Recostrucción
Me hizo muy bien ir hoy al colegio. Fue muy extraño.
Me sentí de vuelta como me sentía antes. Había otra vez muchos chicos de mi edad, en el mismo aula incluso: los grupos que me desagradan, la gente extraña, los profesores mandones. Estaba todo de nuevo, tan espantoso y crudo com siempre. También estaban los plátanos a contraluz del sol, espléndidos y hermosos. A la profesora que conozco y quiero mucho, la vi como siempre, y es difícil que cambie a esta edad: parecía, eso sí, aún más antiimperialista y pro Perón que de costumbre ^^. Tal vez la entusiasmó un poco el gobierno de Kirchner.
jajaja, pensar en eso me hace creer que en parte aprobé porque le dije que Estados Unidos me parecía un país que representaba muchos ideales por un lado, pero que por otro, y de manera tal que opacaba lo anterior, había sido muy perjudicial para la zona con sus manipulaciones a los gobiernosn búsqueda de sus intereses, sembrando fantasmas de temor al comunismo y que provocaron tantas muertes y crisis.
Me gustó mucho hablar de Política, y de Historia Argentina. Temas hablados hasta el cansancio con mi papá y con mi abuelo, o con mi primo y mi hermano. Poder rendir un examen que sabía, extrañamente, porque el tema me apasiona. De hecho, a esta profesora siempre le gustó de mí que lo sabía por algo...
Es notable, porque es bastante grande y parece una señora viejita, con su hablar suaave, dulce y tolerante, pero es medio militante dentro de su materia, jajaja... que bien que me cae :)
Ese trozo de mi, yo ante las profesoras injustas, yo ante los mayores que no veian nada, sólo un introvertido espantoso... es un trozo que ví claro y pude levantarlo y restituírlo a su lugar. Ya no está caído, ya puedo ver que era una ilusión, que nadie me agredía en verdad, sino que quizás al contrario, me respetaban y apreciaban mi participación. No sólo esta profesora, sino que veo dos que me tuvieron en las mesas y no me conocían, gente nueva, pruebas de que aquello que yo creía destrozado no tenía porqué estarlo en verdad. Y de golpe veo esas astillas y veo que no están muertas, que pueden aún unirse en vetas fuertes como lo eran...
Había un ex compañero mío, uno de aquellos que nunca me entendieron y a los que, en verdad, nunca entendí. Su mente es un radiador, lleno de basura pegada. Y no lo digo por crueldad ni para sentirme superior, sino que es triste, es muy triste, y me pregunto quién tiene que dar la cara porque una persona sea así. Yo tal vez sea uno, porque fui cruel con él en mi indiferencia así cómo él y sus amigos fueron crueles conmigo con la suya.
Falló en el examen de una manera muy patética. Pero me reconcilié con su recuerdo: después de todo, no soy un lastimoso desgraciado al que él y su banda agreden gratuitamente, no soy un infeliz que no merece la aprobación de nadie. Después de todo, él no quiso agredirme, y tal vez se sienta muy extraño al ver que apruebo entre sonrisas y no sé como hacer para saludarlo...
Había un grupo de chicas y algunos varones a quienes no conocía. Una de ellas me preguntó, antes de los exámenes, la definición de Estado, a lo que respondí con cara de espanto rogando que no fuera tema de mi examen. Por supuesto que no lo era, ellas eran de otros años y otra profesora. Pero percibí que pese a sentirme tan distinto y marginal, no debía sentirme inferior ni agredido: nada en ellas buscaba lastimarme, sino que yo estaba ahí como cualquier otro. Me preguntaron un par de cosas más, como qué materias iba a rendir y de qué año era. Por algún motivo me sentí importante, sentí que tal vez sabiendo que no soy despreciable, sabiendo que soy amado, que no soy un harapo tirado, mi presencia fue allí completamente distinta.
