viernes, septiembre 23, 2005

Con que frialdad irreal me tomo las malas noticias.

Mi madre contrató, un par de meses atrás, un servicio de llamados de larga distancia que consistía en obtener tarifa plana para un número de teléfono en una franja horaria (de 9pm a 8am). El número de teléfono elegido era el de - esfuerzo supremo para no colar vulgaridades y agresiones bajas - Rocio, la noviecita de mi hermano.

Mi hermano aprovechó muy bien este servicio: hablaba normalmente esas 11hs con [inserte insulto].

Resulta que el otro día la comunicación se cortó, y le informaron a mi hermano que el servicio había sido suspendido por exceso de gasto. ¿Exceso de gasto? Sí, estábamos gastando más de tres veces lo que consumíamos normalmente, y por eso, por si nos estaban pinchando la línea, suspendieron el servicio.

Mi hermano llamó para averiguar que significaba ($$) eso. Se mencionó que los minutos que duraba el servicio (¿cómo? ¿No era tarifa plana?) se habían acabado, y una cifra al aire $800.

Mi mamá entró en ese peligroso estado frío como yo de situación límite. Mi hermano sabe que no le vamos a hacer nada. Después de todo, no tuvo la culpa, ¿no? Además, mi mamá y yo somos pasivos, inofensivos, de lo que capean la tempestad con llanto interno. Soy muy bueno, muy tranquilo. Muy inofensivo.

Hoy habló con Telecom. Encontramos el contrato del servicio. Yo encontré, entre las letras chiquitas, un límite de 2000 minutos.
Gracias a Juanchi por la cuenta: 33hs. Mi hermano habló, naturalmente, mucho más de 33hs. La cifra final....
$1300


Por supuesto, cortó el servicio de larga distancia, como había cortado el de celulares. Pero no sé si es suficiente. Es difícil de creerlo. Más bien va a haber que cambiar de empresa telefónica, y con eso mismo de servidor de internet... y como mi mamá no puede hacer trámites ahora que está en época de concursos, bueno, tal vez lo contrate yo, no sé.
No se que va a hacer. No sé que se va a hacer. Lo que sé es que hay un riesgo, una posibilidad, de que acabe la línea telefónica, y con ella la banda ancha. Si eso sucede, muero en el acto.

Estoy tranquilo, si me vieran escribiendo esto no creerían lo que me afecta en realidad. Soy así, siempre banqué todo en silencio. No tengo fuerza física, no tengo magia, no tengo armas. Sólo puedo herir con palabras, y a duras penas. No tengo ninguna fuerza para hacer daño. Mi hermano siempre me ganó en todo. Y yo me acostumbré a huir y esconderme, huir y esconderme, y capear aquello de lo que no podía huir.

Pero esto pasa la raya. Necesito mi plata para mis CDs, para mis pinturas (ahora que dibujo mucho y estaba armando secuencias para escanear). Para empezar aikido que tenía la esperanza de conseguir descuento. Para estudiar noruego.
Esa plata que pensaba pedirle a mi abuelo en tanto no pudiera obtenerla de mi trabajo, y que evidentemente, si ya me molestaba tener que pedírsela teniendo en cuenta que nos está pagando todo, no voy a poder pedírsela ahora que va a tener que pagar $1300 más, y porque sí!!

No se que hacer. No se que hacer. No tengo idea de que hacer. No tengo ni idea de en que puedo trabajar, como puedo conseguir plata rápido, como lidiar al mismo tiempo con mi antisocialidad, con los estúpidos miedos, con la pereza, y con mi hermano, todo al mismo tiempo. No puedo huir de mis necesidades que me armaron una red. No puedo huir incompleto. No terminé nada. No terminé el secundario, no terminé de aprender computación, no sé dibujar a nivel profesional, manejo las plumas mejor que el 95% de los mortales pero porque el 97% nunca tocó una pluma gótica, no terminé francés, no terminé nada. No tengo nada con lo que presentarme para ganar plata. No tengo nada que me sustente. No terminé mi sistema filosófico ni me hice poeta de verdad, no terminé la novela.

No se que hacer. Yo quería huir de acá, pero necesito plata. Necesito una mochila, ropa, aunque sea, y algún oficio, algo!!!!!
No puedo terminar nada y no es todavía tiempo de huir. Tengo que ser algo antes.

Fuck