Quejumbra
Este espacio lo uso para quejarme, para descargarme. ¿Qué mejor uso que ese? Mejor no quejarme en el resto de la vida y ahí si actuar. Siempre tengo este refugio. Me acuerdo cuando Lau creó su blog Refugio me pareció genial porque se acordaba a lo que yo creía y quería de un blog.
Bueno esto es para quejarme de que no puedo siempre sencillamente llorar y a veces tengo que aguantarme explicar mis planes para mejorar el efecto de la sorpresa. Me molesta eso, yo quisiera que las sorpresas fueran sorpresas aún después de adelantar el final: sea porque sea ese final increíble realmente, insoportable o porque tenga... tanta maravilla que conocerlo por anticipado es sólo ir saboréandolo. Sólo conozco una cosa así: la novela Werther, que empecé a leer sabiendo que trataba de un hombre que se enamoraba sin esperanza y acababa por suicidarse. Y aún así me devoró de desesperación el final, ¿el conocimiento previo de tal final le quita siquiera algo de su horrible dramatismo? Nada, nada de nada, es igual de espantoso. Y me estremece de terror porque... no puedo salvarlo. Ahora, ¿qué hacer? ¿Qué hago yo? Yo no quiero suicidarme y no tengo miedo de hacerlo... pero tengo miedo. Tengo miedo de estropear todo, aunque por momentos - o mejor dicho siempre - prefiero eso antes que no hacer lo que quiero hacer en la forma en que lo quiero, es decir, que las cosas se den sin sentimientos.
Ah, hace unas horas en lo de Manuel acabo de ver Entrevista con el vampiro que verdaderamente me encantó. También me asustó un poco. Tengo miedo.
¡Es verdad, tengo miedo! Pero en parte sólo por acá puedo confesarlo, porque el que entra acá sabe que puede llegar a encontrar mucho de eso mientras que si lo tengo todo el tiempo en el nick, si lo manifiesto cada vez que hablo, que escribo que pienso... saturaría a todo el mundo. Pero ahora no sé porque... estoy pensando. Por adentro me muero de miedo, ¿qué otra cosa podría mostrar? Debería buscarle una solución a menos que quiera morirme de miedo! Y resulta que es así, que quiero morirme de miedo y todo está bien. Quizás sea oportunidad para leer de lo que me gusta mientras trabajo un poco y hago ejercicios. Empecé de vuelta a empezar a hacer ejercicios. No me importa ir lento, es más importante hacerlos alguna vez y comprobar que puedo y de esa manera adquirir la práctica, porque la verdad que si lo hago una vez con todo el esfuerzo pero lo detesto, o lo sufro terriblemente, y no vuelvo a hacerlo nunca más, entonces no me sirve de nada. ¡Es tanto mejor hacer poco pero constante! Incluso le puedo sacar, como quien no quiere la cosa (que es la mejor manera de hacer) el disfrute, el pequeño sabor para disminuir el sufrimiento. No quiero un infierno en mi vida, al menos no por las cosas que considero que no valen la pena un infierno. Las cosas que sí considero que valen la pena un infierno - me lo trajeron. Hablo del poder y del amor. Y no lo voy a olvidar, y menos que menos lo que descubrí: uno elige exactamente por qué quiere sufrir. Pero el que elige no sufrir termina sufriendo simplemente por descubrir lo fracasado de su intento de evitar el sufrimiento.
La felicidad es como la perfección: conforme uno más se acerca a ellas, más nota las pequeñas falencias, que brillan como horribles deformidades. No veo ningún motivo para aspirar a tal situación. Mi lucha es mi lucha, porque amo esa lucha, no porque saque realmente algo de ella...
Eso se llama decir: soy Werther. Soy perpetuamente romántico. Así me siento en mi esencia. ¡Así me llama el destino!
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