Así, en un momento mientras estábamos esperando a un chico que rendía para pasar, miré a todos los demás, y está chica me vió y me sonrió. Después cuando salía me preguntó si había aprobado, y como sonriente dije que sí me saludó con un beso.
¿Por qué lo cuento? Porque siempre sentí que hacia mí había un rechazo de todos lados, que yo no podía resultar agradable ni nadie, mucho menos una chica, podía sentir alegría espontánea de verme, no podía inspirar simpatía a nadie. Esta no se parecía en nada a mi, y a decir verdad, yo no me habría acercado a ella nunca, al menos no mi anterior yo.
Y nuevamente, ese trozo de mí, esa enorme médula de vida que se hallaba destruída y por los suelos, tirada a los costados del camino, creyendo yo que no valía, que no era nada, que no existía la posibilidad de que se me quiera, o que alguien considere el darme una oportunidad... ese trozo de mi lo levanté del suelo, lo restituí a donde debía a estar, y sé que es verdad que no era entre el barro su lugar.
Sé que fui injusto, que guardo mucho resentimiento dentro de mí. Que ese rencor me hace ver fantasmas de agresiones y rechazos, y que si no lo hubiera comprendido seguiría haciendo daño a quienes jamás quisieron hacerlo.
Y así, mientras recorro esos pasillos odiados y veo esos movimientos y esos rostros tan temidos voy comprendiendo que son fantasmas, que no están, que no existen, y que todo puede ser distinto. Que sufrí una enorme herida y agresión, pero en todo ello lo más grave fue mi herida, y una vez sanada, no hay que lamentar nuevos agresores. Que no va a haberlos si puedo reconocerlos y distinguirlos... pero que aún los que haya... van a ser pocos si comparo con todos aquellos que no lo eran y que yo, en mi temor, creía verdugos.
¡Ved como la piedra quebrada se hace maleable y junta sus trozos para ser aún más fuerte, pues a su fortaleza le ha sumado la ductilidad!
:)
Hoy fue un buen día para mi reconstrucción.
PD: Ya que estamos comento que aprobé las dos, Historia de Argentina Contemporánea y Política.
Me sentí de vuelta como me sentía antes. Había otra vez muchos chicos de mi edad, en el mismo aula incluso: los grupos que me desagradan, la gente extraña, los profesores mandones. Estaba todo de nuevo, tan espantoso y crudo com siempre. También estaban los plátanos a contraluz del sol, espléndidos y hermosos. A la profesora que conozco y quiero mucho, la vi como siempre, y es difícil que cambie a esta edad: parecía, eso sí, aún más antiimperialista y pro Perón que de costumbre ^^. Tal vez la entusiasmó un poco el gobierno de Kirchner.
jajaja, pensar en eso me hace creer que en parte aprobé porque le dije que Estados Unidos me parecía un país que representaba muchos ideales por un lado, pero que por otro, y de manera tal que opacaba lo anterior, había sido muy perjudicial para la zona con sus manipulaciones a los gobiernosn búsqueda de sus intereses, sembrando fantasmas de temor al comunismo y que provocaron tantas muertes y crisis.
Me gustó mucho hablar de Política, y de Historia Argentina. Temas hablados hasta el cansancio con mi papá y con mi abuelo, o con mi primo y mi hermano. Poder rendir un examen que sabía, extrañamente, porque el tema me apasiona. De hecho, a esta profesora siempre le gustó de mí que lo sabía por algo...
Es notable, porque es bastante grande y parece una señora viejita, con su hablar suaave, dulce y tolerante, pero es medio militante dentro de su materia, jajaja... que bien que me cae :)
Ese trozo de mi, yo ante las profesoras injustas, yo ante los mayores que no veian nada, sólo un introvertido espantoso... es un trozo que ví claro y pude levantarlo y restituírlo a su lugar. Ya no está caído, ya puedo ver que era una ilusión, que nadie me agredía en verdad, sino que quizás al contrario, me respetaban y apreciaban mi participación. No sólo esta profesora, sino que veo dos que me tuvieron en las mesas y no me conocían, gente nueva, pruebas de que aquello que yo creía destrozado no tenía porqué estarlo en verdad. Y de golpe veo esas astillas y veo que no están muertas, que pueden aún unirse en vetas fuertes como lo eran...
