Chupando adrede lo dulce del caramelo, llego a creerme que puedo, aunque sea poco tiempo, esperar dulzura. La espina escondida para lastimarme la lengua siempre aparece de una manera más extraña que esperable.
Sin embargo la asimilo: después de todo, tengo muy en claro cuán largo va a ser el camino hasta no tener que chupar amarguras. Pero eso sumado a la notable capacidad de pequeñas cantidades de alcohol de producirme malestar siempre que duerma poco después de haberlas tomado, me mareó mucho.
¿Soy raro, no? Me siento extraño - en estos momentos no hay ninguna carga negativa en la expresión.
Ayer no estaba con demasiado ánimo para ir a una reunión (la reunión del foro). Pero ya comprobé en la anterior que estas reuniones tienen la capacidad de levantarme el ánimo, despertarme y mantenerme con cierto grado de sinapsis. Esta vez no fue distinto. Fue instantáneo. Vi a Nightshade solo esperando afuera y ya estuve del otro lado. Ya era simpático, amable, abierto, con ganas de sonreir de cualquier pavada, casi capaz de decir boludeces con la misma velocidad que el resto del mundo. Wow.
Pero también siempre hay algo que falla. No sé que es, en algunos casos puedo decir dónde tengo la falencia, en otros no, pero siempre tengo algo que no me termina de cerrar, tal vez el esfuerzo que todavía me cuesta ser así. Digo porque, si bien en la reunión la paso muuuy bien, muy bien, debería durarme la felicidad al volver a casa. Y al volver a casa, lo único que conservo de positivo es el desafío y la parcial victoria. Pero la sensación de felicidad producto de el intercambio con los demás y el reconocimiento que recibo de muchos de ellos se esfuma sin remedio. Por contraste, da lugar a un doloroso pozo de "¡Mierda! ¡¡Mierda!!".
Ahora tengo que desconcentrarme de posibles recaídas, pero para eso es condición sine qua non encontrar cómo y a dónde salir de casa, con probabilidades de hacerlo muy bajas.
Ayer me llamó, minutos antes de salir yo de casa, un amigo del colegio, o lo más parecido que tengo a un amigo del colegio. Me dijo que se reunían acá en el Free Pizza a eso de las 9:30hs. Le dije que no iba a poder ir, le agradecí por invitarme, y me quedé pensando en qué prefería. Porque encima no estaba de ánimo aparente para la del foro. Pero tristemente, una vuelta al pasado, enfrentar a mis compañeros, es un desaliento. Las reuniones del foro se hacen todos los meses ¿no? Podría haber dejado pasar una ¿no?
Eso me anota como una especie de egoísmo. Tal vez, después de todo, hubieran apreciado mucho que yo hubiera aparecido por ahí.
Qué se yo. No tengo ni idea de si alguien aprecia nada de mi presencia, pues la gente acostumbra a regalar sonrisas poco reales. Las mías son siempre sinceras: creo que todo el mundo merece una sonrisa, creo que todo el mundo merece mis favores, mi amor, mi amabilidad. Sólo se los doy en menor medida a quienes percibo que no lo reclaman. Pero muchos sonríen por inercia. Bueno, siempre tengo mi percepción que me dice la verdad, pero por más que me diga la verdad y me dé esperanzas, me las ingenio para entristecerme. Y considerando que no sé donde se me aprecia más me fui a donde prefería, aunque tampoco estoy seguro de qué prefería. De una cosa no tengo duda: me siento más cómodo en las reuniones del foro. Tal vez fue, como siempre, miedo lo que me impulsó.
Sin embargo la asimilo: después de todo, tengo muy en claro cuán largo va a ser el camino hasta no tener que chupar amarguras. Pero eso sumado a la notable capacidad de pequeñas cantidades de alcohol de producirme malestar siempre que duerma poco después de haberlas tomado, me mareó mucho.
¿Soy raro, no? Me siento extraño - en estos momentos no hay ninguna carga negativa en la expresión.
Ayer no estaba con demasiado ánimo para ir a una reunión (la reunión del foro). Pero ya comprobé en la anterior que estas reuniones tienen la capacidad de levantarme el ánimo, despertarme y mantenerme con cierto grado de sinapsis. Esta vez no fue distinto. Fue instantáneo. Vi a Nightshade solo esperando afuera y ya estuve del otro lado. Ya era simpático, amable, abierto, con ganas de sonreir de cualquier pavada, casi capaz de decir boludeces con la misma velocidad que el resto del mundo. Wow.
Pero también siempre hay algo que falla. No sé que es, en algunos casos puedo decir dónde tengo la falencia, en otros no, pero siempre tengo algo que no me termina de cerrar, tal vez el esfuerzo que todavía me cuesta ser así. Digo porque, si bien en la reunión la paso muuuy bien, muy bien, debería durarme la felicidad al volver a casa. Y al volver a casa, lo único que conservo de positivo es el desafío y la parcial victoria. Pero la sensación de felicidad producto de el intercambio con los demás y el reconocimiento que recibo de muchos de ellos se esfuma sin remedio. Por contraste, da lugar a un doloroso pozo de "¡Mierda! ¡¡Mierda!!".
Ahora tengo que desconcentrarme de posibles recaídas, pero para eso es condición sine qua non encontrar cómo y a dónde salir de casa, con probabilidades de hacerlo muy bajas.
Ayer me llamó, minutos antes de salir yo de casa, un amigo del colegio, o lo más parecido que tengo a un amigo del colegio. Me dijo que se reunían acá en el Free Pizza a eso de las 9:30hs. Le dije que no iba a poder ir, le agradecí por invitarme, y me quedé pensando en qué prefería. Porque encima no estaba de ánimo aparente para la del foro. Pero tristemente, una vuelta al pasado, enfrentar a mis compañeros, es un desaliento. Las reuniones del foro se hacen todos los meses ¿no? Podría haber dejado pasar una ¿no?
Eso me anota como una especie de egoísmo. Tal vez, después de todo, hubieran apreciado mucho que yo hubiera aparecido por ahí.
Qué se yo. No tengo ni idea de si alguien aprecia nada de mi presencia, pues la gente acostumbra a regalar sonrisas poco reales. Las mías son siempre sinceras: creo que todo el mundo merece una sonrisa, creo que todo el mundo merece mis favores, mi amor, mi amabilidad. Sólo se los doy en menor medida a quienes percibo que no lo reclaman. Pero muchos sonríen por inercia. Bueno, siempre tengo mi percepción que me dice la verdad, pero por más que me diga la verdad y me dé esperanzas, me las ingenio para entristecerme. Y considerando que no sé donde se me aprecia más me fui a donde prefería, aunque tampoco estoy seguro de qué prefería. De una cosa no tengo duda: me siento más cómodo en las reuniones del foro. Tal vez fue, como siempre, miedo lo que me impulsó.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario