Llegada
Bueno, aquí estoy. Son las 8:20 de la mañana en un helado Cipolletti que hizo que empezara a escribir esto con guantes. Si la dejan salir a mi bonita, dentro de poco estaré yendo a Neuquén a promocionarme en todos los lugares de informática que encontré en el directorio de internet.
Llegué anteayer a las 9 de la mañana, perfectamente bien después de dormir todo el viaje excepto para comer y en la llegada (a partir de que el micro entra en el valle mismo y sale del desierto). Me recibió mi bonita con su amiga Cecilia, y después de acompañar a Cecilia hasta un curso, nos fuimos a retozar por los parques ^.^ El sábado me lo tomé de descanso por la llegada.
A la noche hacía mucho frío, por lo que verdaderamente me alegré de que los del camping que me habían ofrecido casa me invitaron a dormir allí, y aunque no creo que me quede mucho tiempo, tienen mi bolso que es demasiado pesado para llevar de aquí para allá. Son una familia grande y muy sociable y simpática (5 hijos varones y uno de ellos con la novia embarazada, y los padres claro) e insisten en darme de comer y entretenerme, de lo que estoy también muy agradecido. El domingo me levanté temprano y me puse a mirar el partido de Federer contra el argentino que estaba en su primer match hasta la hora de poder llamar a Natya, y terminamos por poder encontrarnos a las cinco de la tarde. Ya entrada la noche decidí no ir a dormir para no molestar y quedarme en la estación de servicio, único lugar donde podía estar largo tiempo a resguardo del frío terrible sin sentirme culpable :P. Pero cuando acompañé a Natya a la parada del colectivo que la lleva a su casa, el colectivo no pasó, y fui con ella hasta su barrio, donde me tomé un taxi rumbo a la casa de los que me alojan (viven en un barrio peligroso). Llegué, pero desgraciadamente les había dicho ya que no iba a ir, y no tienen ninguna clase de timbre (y la casa está varios metros tras el portón) por lo que resolví poco prudente gritar y me comí la bronca de no haberle dicho al taxi de volver a la estación de servicio. Al final pagué el triple. Pero bueno, allí estuve hasta ahora.
Estoy muy contento y confiado, pero no siento demasiadas ganas de escribir. No sé que hacer al respecto - tal vez escriba si dejo de tener que pagar cybers para hacerlo. Cipolletti está muy frio, sus habitantes están muy porteños salvo la tonada y los modos, su arquitectura muy Belgrano sin edificios ni ruido (ni caca de perro). La familia que me recibió y la gente en general está muy amable. Mi Natya, muy hermosa...
Supongo que cuando madure escribiré libros sobre lo que siento. Pero tal vez los hechos pensados como algo real hablan de por sí a cualquiera que no haya bloqueado su imaginación.
Más tarde describiré con detalles como es la casa de los Parra (los que me recibieron). Me temo que si la describo ahora - va a parecer que soy un explorador investigando pueblos extraños. Por eso renuncio a contar hasta sacarme ese maldito mito capitalino de la cabeza.
Saludos a todos :)
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