lunes, agosto 01, 2005

Inofensividad

Hoy fui al colegio, a enfrentarme con los gritos por haber faltado a los exámenes. Fui sin miedo, dispuesto a aceptar lo que viniera o bien romper todo.
Pero me trataron muy calidamente, con mucha altura y comprensión: devolví con otro tanto, e incluso comprendí el sentido humano y luminoso de mi gesto de aparecer por ahí.

Reflexioné y recordé de cuanto me valió, en el pasado, mi inofensividad: todos los profesores me quisieron, y los que entrevieron talentos, me quisieron mucho. Así también los preceptores y directivos.
La inofensividad y marginalidad que tanto me perjudicó con mis pares, y que ellos no desean, la fomentaban y deseaban los adultos, o mejor dicho, la valoraban. Acabo de recordar que esa inofensividad es buena. Y de mucho me valió hoy.
Hay que alternar ambas, claro que mejor aún es sublimar la inofensividad con la valentía: valor no es lo contrario de prudencia. "Mansos como corderos pero sagaces como serpientes; sagazes como serpientes pero mansos como corderos." En ningún momento se dice que seamos agresivos como serpientes, ni estúpidos como corderos.

Me resulta difícil canalizarme. En cuanto pretendo ser abierto y chistoso, soy agresivo. Llego a agredir mucho a las personas que esperan oir una censura en mis palabras. Vosotros que lo sabeis, jamás interpreteis una agresión en mis frases, sino un intento más o menos pobre de chiste. Así como me rio de Vos, me rio de mi y del mundo. Para mi es todo lo mismo. No hay barreras. El daño que hago al mundo, es daño que me hago, y el daño que me hago, es daño que hago al mundo.

Bueno, sé que por lo general quienes me entienden no encuentran agresiones en cada palabra mía, pero hay otros que sorprendentemente les pasa todo el tiempo (Mondi y Rocio son dos maravillosos ejemplos). Es posible que sea porque inconciente y un poco concientemente, los considero inferiores, los subestimo y eso sale afuera. Es feo de admitir esto, pero es muy posible que sea así.

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