Anathema, anathema tibi!
¡Eres rechazado! ¡Inapelablemente! ¡Rechazado! ¡No aceptado! Alejado, desguarnecido de Dios, sin esperanza de salvación. El Diablo se ríe de tí, miserable rata, y Dios te hace víctima de su cólera.
Anathema, anathema tibi!
¿Adonde correrás? A todos lados llegamos nosotros. Estamos en todos lados. Somos todos lados.
¿En quién te refugiarás? Todas las puertas están cerradas. El verdadero infierno es el pasillo - estar expuesto para siempre.
¿Quién te amará? ¿Tú mismo? No me hagas reir... ¡tu amor de nada vale!
¡Canten coros angélicos! A cada verso más se diluye en la mugre, en la negrura... Las vibraciones del canto rompen su piel como si rompieran vidrio, y sus venas estallan bajo la piel. ¡Ah, dolor! ¡Ah, mente disuelta, alma aterrorizada bajo los inimitables Aleluya de los ejércitos celestes!
¡Oh, Señor de los Ejércitos! ¿no vendrías a salvarme de todo dolor, de todo temor?
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