Estee...
Acabo de llegar corriendo desde lo de mi abuela. Ella vive a treinta cuadras, cerca del solar de la Abadía.
Corrección: no vine corriendo desde ahí, vine corriendo desde Amenábar y Blanco Encalada, es decir tres cuadras.
No lo digo en broma ni con retórica: tampoco lo digo de alarmista. Simplemente estoy observando una realidad curiosa.
Me había olvidado de cómo es correr. Confieso que me sentía tonto moviendo los brazos porque no me acordaba como se hacía, y las piernas se me inclinaban en ángulos extraños, así como la planta del pié me torturaba. Finalmente, me quedé sin aire, me marée, y ahora estoy transpirando a raudales, con el corazón agitado y baja presión.
Observé hechos curiosos en mi paseo por la ciudad. Todos tienen caras capaces de agriar la leche fresca: y lo peor es que no es porque sus vidas sean una porquería, sino porque es un reflejo automático. Parece que poner cara de culo es de gente seria y quita de encima bastante compromiso social, porque queda feo sonreírle a un mendigo que pasa hambre. Pero por otro lado parece que mejor vivir mediocremente, con un mediocre disconformismo, nada de sonreir como un iluso ni estar de un verdadero humor apocalíptico. Quien en la calle anda con cara de nada o ceño fruncido, siendo esa su expresión auténtica, denota un alma algo abandonada. Es imposible no sonreir si nos consideramos felices, y no creo que ni la mitad de los peatones tenga motivos para no serlo.
También observé que la cantidad de verde y de humo es relativa al brillo del sol, al observador y al deseo de ver en el mundo verde o petróleo (jeje, caigo en que suena como si fueran lo mismo).
Había observado algo más pero me olvidé.
Finalmente les dejo el debate del día:
En Ciudad de la Paz entre Olazábal y Blanco Encalada hay de la orilla este un enorme edificio con columnas muy moderno e iluminado, recientemente adquirido y refaccionado por una secta cristiana evangélica que esté en amplia expansión (Rey de Reyes). De la orilla opuesta, y ocupando el mismo ancho frente contra frente, se yergue orgulloso, más antiguo y nada señorial, un telo.
Evitando el lugar común de divagar sobre en qué consiste el servicio dominical de estos curiosos cristianos, voy a proponer un asunto más jugoso: ¿En qué templo se celebran los ritos más espirituales?
Corrección: no vine corriendo desde ahí, vine corriendo desde Amenábar y Blanco Encalada, es decir tres cuadras.
No lo digo en broma ni con retórica: tampoco lo digo de alarmista. Simplemente estoy observando una realidad curiosa.
Me había olvidado de cómo es correr. Confieso que me sentía tonto moviendo los brazos porque no me acordaba como se hacía, y las piernas se me inclinaban en ángulos extraños, así como la planta del pié me torturaba. Finalmente, me quedé sin aire, me marée, y ahora estoy transpirando a raudales, con el corazón agitado y baja presión.
Observé hechos curiosos en mi paseo por la ciudad. Todos tienen caras capaces de agriar la leche fresca: y lo peor es que no es porque sus vidas sean una porquería, sino porque es un reflejo automático. Parece que poner cara de culo es de gente seria y quita de encima bastante compromiso social, porque queda feo sonreírle a un mendigo que pasa hambre. Pero por otro lado parece que mejor vivir mediocremente, con un mediocre disconformismo, nada de sonreir como un iluso ni estar de un verdadero humor apocalíptico. Quien en la calle anda con cara de nada o ceño fruncido, siendo esa su expresión auténtica, denota un alma algo abandonada. Es imposible no sonreir si nos consideramos felices, y no creo que ni la mitad de los peatones tenga motivos para no serlo.
También observé que la cantidad de verde y de humo es relativa al brillo del sol, al observador y al deseo de ver en el mundo verde o petróleo (jeje, caigo en que suena como si fueran lo mismo).
Había observado algo más pero me olvidé.
Finalmente les dejo el debate del día:
En Ciudad de la Paz entre Olazábal y Blanco Encalada hay de la orilla este un enorme edificio con columnas muy moderno e iluminado, recientemente adquirido y refaccionado por una secta cristiana evangélica que esté en amplia expansión (Rey de Reyes). De la orilla opuesta, y ocupando el mismo ancho frente contra frente, se yergue orgulloso, más antiguo y nada señorial, un telo.
Evitando el lugar común de divagar sobre en qué consiste el servicio dominical de estos curiosos cristianos, voy a proponer un asunto más jugoso: ¿En qué templo se celebran los ritos más espirituales?