar de superar, de cambiar. Su fuerza en ese sentido es de obligación, perentoria, determinante. No son sugerencias sino órdenes. Rara vez las trato, y en verdad nunca trataría de desobedecerles - de desobedecerme - pero sí lo intentan o intentan que lo haga otras voluntades. Pues bien, cuando eso sucede se rebelan y la lucha demuestra que esas sensaciones y emociones son vinculantes, que obligan. Ser quien soy y amar lo que hago es después de todo una especie de deber (el concepto de deber es endeble porque implica más de una persona, es difícil tener un deber hacia sí mismo).

Una vez que veo esas cosas empiezo a observar lo que tienen en común, no en la forma en que se manifiestan, sino en lo que buscan o intentan. Aún no lo sé, solo sé que cada vez que las obedecí, me sentí pleno, y en verdad rara vez alguien se sintió herido. Entonces, enamorado de mis sueños, de esos deseos, intento conocerlos y comprender porque es tan sincera y absoluta mi fé.

Encontré hasta ahora un par de cosas en las que los veo actuar y que en las que son, aparentemente, siempre coherentes.
La primera y más notable, es la vocación por la belleza. La reunión de esas voces, el ánima que las inicia, parece convencida de que la Belleza es la manifestación íntima de la Verdad, y que no hay una sin la otra, tal vez porque la única Belleza es aquella que posee la Verdad precisamente por ser Verdad. Así, toda belleza se me revela como verdad, pero más aún, toda Verdad parece a mis ojos bella.
En muchas ocasiones, como no soy ciego, observo que la Belleza va acompañada de mentiras, es una belleza de plástico, que tapa las infecciones y la podredumbre. Y en otras, veo la verdad y parece agua estancada y negra. En esas ocasiones mi espíritu se rebela y protesta contra la Realidad, haciendome forzosamente trabajar el cerebro y la pasión para hallar como es eso posible, tratando de conciliar nuevamente la Belleza y la Verdad, aunque eso tome días, o meses, o, como me ha sucedido, años enteros de búsqueda. Porque está seguro de que existe algún error, alguna mentira: "¡La Belleza reside en la Verdad!" grita. La maldad es perversión, y la fealdad su manifestación. No a de parecernos feo lo bueno.
Pues bien, esa convicción y el esfuerzo de hallarlo así han hecho que comprenda muchas cosas, por ejemplo, que la Verdad da la Belleza y en los casos en que lo bello no es verdadero, desaparece a la larga, y al perder la belleza de esa manera, no resulta herida la unión. También sucede que lo podrido puede aparentar belleza no porque la tenga, sino porque adquiere la forma o evoca la belleza de otra cosa, pero es un engaño que se va pronto. Y pasa muchas veces que la Verdad que aparece como desagradable es en realidad como una joya cubierta con lodo: sin duda hay que embarrarse para agarrarla, pero no nos embarrará colgada en el cuello después de haberla limpiado. Por supuesto, hay que levantarla y limpiarla.
En otra cosa coinciden todos los principios, y es verdaderamente notable: todos tienden al perfeccionamiento y la conservación. La conservación de lo bueno, de lo bueno en el mundo y de lo bueno en mi mismo. A la salud, a la vida. Están enamorados de la vida. He llegado a pensarlo en un sentido darwinista, como medio de evolución: y lo es, pero no de "evolución de las especies" sino de limpieza del mundo, de búsqueda de bien, belleza y Verdad.
Buscan conservar, cuidar lo antiguo y hacer perfecto lo nuevo, aprender y dar a conocer. En el sentido que le doy yo, son amor: voluntad de Ser. El amor es la voluntad de Ser y de que el mundo y todo sea. Por eso es una virtud absoluta, no tiene esa vana división entre amor a sí mismo y al resto: es voluntad de que Sea el conjunto, el Todo, y dentro de ese todo, desde luego estoy yo.

Sólo resta justificar el título del post: la filiación es uno de los medios de conservación. ¡Qué más maravilloso que conservar lo bueno de nosotros dando a descendencia la posibilidad de criarlo y criar sus propias y nuevas bondades! Y siento que hago muchas cosas para conservarme: escribir, hacer arte. Dicen que escribir tiene como motivo, entre tantos, el deseo de perpetuarnos. También lo tiene el querer acumular poder y fama, para que nadie se olvide de nosotros. Que no se olviden de nuestras palabras, de nuestro nombre, de que existimos. Amar ahora para entender que nuestra existencia no es vacía, pero tener también la esperanza de, aunque sea un poco, vivir en la eternidad. ¿Qué sentirían nuestros ancestros hace miles de años si supieran que sobrevivimos, que aquí estamos caminando y viviendo, y que no somos muy distintos de ellos? Tantas cosas podrían haber sucedido, tantas calamidades acabaron con la descendencia de un pueblo entero, tantas familias no llegaron ni llegarán nunca más allá de una distancia, aún algunas que habían vivido durante siglos. Y de hecho pasaron, de hecho muchos podrán llorar en algún lugar lejano, en los eliseos o los infiernos... pero nosotros estamos. ¿Habrá quienes estén después de nosotros, que nos recuerden? No recuerdo a mi tatarabuelo, ni siquiera sé si al que llamo así realmente lo es. No sé si son sus genes, no sé si que tengo de él. Pudieron haber tantos errores...

Sin embargo estamos. Y queremos que haya más. Siempre sentimos el deseo de que la Humanidad pereciera, desaparezca, que un Apocalipsis subrepticio la sumiera en la nada y acallara sus tétricas voces: que la montaña de cristal de la vida, el hielo frágil, se quebrara y se perdiera en la pendiente del pasado. Y es así porque cuando hablamos de la Humanidad, vemos la imagen que han formado para nosotros de ella. Y es lógico. Sin embargo, al pensar en quienes amamos o tenemos cerca... no hay palabras en el medio, no hay normas ni la ONU ni cancillerías y bulas. No hay noticieros ni tasas de delincuencia. Hay vida en el sentido pleno, calor de hogar, llama en los leños que no hace daño sino que devuelve el calor y protege el estar del frío del invierno que acumula nieve afuera de la cabaña. Y eso es bueno.

Yo quiero que haya vida largo tiempo... yo quiero vivir para siempre.

2 comentarios:

Argüe dijo...

Loco sos un hdp que me ponés comments así de largos.

Bestiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
Vivir para siempre es pedorro. Mirá cómo terminaron los elfos de Tolkien.

Niégal Krúxluimid dijo...

a) Tolkien era un apólogo del cristiansimo con una forma de ver que no me gusta, como esa de pensar que la Muerte es buena, cosa que queda bien explícita en el Apocalipsis que no. Quiero decir que tengo muy en duda la opinión de él sobre el tema. Pero de todas maneras entiendo lo que decís y no estoy de acuerdo.

Si me altero un poco con el tema (cosa que no debería) es porque me pone nervioso un movimiento cultural coercitivo a pensar "morir es lógico y hasta bueno" O_O. Y con respecto a los demás escritores que opinaban lo mismo, Rowling incluída (a pesar de que a ella la respeto mucho más) son todos unos masificados.
En estos días nadie ve políticamente correcto que se quiera vivir para siempre, porque da la impresión de que eso obliga a la existencia de alguna fé en el más allá, que yo sin duda tengo porque no puedo creer que me pudro en gusanos. Aunque sea existe la lifestream y renazco mañana mezclado con Cloud. En fin...

b) Perdón... uno empieza a apretar teclas y se entusiasma :P.
Gracias por leer :)

Saludos