sábado, octubre 29, 2005

Antes de que sea tarde...

Aquí, yo, el débil, escribo para descargarme.
Escribo para hacer saber que soy débil, y que me he dado cuenta. Así lo comprobé, soy débil, y poco puedo hacer para cambiarlo.

Ahora yo, el de bajo nivel, el poco gracioso, escribo para descargarme.
Todos saben que no estoy a sus alturas, que no puedo hacer reir a nadie, ya se sabe. Lo ven todos los días, no se molesten, no puede cambiar. Yo también lo sé: por eso digo que escribo para descargarme.

Escribo para descargarme, yo, el enano.
Ni mis espaldas llegan a sus ojos ni puedo cubrir sus cabezas con una mano. Recto y firme sólo alcanzo a un pulgar más.

Y sin embargo saben casi con pavor que valgo mucho más. Por eso digo que escribo para descargarme.
Y entonces aquí yo preguntaré: ¿Cómo canalizará su ira el que se sepa despreciado injustamente? ¿Dejará la injusticia para reflexionarla más tarde y la aceptará? ¿O buscará luchar contra el enemigo más desleal?

Y nuevamente digo, escribo para descargarme. Una sola apariencia de ira o debilidad ya sería la derrota. Tengo que sacrificar toda mi vida puta, embarrarla aún más, más de lo que ya lo hice. Y no mostrar al aire ni un pelo de cansancio. Ese es mi destino, perverso, una concepción maligna.
Y no voy a dejar de luchar por lo único que le dio sentido a mi vida. Nunca jamás así haya perdido la carrera hace años. Saben que no puedo, y me van a ver patético, deambulando loco por los bosques, odiando un enemigo global, matándolo con los dientes, torturandolo hasta que sus alaridos estremezcan por fin la ciudad. Siempre la supe perdida, pero jamás, leyeron bien, jamás me voy a dar por vencido de nada que yo haya decidido. El mundo está preparado para resistir al que quiera cambiar sus reglas: por eso no puede. Pero jamás me voy a dar por vencido. Sencillamente soy esa cosa asquerosa de las películas que no se puede rendir nunca. Me odio demasiado. Quisiera ser mago y alterar el mundo contra su voluntad.

Caí de nuevo en el ciclo.
Aseguro que ya me arrepentí de la debilidad que manifesté al escribir esto. Ya me arrepentí de dar a leer semejantes boludeces. Me odio completamente. Soy un asco. Quisiera ser un hueco idiota, pero más alto y más fuerte. Quisiera ser una porquería que disfrutara viendo sufrir a los villeros mientras les saca la plata, ser un cheto que no sabe cuanto es dos más dos, que estudia porque el sistema se lo mandó, que ha muerto, pero que se levantó a Mariana. Quisiera ser Nico, y no tener más esta mente inútil, esta mente vacía que no sirvió a nadie, que sólo me produjo locura y malestar, que me impidió de por vida ser lo que quiero, que es mi mayor barrera. Quisiera perder toda mi maldita sensibilidad y gozar de la destrucción de todo lo que se em interponga, sólo porque así estoy demostrando mi poder. Quisiera poder cortarme impunemente el pelo y destruir los granos de mi cara, cambiarme el color de los malditos ojos y partir al medio de un golpe a Alfa.

Destruiría a todos los que me acusan "vos no valés" y se van con los demás delante mío. Que me cierran las puertas en las narices mirandome con lástima. Los odio. La ley de la evolución fue cruel conmigo, no soy el que debería valer. Pero más les vale que se den cuenta a tiempo. Más les vale cuidarse y valorarme. Más les vale ver bien la realidad. Saben que me estoy aniquilando para ser lo que quieren que sea ¡Valorenme! Valorenme y mirenme bien, observen y sepan lo que soy capaz antes que sea demasiado tarde...

...y haya dado todo mi trabajo en vano, y se me rían en los ojos por haberme creído que podía algo más... porque entonces, todo mi trabajo va a ser para destruirlos. No me voy a suicidar, como Werther, sino que los voy a destruir a ustedes. No va a quedar uno en pie. ¿Así que yo no valía? ¿Así que no merezco eso? Dense cuenta antes de que sea tarde.

Me odio y los odio. Y el odio es destrucción. Dense cuenta, antes de que sea tarde.