jueves, septiembre 29, 2005

Manual del oportunista(v0.5)

El secreto es estudiar a la gente. He llegado con simple observación a la conclusión de que existen ciertos marcos o referencias culturales donde la gente se coloca. En verdad sabemos, a partir de que somos cosas pensantes, y pensar es conectar ideas, que las ideas son todo. El mundo es para cada cual la idea de él que tiene. Si bien estás ideas tienen su fuente en el mundo, se distorsionan hasta llegar muy lejos de él: y si bien se distorsionan hasta ser fantásticas, toda idea que abandone por completo el mundo pierde a la larga validez.

Decía entonces de los grupos de referencia: conocerlos es el secreto del oportunista. Ser oportunista (resulta inminente la necesidad de una definición) es a los efectos de este tratado ser quien aprovecha sus conocimientos de las cosas y de los demás para obtener provecho. Busca (o crea, nuevamente en la práctica es lo mismo) "oportunidades".
Ahora bien, la mayor parte del provecho que se puede sacar es, necesariamente, de las personas. La naturaleza es una fuente maravillosa de recursos, pero las necesidades del hombre sólo han sido satisfechas por la sociedad, visto que, por algún motivo, la Naturaleza no llega a satisfacernos.
Se llega luego a que hay que saber oportunizar a las personas. Esto es lo que busca el oportunista, que aplica un estilo de ultilitarismo extremo.

Para aprovechar a las personas se necesitan ciertos requisitos:
1) Cumplir con las expectativas positivas de esa persona.
2) (el enemigo del utilitarista) SER eso que la persona espera. Toda impostura es caduca.

Se advierte la necesidad de conocer las expectativas. Para saber que espera una persona de otra, es necesario conocer su marco social. Esto es así porque su marco social determina lo que esperará primero de otro ser humano.
Un par de características de los marcos sociales:
1) El motivo por el que se definen es la conveniencia. Pertenecer a un marco social conviene al afiliado y al marco. Por lo tanto, es en vano buscarles principios morales válidos. Una auténtica moral prescindiría de estructuras tan vanas.
2) No reconocen a los demás marcos. Sea por una estrategia de defensa o por ignorancia y falta de visión, el mundo para los afiliados se divide entre "pertenecientes" y "no pertenecientes": los "no pertenecientes" son proverbialmente marcianos.
Pueden llegar a reconocer un marco "enemigo": si eso sucede, investiguenlo, es interesante, porque es una maravillosa comprobación de la ley hermética de polaridad: los opuestos son diferentes sólo en grado.
3) Se manifiestan en los hechos sociales de las personas. En la intimidad, detrás del campo AT, todas las personas son distintas, únicas, e iguales.

De mi investigación en particular saqué a la luz algunos marcos muy vigentes, que postulo para satisfacer curiosidad pero no tendrán validez por la eternidad:
a) Chetos vs Villeros
b) Victorianos vs Frikis
Es a partir de la observación del absurdo de intentar dividir a las personas así que se llega a la conclusión de que la realidad es más compleja y la verdad trasciende los polos, sintétizandolos.

Luego uno, alejándose de todas las posturas, se define en lo que es. Este proceso puede tomar tantos años que todo resulte inútil. Es importante, para no confundirse o pasar de utilizador a utilizado, saber que se es.
Y entonces, habiendo estudiado el blanco, aparecer de la manera más conveniente.

Los marcos son como los idiomas: sin duda, nos desenvolvemos mejor en el que nacimos. Si quieren entregarse fácil, no busquen aprovechar. El sistema está muy bien hecho: no hay que hacer prácticamente nada para pertenecer a él. Basta con entregarse y ya se solucionará.

Pero estamos armando, con estos afanes de oportunismo, un nuevo marco que debe ser tu guía. Tu esencia permanecerá en sombras: porque no pueden entenderla, no porque la ocultes. Y deberás estar dispuesto a probar aún a costa de vos mismo. Condición básica para engañar.

Todo manual científico o filosófico es una obra de pensamiento estructurado. Para explicar un hecho, es necesario también explicar el método con que fue pensado, para que se entienda su coherencia interna y que cualquiera pueda comprobar la honestidad de lo expuesto.

Finalmente, la utilización de las oportunidades queda para otro capítulo, porque depende de cuál sea el fin.

Si la incoherencia cruza el texto de un lado a otro haciendo que parezca un bastardo de tratado con teatro del absurdo no quita que pueda ser entendido. Al menos servirá como líneamiento para la versión 1.0.

Suerte, aprovechense de que no tengo más remedio que explicar todo lo que pensé yo así se ahorran el trabajo de pensarlo de vuelta.