Amanecer y luz crepuscular
Asomo la cabeza entre las olas: el viento ha amainado. Sin frios que temer, salgo del mar y miro las estrellas mientras empalidecen. Orion se ha puesto: la cruz del sur brilla alta y deslumbrante en el verano austral. Venus es un foco de fuego sobre el oceano, único astro que riela en las vísperas del alba.
Sabía que vendría: sabía que se alzaría, que no permanecería muerto para siempre. Ahora la calma es expectante. Sin brisa las olas rompen suaves, y su rugir está cansado. Espero en la arena.
Una línea de luz crepuscular: luego las más débiles de las estrellas se detienen. El cielo troca su color: es ahora azul mar. Sigo sin ver nada a mi alrededor, y el lucero riela en la superficie del líquido que cada tanto destella con el cielo celúreo. Sigo la vida de una estrella que desaparece: parpadeo y ya no está. Ha desaparecido la nube de Magallanes, ese aura perenne de estrellas de otros cielos.
Tras unos momentos de éxtasis blanco en Acrux, bajo la vista y veo el contorno de los árboles. La vida se empieza a dar cuenta de lo que sucede: ¡oigo el grito de una gaviota! Apenas oyéndolas, sin verlas, se que me sobrevuelan.
Las estrellas han seguido su arco en el cielo. Mucho se han movido mientras espero. La luz ya es suficiente para ver las aves blancas, para ver mis marcas en la arena: la riela del lucero desaparece. Brilla Escorpio, última constelación de la noche, pero ha perdido la mayor parte del cuerpo. La hermosa cruz sigue incolumne; pero poco a poco uno de los brazos se apaga. Es que el cielo es celeste: el suelo de tonos grises. Ojos de oscuridad pueden ver todo en esta diáfana luz solar.
Una voz inexperta dentro de mi dice: "Ya acabó ¿Cómo esperas que ilumine aún más el sol? Nada puede hacerlo, ningún prodigio humano, ni siquiera un prodigio eterno." Y le respondo: "¡Paciencia!".
El Este arde. Los despiadados ejércitos orientales incendiaron todos los bosques y todas las poblaciones de ese lado del mar. Sólo así puede tal esplendor quemar el cielo y las estrellas. "¿Han de desaparecer todas antes de salir el sol?" dice la voz "¡Qué iluso eres! Ellas que han estado encendidas toda la noche ¿Qué astro podría opacarlas?" Y debo admitir que la voz tiene razón: el cielo no puede ser más claro, pero la cruz y el lucero brillan aún allí.
Sin embargo las llamas del Oriente aumentan y cubren el cielo. Tan grande es su poder que incineran las más pequeñas volutas de vapor, y las gaviotas se tornan fénix temibles. Esta vez todas las estrellas sucumben al encantamiento, y admiten la derrota, detienen su titilar. El lucero, orgulloso de su belleza, mantiene la batalla hasta el final.
Pero la luz va en aumento, y sigue aumentando. Todo se enciende en la tierra como todo se apaga en los cielos. El océano es un juego de colores: el viento vuelve a correr sobre mi rostro y arrastrar los alaridos de las gaviotas renacidas.
El telón es demasiado grande; la explosión demasiado poderosa. Luz que daña a los ojos ¡Tanta luz que daña a los ojos! La vista que fue hecha para la luz, debe retroceder ante su manifestación. Venus se va sin dejar rastros en el cielo.
Los árboles, la arena, el más mínimo brillo de espuma. Las lágrimas en mis mejillas: todo es sólo tributo de su gloria.
Y el firmamento es suyo, vacio de astros: todo su trono está despejado. Caminando sobre el rojo del incendio se ha levantado del horizonte, y ahora reina sobre el nuevo día.
Entra a las ventanas, apaga el fuego de los hogares: se refleja en los rostros e ilumina las camas. Aún entre torpes y deformes construcciones, triunfa en llegar a los últimos rincones. ¡Hasta a mi me llegas, Luz del Nuevo Día!
Metáfora de mi alma. Sin embargo, es verdad que el sol entra ahora por esta ventana.
