martes, mayo 16, 2006

Todas las personas cumplen, incluso a su pesar, su rol en la sociedad. Se puede ver más claro al pensar que el rol en la sociedad no implica un estereotipo limitado de roles, sino que se refiere más bien a que, en relación con la sociedad, la influye y la hace mover. Incluso el ermitaño.


Tampoco es el rol el determinante de la persona. Hay roles, por ejemplo directivo de una empresa que perjudica a hombres o ambiente, que son claramente negativos, sin que esto haga a la persona que lo cumple negativa. Existe, sí, una responsabilidad que relaciona a la persona con el rol que eligió cumplir, pero no dejan de ser cosas distintas, en tanto que un rol es una entelequia limitada, y una persona un universo único e inabarcable.


Cuando se trata de la revolución, todos los roles la permiten. El problema no pasa por si un rol permite o no ser revolucionario, sino si la revolución permite que ese rol siga existiendo: es el temor a que la revolución los deje en el aire lo que detiene a la mayoría de las personas a emprenderla.


Aclaro por las dudas que revolución no quiere decir franceses decapitando a sus reyes, sino terremoto al statu quo, en todos los ambientes (del que el militar es uno más, y bastante poco importante y bastante negativo también).


El cura teme que deje de haber Iglesia, el programador que nadie le de bola a las computadoras, el barrendero que el Estado no cuide la ciudad con los impuestos...


De los "políticos" - palabra inventada por los medios sin mucha aplicación en la realidad - no puedo hablar porque la mayoría de los que se meten en política tienen evidentemente mentalidad revolucionaria (sí) y además, quienes "perderían el puesto" serían solo aquellos que defendieran el statu quo. Lo mismo con los filósofos y los artistas. Hay después de todo una relación entre esas tres cosas, como pensaban Platón y su amigo Aristóteles - entre otros :P -, y es notable que siempre fueron artes de una "elite". Pero de todas maneras, raramente se le pide a un funcionario que cambie la cocina de su país.


Pero hubo quienes con su cambio abarcaron a todo el conjunto: los líderes religiosos. La religión viene a ser la sublimación de los motivos cotidianos: la mediocridad es una religión con el dios de lo mediocre (recordar que religión significa religar, ligar de nuevo a Dios). Por eso la religión envuelve todos los aspectos de la vida, todos. No es de sorprender que los países con un credo religioso (no es lo mismo credo que religión) fuerte y unificado, tengan sistemas de gobierno particulares.


La religión moderna y post-moderna (aunque no tanto, porque la postmodernidad está mejorando las cosas) cree en la ciencia como verdad iluminada, en el confort como la salvación, en la tranquilidad como el objetivo de la vida, y en el trabajo en relación de dependencia como la vida de santidad. Son metáforas cristianas, pero se pueden hacer con cualquier religión.


Sé que sonó una ironía vacía eso que dije, por eso pido que lo miren y piensen de vuelta porque no lo es. Estudiando historia se lo ve muy claro. Leyendo los libros también. En casi nada ha cambiado la forma en que las cosas se dicen y se imponen, y lo que ahora se defiende como bueno acusando a lo pasado de vil será mejor que lo pasado, pero la coerción con que se lo defiende y el ataque al pasado es el mismo en toda la historia. Antes de nosotros, los ateos de los siglos modernos decían eso de la Edad Media. Antes de eso, los cristianos medievales decían eso de los pueblos de la Antigüedad. Antes que eso...


Y siempre igual: no hay nada nuevo bajo el sol.


La revolución consiste en seguir el propio camino no importa qué. Al menos mi idea de revolución.


Pero ese no importa qué es absolutamente cruel a los ojos de algunos. Quiere decir literalmente eso "no importa qué".


No importa si me dicen vago mis padres, si me dicen aprovechado, vividor, vagabundo, linyera, miserable, si se tapan la nariz delante mío, si me pegan, si me desprecian, si paso hambre, frio, sed, sueño...


Eso es lo que debería ser.


Jesús dijo algo como "Yo no vengo a traer paz sino una espada. El hijo estará contra el padre, y la madre contra la hija, y se odiarán los hermanos.".


Después de todo, Jesús decía cosas espantosas y horribles. Más de una vez dice en el mismo Evangelio que los dicípulos decían "Es duro este lenguaje: ¿quién puede oirlo?". Recién me di cuenta ahora, porque estoy tan acostumbrado a leerlo que antes no me había dado cuenta de que era realmente duro.



Tengo un solo miedo "profundo": que toda la tradición mística occidental sea una gran mentira nacida entre los hombres de tiempos remotísimos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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