¡Dios, no puedo más! ¡Estoy solo, tan solo! Parece mentira que me moleste en escribir bien. Ahora me siento culpable porque me regocijo en mi llanto y extremo dolor y soledad, ¡así sea! Necesito hallar paz en el medio de mi nada fingida, o mejor dicho, de mi lucha por algo a lo que aspiro y que viene de tanto en tanto en cuotas tan pequeñas no la encuentro, no la encuentro mi paz. Pero no quiero paz perpetua tampoco, quiero poder llorar, esta es mi paz. Si no sufro tampoco peudo llorar.
Pero, ¡oh Dios, Dios amado! Todo lo dejaría por mi ángel. Esta existencia, aunque fuerte, aunque real, es una sombra. Si tuviera yo cuerpo sería otra persona. A veces sé que esto es una preparación para cuando lo tenga, para entonces resplandecer veinte veces más de lo que lo hago ahora. Pero soy una sombra. Casi-siempre fui una sombra. Y camino en tierra de sombra. No me sorprendería que una sombra espiritual sea el próximo personaje que rolee.
Una sombra llamada Nattelsker.
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