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PD:Lo iba a poner en el foro pero no puedo postear cuanto chiste me gusta:

Diganme si no es completamente cierto :D .
Sabía que vendría: sabía que se alzaría, que no permanecería muerto para siempre. Ahora la calma es expectante. Sin brisa las olas rompen suaves, y su rugir está cansado. Espero en la arena.
Una línea de luz crepuscular: luego las más débiles de las estrellas se detienen. El cielo troca su color: es ahora azul mar. Sigo sin ver nada a mi alrededor, y el lucero riela en la superficie del líquido que cada tanto destella con el cielo celúreo. Sigo la vida de una estrella que desaparece: parpadeo y ya no está. Ha desaparecido la nube de Magallanes, ese aura perenne de estrellas de otros cielos.
Tras unos momentos de éxtasis blanco en Acrux, bajo la vista y veo el contorno de los árboles. La vida se empieza a dar cuenta de lo que sucede: ¡oigo el grito de una gaviota! Apenas oyéndolas, sin verlas, se que me sobrevuelan.
Las estrellas han seguido su arco en el cielo. Mucho se han movido mientras espero. La luz ya es suficiente para ver las aves blancas, para ver mis marcas en la arena: la riela del lucero desaparece. Brilla Escorpio, última constelación de la noche, pero ha perdido la mayor parte del cuerpo. La hermosa cruz sigue incolumne; pero poco a poco uno de los brazos se apaga. Es que el cielo es celeste: el suelo de tonos grises. Ojos de oscuridad pueden ver todo en esta diáfana luz solar.
Una voz inexperta dentro de mi dice: "Ya acabó ¿Cómo esperas que ilumine aún más el sol? Nada puede hacerlo, ningún prodigio humano, ni siquiera un prodigio eterno." Y le respondo: "¡Paciencia!".
El Este arde. Los despiadados ejércitos orientales incendiaron todos los bosques y todas las poblaciones de ese lado del mar. Sólo así puede tal esplendor quemar el cielo y las estrellas. "¿Han de desaparecer todas antes de salir el sol?" dice la voz "¡Qué iluso eres! Ellas que han estado encendidas toda la noche ¿Qué astro podría opacarlas?" Y debo admitir que la voz tiene razón: el cielo no puede ser más claro, pero la cruz y el lucero brillan aún allí.
Sin embargo las llamas del Oriente aumentan y cubren el cielo. Tan grande es su poder que incineran las más pequeñas volutas de vapor, y las gaviotas se tornan fénix temibles. Esta vez todas las estrellas sucumben al encantamiento, y admiten la derrota, detienen su titilar. El lucero, orgulloso de su belleza, mantiene la batalla hasta el final.
Pero la luz va en aumento, y sigue aumentando. Todo se enciende en la tierra como todo se apaga en los cielos. El océano es un juego de colores: el viento vuelve a correr sobre mi rostro y arrastrar los alaridos de las gaviotas renacidas.
El telón es demasiado grande; la explosión demasiado poderosa. Luz que daña a los ojos ¡Tanta luz que daña a los ojos! La vista que fue hecha para la luz, debe retroceder ante su manifestación. Venus se va sin dejar rastros en el cielo.
Los árboles, la arena, el más mínimo brillo de espuma. Las lágrimas en mis mejillas: todo es sólo tributo de su gloria.
Y el firmamento es suyo, vacio de astros: todo su trono está despejado. Caminando sobre el rojo del incendio se ha levantado del horizonte, y ahora reina sobre el nuevo día.
Entra a las ventanas, apaga el fuego de los hogares: se refleja en los rostros e ilumina las camas. Aún entre torpes y deformes construcciones, triunfa en llegar a los últimos rincones. ¡Hasta a mi me llegas, Luz del Nuevo Día!
Metáfora de mi alma. Sin embargo, es verdad que el sol entra ahora por esta ventana.
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PD:Lo iba a poner en el foro pero no puedo postear cuanto chiste me gusta:
Diganme si no es completamente cierto :D .
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