Había un ex compañero mío, uno de aquellos que nunca me entendieron y a los que, en verdad, nunca entendí. Su mente es un radiador, lleno de basura pegada. Y no lo digo por crueldad ni para sentirme superior, sino que es triste, es muy triste, y me pregunto quién tiene que dar la cara porque una persona sea así. Yo tal vez sea uno, porque fui cruel con él en mi indiferencia así cómo él y sus amigos fueron crueles conmigo con la suya.
Falló en el examen de una manera muy patética. Pero me reconcilié con su recuerdo: después de todo, no soy un lastimoso desgraciado al que él y su banda agreden gratuitamente, no soy un infeliz que no merece la aprobación de nadie. Después de todo, él no quiso agredirme, y tal vez se sienta muy extraño al ver que apruebo entre sonrisas y no sé como hacer para saludarlo...
Había un grupo de chicas y algunos varones a quienes no conocía. Una de ellas me preguntó, antes de los exámenes, la definición de Estado, a lo que respondí con cara de espanto rogando que no fuera tema de mi examen. Por supuesto que no lo era, ellas eran de otros años y otra profesora. Pero percibí que pese a sentirme tan distinto y marginal, no debía sentirme inferior ni agredido: nada en ellas buscaba lastimarme, sino que yo estaba ahí como cualquier otro. Me preguntaron un par de cosas más, como qué materias iba a rendir y de qué año era. Por algún motivo me sentí importante, sentí que tal vez sabiendo que no soy despreciable, sabiendo que soy amado, que no soy un harapo tirado, mi presencia fue allí completamente distinta.
Así, en un momento mientras estábamos esperando a un chico que rendía para pasar, miré a todos los demás, y está chica me vió y me sonrió. Después cuando salía me preguntó si había aprobado, y como sonriente dije que sí me saludó con un beso.
¿Por qué lo cuento? Porque siempre sentí que hacia mí había un rechazo de todos lados, que yo no podía resultar agradable ni nadie, mucho menos una chica, podía sentir alegría espontánea de verme, no podía inspirar simpatía a nadie. Esta no se parecía en nada a mi, y a decir verdad, yo no me habría acercado a ella nunca, al menos no mi anterior yo.
Y nuevamente, ese trozo de mí, esa enorme médula de vida que se hallaba destruída y por los suelos, tirada a los costados del camino, creyendo yo que no valía, que no era nada, que no existía la posibilidad de que se me quiera, o que alguien considere el darme una oportunidad... ese trozo de mi lo levanté del suelo, lo restituí a donde debía a estar, y sé que es verdad que no era entre el barro su lugar.
Sé que fui injusto, que guardo mucho resentimiento dentro de mí. Que ese rencor me hace ver fantasmas de agresiones y rechazos, y que si no lo hubiera comprendido seguiría haciendo daño a quienes jamás quisieron hacerlo.
Y así, mientras recorro esos pasillos odiados y veo esos movimientos y esos rostros tan temidos voy comprendiendo que son fantasmas, que no están, que no existen, y que todo puede ser distinto. Que sufrí una enorme herida y agresión, pero en todo ello lo más grave fue mi herida, y una vez sanada, no hay que lamentar nuevos agresores. Que no va a haberlos si puedo reconocerlos y distinguirlos... pero que aún los que haya... van a ser pocos si comparo con todos aquellos que no lo eran y que yo, en mi temor, creía verdugos.
¡Ved como la piedra quebrada se hace maleable y junta sus trozos para ser aún más fuerte, pues a su fortaleza le ha sumado la ductilidad!
:)
Hoy fue un buen día para mi reconstrucción.
PD: Ya que estamos comento que aprobé las dos, Historia de Argentina Contemporánea y Política.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario